Miércoles, 08-04-09
JANOT GUIL
BARCELONA. Dijo el ministro de Interior en la presentación de la obra en cuestión: «El periodismo de sucesos tiene mucha audiencia; a veces, demasiada. A todos nos atrae ese «wild side» (lado salvaje) que cantaba Lou Reed». En este caso, que son varios, la gran audiencia -que ya anticipa el hecho de que la primera edición se haya agotado- estará más que justificada.
Con gran éxito de convocatoria ayer se presentó en la capital catalana el libro «Barcelona Negra», una obra dirigida y coordinada por el actual portavoz de la Policía Nacional en Barcelona, el inspector Rafael Jiménez, en la que ocho periodistas y un escritor de sucesos recuerdan y relatan sendos casos de la crónica negra de la ciudad. Todos fueron investigados por la Policía Nacional, pues «este libro es una homenaje a este cuerpo policial y a la ciudad que me vio nacer, en su barrio del Raval», declaraba el inspector Jiménez.
Para perpetrar su cometido, el portavoz policial reunió a una banda de insignes cronistas de sucesos de la ciudad de Barcelona -Santiago Tarín, Jordi Corachán, Enrique Figueredo, Carlos Quílez, Albert Gimeno, Neus Sala, Mayka Navarro y Carol Espona-, así como al escritor Andreu Martín. Sus objetivos han sido escarbar en casos tan célebres como el del Putxet, el atentado de ETA en Hipercor o el secuestro de Quini. Y el botín, el más valioso: el que se da. Los autores donarán todos los beneficios del libro al Casal dels Infants del Raval.
El acto de presentación de la obra, en el Hotel Casa Fuster, fue un llenazo con palco ilustre. Desde el citado Rubalcaba al conseller Saura, a los máximos mandos en Barcelona de la Policía, de Mossos, abogados de fuste, jueces...
Una conspiración de alegría que, no obstante, en ocasiones rezumó nostalgia. De una Policía Nacional que perdió atribuciones en favor de los Mossos; o de un periodismo de calle, como el de sucesos, que se pierde por falta de intimidad y de tiempo. A menudo faltan ambos y para tratar con las fuentes, para elaborar la noticia, para sortear gabinetes de prensa que no confirman ni la hora y para detenerse en los detalles de la historia. «Este libro nos ha permitido incluir matices en nuestros relatos de sucesos que normalmente no caben en el constreñido relato periodístico», confirmaba Figueredo.

