Inmerso en el empeño de alcanzar al Barcelona, el Real Madrid sufre una crisis deportiva ajena a los resultados y a las elecciones. El único problema se concentra en un jugador, José María Gutiérrez «Guti», cuyo enfrentamiento con Juande Ramos rompe la magnífica trayectoria de los blancos. El «caso Guti» dificulta la proyección que el Real Madrid ha conseguido con este técnico y dos líderes del plantel, Raúl y Míchel Salgado, han mediado desde el comienzo del litigio para que la confrontación no afecte al ambiente.
El conflicto explotó en el derbi contra el Atlético, el 7 de marzo. El madrileño era sustituido por Higuaín a los 55 minutos. El centrocampista miró con mala cara y al pasar junto a su técnico le dedicó unos comentarios que dejaron en suspenso su golazo de falta en Montjuic, el que podía haberle elevado al once titular. Fue el principio del fin. El técnico le puso la cruz y la raya.
Las bajas de Robben, Lass, Marcelo, Heinze y Cannavaro le permitieron entrar en la convocatoria de Málaga, en perjuicio de Faubert, otro futbolista relegado por Ramos. Para el madrileño fue peor viajar y ver cómo Parejo y Javi García entraban en el campo antes que él. Cuando el preparador Jordi García le dijo que calentara para jugar en el minuto 90, se negó. Salió Van der Vaart. Guti sí admitió saltar al campo en Liverpool con un 3-0 en contra. Pisar el césped unos segundos en La Rosaleda ya le pareció el colmo.
El madrileño sólo ha disputado 406 minutos de los 1.620 posibles en los 18 partidos dirigidos por el manchego. Dato sintomático en un futbolista al que Ronaldo consideró imprescindible cuando jugaron juntos.
El club no desvela si Juande aplicará una sanción por indisciplina. Se echa tierra sobre el asunto para no disipar la unión en busca del Barcelona. Su indisciplina, de todos modos, está lejos de la provocada por Anelka, que en marzo del año 2000 sufrió la mayor multa de la historia: 390.000 euros al cambio por negarse a entrenar tres días.
Ángel Torres: «No hay crisis»
Otro club madrileño, el Getafe, afronta su mala clasificación con el rigor de su presidente. Es bonito ver a un dirigente que no echa a un entrenador -Víctor Muñoz- para cubrirse. Ángel Torres fue cristalino ante ABC: «No hay crisis. Víctor no está cuestionado. Somos un club modesto, orgulloso de ser de Primera. Estamos en nuestra Liga, en la lucha por la salvación y si un día no podemos seguir, pues no pasa nada».
No tira la toalla. Al revés. Los partidos ante Sevilla, Real Madrid y Barcelona no le asustan: «Jugamos mejor ante los grandes que contra los modestos. Tranquilidad».