Sábado, 28-03-09
La tenue respuesta europea -mandaremos algún policía más y dinero- a la trepidante sucesión de anuncios de nuevas tropas, civiles y fondos a Afganistán por parte de la Administración Obama refleja las dificultades de la UE a la hora de trazar una estrategia propia para la región más caliente del planeta. Más de 26.000 soldados de países miembros de la UE pisan con sus botas suelo afgano, según datos del mes de marzo publicados en el informe «Dando forma al «surge» afgano de Europa», publicado por Daniel Korski para el European Council on Foreign Relations.
En noviembre de 2006, la cifra se reducía a 17.500 hombres. Desde entonces, 18 de los 25 Estados miembros de la UE han incrementado sus efectivos, hasta que la Unión proporciona el 43% de las fuerzas de la ISAF, por un 47% de Estados Unidos y un 5% de Canadá. Son datos de este mes, manejados por el informe elaborado por quien fuera asesor de Paddy Ashdown en Bosnia y responsable del equipo de reconstrucción (PRT) británico en Basora.
«La UE no tiene una estrategia ni para Afganistán ni para Pakistán», afirma Korski, que critica en su informe la proliferación descoordinada de enviados especiales para «Af-Pak» de los países europeos. «Europa necesita introducir racionalidad en todo esto», explica desde Kabul a ABC. «Es muy desafortunado que todos los países hayan corrido a designar un enviado especial sin coordinar la misión o el puesto», explica.
Francia, Alemania, Italia o España se han apresurado a nombrar enviados especiales para Afganistán y Pakistán, sin que la UE haya definido sus «objetivos de guerra» ni sus «objetivos de paz». «Los europeos deberían mostrar un apoyo activo a la agenda en defensa del Estado de derecho para «Af-Pak» que ha presentado Obama, un objetivo que la UE ha defendido durante mucho tiempo», explica.
Dificultades de Eupol
Un instrumento clave de esta estrategia es la formación de las Fuerzas Armadas y la Policía afganas, llamadas a garantizar la estabilidad en la vida civil. El incremento de instructores militares para formar a los agentes locales ha sido uno de los principales puntos de fricción entre EE.UU. y la UE, incapaz de dotar de las fuerzas suficientes a la única misión que prometió asumir. «Durante tres o cuatro años, hemos dotado mal de recursos la formación del Ejército Nacional Afgano a pesar de las peticiones de los comandantes sobre el terreno», afirmó el jueves un alto cargo de la Casa Blanca.
Creada en junio de 2007, la misión de la UE para formar a la Policía afgana (Eupol) aspira a sumar hasta 400 agentes europeos en suelo afgano. España tiene por ahora cinco guardias civiles. Pero la falta de voluntad política de los Estados miembros y un sinfín de obstáculos técnicos dificultan ese objetivo.

