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Domingo, 29-03-09
Jesús Acebillo (Huesca 1954) es un hombre forjado en la negociación. Lo demostró en su primera etapa como director de la patronal de los grandes laboratorios. Y ahora,una vez más, al sacar adelante el Plan Sectorial de la Industria, un proyecto que se ha convertido en una receta «anticrisis»: inversión en I+D, empleo cualificado y más presencia en el exterior. Atrás quedan los desencuentros con el Ministerio de Sanidad, las batallas por las patentes de los fármacos y los pactos frustrados.
-La industria acumula una historia de «tiras y aflojas» con la Administración. Con pactos que incluían aportaciones económicas de las farmacéuticas, salpicados de medidas para contener el gasto farmacéutico. ¿Por qué se ha optado ahora por un compromiso verbal en lugar de un pacto por escrito?
-La experiencia del anterior pacto no fue bien percibida y estamos muy interesados en que la sociedad entienda el compromiso que estamos asumiendo. El contexto actual es diferente, es excepcional. Estamos hablando de una crisis global que no tiene precedentes. Una crisis que va a afectar más a España porque nuestro país ha desarrollado una economía muy potente en los últimos años a través de modelos poco productivos. Nuestro país va a necesitar, más que otros países, modelos productivos alternativos ligados a la investigación. Y nosotros queremos aportar valor en ese contexto.
-El ministro de Sanidad ha ofrecido estabilidad a cambio del esfuerzo que va a hacer la industria farmacéutica. ¿En qué consiste esta oferta?
-El sector farmacéutico es el más regulado. Esto quiere decir que está altamente intervenido. Por tanto, la estabilidad implica que funcionen los mecanismos de regulación que ya están en marcha. La Administración sanitaria puede tomar cualquier tipo de medida. Sabemos que hay precios de referencia y no pedimos que cambien, sabemos las capacidades regulatorias que tiene la Administración y no pedimos que no utilice sus prerrogativas. Para ser sincero a mí me preocupa más cómo de profunda y de larga va a ser la crisis que una bajada del precio de los medicamentos. Lo que me quita el sueño es en qué medida esta crisis va a desbaratar los planes que tenemos.
-Si la crisis se agudizara, ¿los compromisos de empleo e inversión se vendrían abajo?
-No querría especular sobre ello. Haremos todo el esfuerzo posible para mantener nuestros compromisos, inversiones y puestos de trabajo. Por eso, insisto en que lo importante no es lo que pueda hacer o dejar de hacer la Administración, que está en su derecho, lo más complejo es esta crisis a la que nos enfrentamos. Si se alarga estaremos en el comienzo de una época distinta, no regresaremos nunca al pasado.
-Una decisión del Ministerio de Sanidad de bajar los precios de los fármacos u otra medida excepcional, ¿no pondría fin al compromiso?
-No querría hacer hipótesis porque no sería lógico hacer hipótesis de futuro. Este acuerdo está pensado para aportar valor en un momento en que hay oportunidad para sectores basados en el conocimiento y la innovación y lo vamos a intentar con todo nuestro esfuerzo. Asumimos riesgos. No pretendemos que el Gobierno deje de ejercer sus funciones regulatorias.
-Cuesta creer en una acción tan generosa, sobre todo en un momento que también es crítico para las farmacéuticas.
-Yo no lo llamaría generosidad, tampoco egoísmo. Hemos visto una oportunidad para los sectores que están ligados al conocimiento y a la investigación.
-El plan sectorial ¿es un balón de oxígeno para la industria o para el Gobierno?
-No lo es para nadie. Podríamos no haber hecho nada. Si nos hemos empeñado en un plan proactivo es porque vemos más ventajas que en hacer nada. En términos médicos, el momento actual podríamos definirlo como de estado de «shock». El primero que intente salir tendrá más oportunidades.
-¿Cuentan ya con un listado de proyectos de investigación para empezar?
-La gran mayoría de los proyectos se canalizarán a través de las empresas. Nuestros empresarios van a realizar el esfuerzo para poner en valor a España como lugar receptor de inversiones internacionales para proyectos de I+D. En nuestro país está muy integrada la atención primaria y la especializada, con centros de conocimiento muy ligados a la estructura sanitaria. Esto no ocurre en otros países. Si somos capaces de mejorar los trámites burocráticos con las comunidades autónomas y el Gobierno, podremos captar inversiones internacionales.
-¿Qué centros públicos participarán en los proyectos de esas empresas?
-Más de un tercio de la inversión, unos 1.200 millones, se canalizarán a través de centros públicos. Son proyectos llevados desde las propias empresas farmacéuticas. Con independencia de estos trabajos, vamos a dedicar parte de la inversión a proyectos de cooperación privada-pública en áreas de comunicación de uso racional del medicamento. Queremos dejar patente que la industria es la primera interesada en que los medicamentos se consuman de la forma más responsable. También queremos desarrollar centros o áreas más competitivos en el área de investigación y medicina traslacional.
-Bernat Soria confía en utilizar estas inversiones en la investigación de enfermedades raras. ¿Existe ese compromiso?
-No hemos llegado a concretarlo. Tenemos que entrar en una dinámica más específica.
-¿Se pensará en el equilibrio territorial a la hora de distribuir las inversiones?
-No habrá distribución de fondos ni de proyectos entre las comunidades autónomas. Veremos qué tipo de infraestructuras no hay desarrolladas en España o no son competitivas en el área de la medicina traslacional. Debemos valorar en qué comunidades autónomas se pueden desarrollar a mayor velocidad y si se comprometen a hacer aportaciones. Si llegamos a la conclusión de que es importante en una área hacer una aportación específica y ponemos 5, esperamos que la comunidad ponga otros cinco para sacarlo adelante.
-El Plan Sectorial es un plan de Gobierno. Involucra a varios ministerios, no sólo a Sanidad. Pero en la presentación sólo estuvo Bernat Soria. ¿No hubieran preferido una foto con el presidente Rodríguez Zapatero?
-Se hará, pero somos conscientes de que la agenda del presidente del Gobierno es complicada.
-Con los encuentros y desencuentros pasados, ¿se sienten ahora bien tratados por el Gobierno?
-Nosotros siempre nos hemos sentido bien tratados.
-¿Incluso cuando Elena Salgado era ministra de Sanidad?
-Incluso.
-2012 va a ser un año complicado para la industria. Junto a la crisis, laboratorios muy importantes verán cómo sus fármacos «superventas» empiezan a competir con genéricos. ¿Cómo se va a manejar la situación?
-Con eso ya contaban las compañías. Cada uno sabe cuando se le agota la patente. Forma parte de la estrategia de la compañía la gestión de sus riesgos. Ese nivel de capacidad de gestionar los problemas es inherente al sector, ese nunca nos ha preocupado. Nunca hemos deseado que se prolonguen las patentes, lo que sí hemos dicho es que era muy complicado estar en un contexto en el que no estaba claro cuando acaba una patente y cuando no. En 2012 en España ese dejará de ser un tema de debate. No es lógico que un producto esté bajo patente en todo el mundo y en España puede haber dudas hasta que no te lo diga un juez.
-¿Pero la pérdida de «superventas» sin un recambio no supone un problema añadido?
-Bueno, por eso hay fusiones entre compañías. Pero forma parte del negocio. Los modelos y los conceptos cambian quizá los fármacos «superventas» son un modelo del pasado y no del futuro. Porque los fármacos están cada vez más especializados y personalizados. Tampoco se estima que el mercado de los «blockbuster» sea la norma del futuro.
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