Jueves, 09-04-09
RAÚL COSÍN
Se esperaba que en Anfield tanto el Liverpool como el Chelsea se dejasen el alma por ganar. El conjunto de Merseyside y el de Londres quieren estar en la final de Roma. Los «reds» para tener la oportunidad de ganar su sexta Copa de Europa; los «blues», para alzar la primera.
Sobre el césped hubo intensidad total. Calidad por todos los poros. El «glamour» de la «Champions», entremezclado con dos de los mejores clubes de la Premier League. Pero al final sólo pudo ganar uno y fue el Chelsea, que logró hacer lo imposible. Ganarle el centro del campo al «Pool» en Anfield.
Empezó tremendamente enchufado el Liverpool. A Lucas Leiva le tocó cubrir la baja de Mascherano, cuya ausencia se notó en exceso, y se juntó con Xabi Alonso para destruir y crear. El «Pool» presionó muy arriba y congeló al Chelsea. Más desorientados se encontraron cuando a los cinco minutos Arbeloa asistió a Torres para marcar el 1-0.
Desde el eje, los «reds» siguieron atosigando al Chelsea y buscando el segundo. Pero hacia el ecuador de la primera mitad, el negociado fue igualándose. La clave estuvo en que Essien se olvidó de perseguir a Gerrard y tiró a su equipo unos metros arriba.
Las idas y venidas de unos y otros se sucedieron, apareciendo las manos salvadoras de Reina y Cech. Fue un córner botado por Malouda el canal de los londinenses para empatar. Ivanovic cabeceó ante la pasividad de Skrtel.
Essien ganó la medular
La labor de Essien se mantuvo en la segunda mitad. Liberó a Lampard y Ballack, y el Chelsea le ganó el centro del campo a los «reds». El segundo acto empezó con Carragher sacando el cuero en la línea de gol a chut de Drogba.
Benítez acabó por desesperarse con un nuevo error en un córner. Ivanovic, de nuevo, adelantó a los «blues». Ausente, con sus signos de identidad perdidos, al Liverpool se le acabó por poner la eliminatoria cuesta arriba con el 1-3 de Drogba en una contra.
Pese a todo el conjunto de Benítez quiso creer hasta el final. Intentó a la desesperada acortar diferencias, pero el Chelsea se mantuvo sobrio.




