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Publicado Domingo, 05-04-09 a las 07:05
Son delicadas en los movimientos, perfectas en el vestir, silenciosas y serviciales. Éstas son las características de las geishas japonesas, que a través de los siglos han transmitido su arte de la seducción. Ante el riesgo de que estas tradiciones se pierdan, no sólo en Japón se están promocionando entre los turistas cursos para ser geisha, sino que también en Italia se quiere transmitir este ancestral arte.
La idea ha sido de la Asociación de Consumidores de Milán, que como explicó a ABC su presidente, Alessandro Miano, «la idea nació casi de broma, y ahora es realidad». Se trata de un curso superveloz, de sólo dos horas, durante el cual se darán a conocer las bases de la tradición. Miano confesó estar sorprendido con la acogida recibida desde que se hiciera público el curso, «porque presentamos la propuesta en la misma conferencia que analizábamos el problema de los parados en Italia, y sólo se ha hablado de geishas». Quizá es porque los italianos prefieren pensar en los pequeños placeres de la vida, aunque sea a través de una figura ajena y lejana como la geisha.
Color intenso
Los cursos de dos horas darán inicio a finales de marzo, repitiéndose durante el mes de abril, a un precio simbólico de 25 euros. kimono, okobo, maquillaje y peinado son las cuatro reglas estéticas fundamentales. El kimono es el aparatoso vestido que se puede tardar hasta una hora en adaptar al cuerpo, colocando con cariño y ritualmente cada pieza. El okobo son las conocidas sandalias de madera que se llevan con calcetines blancos. El maquillaje está caracterizado por el color intenso de los labios que contrasta con la piel blanqueada en la que resaltan los ojos y la expresión de las cejas. Y por último el peinado, rocambolesco, pero elegante.
Pero transformarse en una geisha no es sólo una cuestión estética. Las geishas tienen que saber perfectamente cómo se desarrolla una ceremonia del té, además de tener conocimientos de canto y de baile. La difícil labor de enseñar en dos horas este histórico papel ha recaído en Akiko Korimo, una japonesa de 40 años con una experiencia de dos décadas como maiko. Las maiko son las aprendices a geisha, que conocen todos los detalles y trucos para desenvolverse en este mundo marcado por la tradición. Las futuras alumnas de Korimo aprenderán también a distinguir diez variedades de té, profundizando el saber sobre los efectos y características cuando se mezclan. Asimismo las futuras alumnas tendrán que desarrollar el olfato, para poder aprender cuáles son los aromas que tienen que emanar de una habitación.
Academia para turistas
Actualmente en Japón son pocas las geishas que conservan todas las tradiciones, por este motivo en la ciudad termal de Ito, en el centro de Japón, se ha abierto una especie de Academia de Geishas para turistas. En este lugar, por un precio de oscila entre los 100 y los 150 euros, las alumnas aprenderán lo mismo que en el curso de Milán, añadiendo el arte de la seducción que ha hecho de estas figuras un mito erótico fomentado gracias a la literatura y al cine.
Pero las geishas no eran sólo mujeres, sino que originariamente muchos eran los hombres que se adherían a estas costumbres. Esta tradición se perdió a lo largo de los siglos, aunque quizá en Milán se recupere, si algún hombre decide inscribirse en este curso exprés para convertirse en una geisha.
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