Viernes, 27-03-09
El presidente Obama tiene previsto anunciar hoy viernes los resultados de la profunda revisión estratégica sobre cómo proceder a partir de ahora en la guerra de Afganistán. Un conflicto técnicamente a cargo de la OTAN pero cuyo centro de gravedad, de acuerdo a todos los indicios sobre los nuevos planes de la Casa Blanca, va a pasar a depender directamente de los Estados Unidos.
Dentro de esta «americanización» de la guerra de Afganistán, la Administración Obama ya ha ordenado el despliegue adicional de 17.000 soldados del Pentágono. Refuerzos que elevarán el número de tropas extranjeras en territorio a afgano hasta los 90.000 efectivos, de los que más de dos tercios serán aportados por Estados Unidos.
Además, el senador Carl Levin, presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara Alta, confirmó ayer el envío de 4.000 soldados americanos dedicados exclusivamente a actuar como «asesores» de las reducidas fuerzas militares de Afganistán.
Junto a ese sustancial esfuerzo castrense, la Administración Obama también cuenta con enviar a Afganistán a cientos de diplomáticos y funcionarios civiles especializados en desarrollo. El «Washington Post» apuntaba ayer un incremento de hasta un 50 %, hasta llegar a 900 funcionarios para ser desplegados en zonas relativamente pacificas al oeste y norte de Afganistán. Estos especialistas se concentrarían en cuestiones como la búsqueda de alternativas al cultivo de narcóticos.
En sus últimas declaraciones sobre Afganistán, Obama indicó este domingo a la CBS que la prioridad número uno sigue siendo «asegurarnos de que Al Qaida no sea capaz de atacar a Estados Unidos, sus intereses y aliados».
Segunda gira europea
El ocupante del despacho oval ha advertido también contra la tentación de pensar que «solamente una aproximación militar a Afganistán va a solucionar nuestros problemas». Destacando que tiene que haber «una estrategia de salida, con el sentido de que esto no es una deriva perpetua». Con todo, la nueva estrategia afgana de Estados Unidos implica reconocer que no existe tiempo para lograr una ayuda militar más efectiva por parte del conjunto de la OTAN.
«Tener aliados está muy bien, pero sabemos que cuando vienen los tiempos difíciles -como ahora- somos nosotros los que tenemos que ir para resolver las cosas», afirmaba ayer en «The New York Times» un comandante de EE.UU. en Afganistán.
Aún así, el equipo de seguridad nacional de la Casa Blanca habría realizado un esfuerzo puntilloso en consultar con sus aliados. Y de hecho se espera que el anuncio de hoy viernes y la presentación de Obama durante la cumbre de la OTAN prevista para el 3 y el 4 de abril destaque amenazas compartidas y voluntades unidas.
Ayer comenzó a vislumbrarse una posible segunda gira europea del presidente de Estados Unidos durante el mes de junio. Según informó el gobierno francés, Obama participará el próximo 6 de junio en el 65 aniversario del desembarco de Normandía, y podría acompañar a Nicolas Sarkozy en un paseo por las playas del «Día D». El itinerario podría incluir la participación en las deliberaciones internacionales previstas para ese mismo mes en Bonn sobre cambio climático.


