
Meghan McCain (a la izquierda), escuchando a su padre durante la campaña. A su lado, su madre Cindy y el senador Lindsey Graham / AP
Actualizado Martes, 24-03-09 a las 20:33
De la esposa de John McCain, Cindy, se ha dicho y se ha escrito que está en los huesos y que parece una Barbie pasada de rosca. Mientras que a su hija Meghan la acusan de haberse puesto como un botijo. Y lo más curioso es que no la acusa de ello ningún energúmeno machista ni ningún enemigo de su padre, si por “enemigo” entendemos a algún miembro del partido político contrario. No, la atacante es mujer y es republicana.
Lo primero es saber quién es quién en este particular sainete post-electoral conservador. Meghan McCain es la mayor de los cuatro hijos de John y Cindy McCain. Tiene 25 años. Se crió en distintas escuelas católicas de Phoenix, Arizona, antes de estudiar Historia del Arte en la Universidad de Columbia de Nueva York, y de revelar una precoz vocación de protagonismo mediático. Dice que le gustaría ser periodista musical y ha sido becaria en Newsweek y Saturday Night Live.
La elección presidencial de 2008 fue una gran catapulta para Meghan. En muy poco tiempo inauguró unblog que hacía las veces de diario de campaña, escribió un libro sobre su padre y, más importante aún, se registró como votante republicana. Ojo que esto no era una mera formalidad: la Mafalda conservadora votó al demócrata John Kerry en 2008.
¿Amor de hija o verdadera clarificación de ideas? Meghan McCain desde luego no recuerda ni a las niñas Bush ni a las de Sarah Palin, que le cae fatal: “Sarah Palin es el único tema que no pienso comentar públicamente”, declaró en plena campaña. Todo en ella es como una versión muy personal de los aspectos más llamativos de sus padres.
Republicana progresistaDe la madre ha heredado el esplendor rubio y la carita de modelo, bien es verdad que a caballo de los equivalentes americanos de las tallas 38 y 40, en general reservadas a mujeres algo más mayores. Del padre reivindica la condición de maverick (inconformista) y la condición de republicana progresista o incluso a la carta. Meghan es partidaria de la investigación con células madre, del matrimonio homosexual y de la guerra de Irak. ¡Hala!
Pero un momento, ¿y si tuviera razón? Después de todo Barack Obama arrasó dejando en segundo plano o incluso en suspenso los aspectos más polémicos del ideario demócrata (sustancialmente el aborto). ¿Por qué no va a tener éxito un cóctel de republicanismo moderado, que ponga menos el acento en la pena de muerte y más en cuestiones más asumibles para el conjunto de la ciudadanía?
Eso intentó McCain, aunque cada mes que pasaba parecía intentarlo con menos convicción. La misma elección de Palin como compañera de fórmula demuestra que al final de la contienda se impuso en el partido la convicción de que para ganar había que cerrar filas lo más prietas y de derechas mejor. Que la moderación era veneno para la urna.
Radicales y dogmáticosEl resto es historia... De momento. Obama protagonizó una victoria histórica y los republicanos se sumieron en una especie de magma resentido y acéfalo al que por ahora no se le conoce líder. Muchos lo intentan, singularmente desde tribunas mediáticas a cual más estridente. Es la hora de los Rush Limbaugh y las Ann Coulter.
Ann Coulter es columnista conservadora del tipo radical y dogmático, autora de varios libros que han sido reiterados best-seller en The New York Times y, ya puestos, es de una avinagrada delgadez. Sin duda ella y Meghan McCain contrastan como un huevo y una castaña.
Así por lo menos lo entendió esta última cuando, en un comentario en su blog en The Daily Beast definió a Coulter como su exacta antítesis ideológica. Y ponía ejemplos inequívocos: Coulter no sólo afirmó en público antes de las elecciones que Hillary Clinton era más conservadora que John McCain, sino que ha defendido que los judíos se “perfeccionen” haciéndose cristianos. Según Meghan, esta es la manera más segura de alejar a jóvenes votantes de centro del partido. Tan claro lo tiene que incluso se pregunta si no será que a la Coulter le da igual y lo único que quiere es provocar para vender libros, importándole un bledo en realidad quién gana las elecciones.
Coulter no respondió a esta reflexión. Sí lo hizo la comentarista radiofónica conservadora Laura Ingraham, entrando a degüello con sarcasmos sobre el peso de Meghan.
¿Ha nacido una estrella?Lejos de arrugarse por estos ataques, la hija de McCain parafraseó a Tyra Banks para advertir a las “arpías” de la derecha que pueden “besar su gordo trasero”. Eso por lo menos decían las noticias, porque al entrar ahora en el blog ya no es fácil encontrar esta frase en su literalidad.
El caso es que la hija de McCain hacía una defensa muy grácil y apasionada de su integridad física... Y política. En unareciente entrevista con Larry King, la chica expresó su apoyo a Obama, descartó que “nadie pueda creer que el presidente no se preocupa de la economía”, quitó hierro a su choque con las féminas más de derechas que ella y se distanció con decisión de esta frecuencia de onda. “No hay una sola manera de pensar para ser republicano”, remachó con firmeza.
¿Ha nacido una estrella, o por lo menos lo está intentando?

