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Actualizado Miércoles, 01-04-09 a las 21:22
Unos 4.000 manifestantes -antisistema en general, anarquistas en particular y ecologistas algo al margen- llenaban este mediodía las calles más céntricas de la City de Londres, en concentraciones al principio pacíficas que a primeras horas de la tarde generaron en enfrentamientos con la Policía.
La invasión de una delegación del Royal Bank of Scotland (RBS) -pintada con la palabra “ladrones” en su fachada, ruptura de cristales y plantada de tienda en su interior- fue la primera acción violenta deuna convocatoria que llamaba a “tomar los bancos”. Scotland Yard ya había advertido de una movilización “sin precedentes”. Los enfrentamientos, en los que han resultado heridos varios agentes del orden, han llevado a la detención de numerosos manifestantes.
Llegar hasta la sede del Banco de Inglaterra, punto de convergencia de varias marchas por tratarse del origen del sistema financiero anglosajón -el “estómago de la bestia”, como decían los pasquines repartidos-, no fue fácil. La parada de metro de Bank había sido cerrada y pronto la Policía acordonó a los congregados en la plaza para aislarles del resto de manifestantes que fueron llegando.
Cuatro marchas habían confluido desde estaciones de metro cercanas, queriendo simbolizar los cuatro jinetes de la Apocalipsis con varios colores: rojo para las penurias de la guerra, negro para las calamidades del paro, verde para el desastre ecológico y plata para los vicios de la explotación financiera.
Frente al Banco de Inglaterra y junto a las escalinatas de la antigua Bolsa de Londres abundaban los emblemas anarquistas con melancólicos guiños al comunismo y a la emotividad revolucionaria: estrellas rojas de cinco puntas, efigies del Ché y de Marx, camisetas negras y enseñas encarnadas. Cuando un activista logró escalar hasta la cornisa del Banco de Inglaterra y colgar un pancarta con el lema “Dejad de traficar con nuestro futuro”, la multitud prorrumpió en un aplauso y empezó a moverse con inquietud. Llegaron refuerzos de polícías con escudos antidisturbios y los mensajes a través de “twitter” entre los congregados empezaron a transmitir órdenes sobre una escalada de la protesta.
Numerosos edificios habían tapado las ventanas de la planta baja con planchas de madera para evitar agresiones. Tiendas y bares de la zona cerraron y los pocos pubs abiertos congregraban con sus pintas en la calle tanto a manifestantes como a empleados de la City, la mayoría de éstos sin trajes ni corbatas, tal como les habían indicado sus jefes para disimular su ocupación.
Entre el Banco de Inglaterra y la estación de Liverpool Street, una de las principales puertas de acceso a la City en ferrocarril, cientos de personas han acampado todo el día. Este “Campamento Climático” quiere llamar la atención a los líderes del G-20 sobre la necesidad de que asuman mayores compromisos en la reducción de gases contaminantes.
Otras dos concentraciones se están desarrollando también a lo largo de esta jornada de protestas en Londres. Una ha cubierto el recorrido entre la Embajada de EE.UU. y Trafalgar Square para pedir la retirada de las tropas estadounidenses de Irak y de Afganistán y para reclamar el desarme nuclear. La otra ha convocado a los manifestantes frente al Palacio de Buckingham, con motivo de la recepción ofrecida por Isabel II a los líderes participantes en el G-20.
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