La llegada de Ángeles González-Sinde al Ministerio de Cultura tiene una lectura evidente de acercamiento al mundo del cine, que ha celebrado su nombramiento de manera unánime, justo al contrario que los colectivos de internautas que lo contemplan como una provocación. La nueva ministra nació en 1965 y estudió Filología Clásica en la Universidad Complutense de Madrid. Su vinculación con la cinematografía le viene de cuna: es hija del fundador y primer presidente de la Academia, José María González-Sinde.
Directora y guionista, ha desarrollado su trabajo en cine y televisión, fundamentalmente. Fruto de esa carrera son, sobre todo, su participación en los guiones de «La buena estrella» y «Lágrimas negras», las últimas películas de Ricardo Franco; «Segunda piel», de Gerardo Vera, o en las adaptaciones de obras como «Los aires difíciles», para el filme de Gerardo Herrero; «Todos estamos invitados» de Manuel Gutiérrez Aragón, o «La puta y la ballena» de Luis Puenzo, que programaba con tino La 2 el pasado sábado. También ha colaborado en el guión del último estreno de Alfonso Albacete y David Menkes, «Mentiras y gordas».
En televisión, ha escrito para episodios de la serie «Cuéntame», «La casa de los líos», o «Manolito Gafotas». Pero en su carrera brillan también unos pinitos literarios, ya que Ángeles González-Sinde se ha adentrado en la ficción infantil, con el cuento «Rosanda y el arte de birli birloque».
Su debut como directora fue con la película «La suerte dormida», Goya a la mejor dirección, protagonizada por Adriana Ozores. Pero su último filme ha sido «Una palabra tuya», por la que estuvo nominada al Goya al mejor guión adaptado de este año. Desde diciembre de 2006 estaba al frente de la presidencia de la Academia de Cine. En su discurso en la gala de los Goya pidió al ministro Molina medidas antipiratería y defendió la capacidad autocrítica del cine contra la crisis.


