Valoración:
«Estoy en contra de que el Estado mantenga a los bancos que lo han hecho mal»
Publicado Domingo, 22-03-09 a las 03:55
El brazo armado del libre mercado tiene nombre propio en España. Desde 1995, Luis Berenguer Fuster (Alicante, 1946) ha pasado por los cargos de vocal, vicepresidente y presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia, para liderar en 2007 la transformación del antiguo tribunal en la Comisión Nacional de Competencia (CNC) que encabeza desde entonces. Su mandato se caracteriza por una especial perseverancia en la búsqueda de pactos contrarios a los consumidores, lo que le ha llevado a enfrentarse a sectores económicos tan importantes como el energético, audiovisual, asegurador, telecomunicaciones, distribución o alimentación. Hoy, la crisis está amparando un aumento del proteccionismo que reta de forma directa al libre mercado y abre un nuevo debate: ¿hasta dónde debe intervenir un Estado? Así lo ve Luis Berenguer.
En aras de la más pura competencia, ¿deben caer los bancos con problemas?
El sector bancario tiene una peculiaridad, que es su efecto arrastre sobre el resto de la economía, y hay que tenerlo en cuenta a la hora de valorar si una entidad se debe dejar caer o no. En todo el mundo occidental se ha asentado la idea de que los grupos de cierto tamaño no deben caer si van a producir efectos en cadena. Lo que sí creo que es bueno es que exista el debate porque así se limitará la intervención de los Estados.
Pero usted, como presidente de la CNC, no puede ver bien las ayudas estatales...
Yo, desde luego, creo que si los Estados deciden aplicar ayudas a sus bancos deben hacerlo como medida de urgencia y por un periodo transitorio. Nunca de forma sostenible o permanente en el tiempo. Y estoy en contra de que las ayudas de los Estados se dirijan a mantener la cuota de mercado de grupos bancarios que han crecido mucho en los últimos años a costa de hacer las cosas mal. Las ayudas no deben servir a ese fin porque entonces introducen distorsiones a la competencia.
Es lo que pasa en Europa para perjuicio de la banca española, ¿se ha quejado a Bruselas?
No hemos planteado ninguna queja porque la comisaria de competencia, Neelie Kroes, ya ha detectado el problema y está haciendo un buen trabajo. De hecho, desde que ella alertó de las distorsiones que las ayudas pueden provocar en la libre competencia, el camino que sigue la Comisión Europea es prácticamente otro. El problema es que ella no tiene la última decisión en la regulación, sino tan sólo un voto más dentro del colegio de comisarios, pero se está siguiendo el camino correcto.
En España todo apunta a que en breve tendremos bancos con dificultades, ¿atisba problemas para la competencia?
Nuestra banca es más sólida que la europea gracias a la actuación del gobernador Fernández Ordoñez en los tiempos de bonanza económica y, de momento, no hemos necesitado esa actuación. En todo caso, yo creo que los problemas que surjan en España no se resolverán por la vía de la entrada del Estado en las entidades con problemas, sino por el camino de las fusiones entre entidades, con lo que no se producirá ese conflicto.
Pero podrán producirse cuotas de dominio regionales...
Habrá que estudiar cada caso y ver si procede estudiar como referencia la cuota de mercado nacional o regional. No olvidemos que las cajas tienen libertad para moverse por todo el territorio con lo que podría primar la cuota nacional y, en este caso, ninguna caja supera el umbral del 30% a partir del cual una fusión necesita la autorización de la CNC para poder llevarse a cabo.
Si ese umbral se supera a nivel regional, ¿la legislación puede ser un obstáculo para esas concentraciones «necesarias»?
Desde el punto de vista geográfico sí podrían darse concentraciones que en determinadas demarcaciones asumieran una cuota de mercado demasiado elevada pero, en ese caso, la Comisión Nacional de Competencia podría acudir a la exención de crisis prevista en la ley, que permitiría autorizar una concentración de esas características siempre y cuando se cumplan una serie de requisitos.
¿Cuáles son?
Fundamentalmente, que sea la única salida posible para la entidad para el único comprador factible. Además, habría que mirar hacia atrás y revisar los criterios con que se trabajó en España en la década de los ochenta.
¿Teme que la crisis pueda resucitar los conglomerados estatales de aquella época?
Creo sinceramente que un regreso del Instituto Nacional de Industria (INI) o una fortificación de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) serían una vuelta atrás en el camino que España ya ha recorrido.
Sin embargo, los antiguos monopolios disfrutan de altas cuotas de mercado, ¿ha compensado la liberalización?
Entiendo el debate existente sobre los antiguos monopolios, porque se han liberalizado con posiciones de dominio que no favorecen a los consumidores y, además, son muy virulentos frente a la entrada de rivales en sus respectivos mercados. Lo sabemos y seguimos vigilando estos comportamientos para evitar prácticas que perjudiquen a los consumidores: la liberalización es la dirección adecuada.
El debate, no obstante, es internacional...
Sí pero, afortunadamente, yo creo que el riesgo real de una vuelta del proteccionismo ha pasado en el exterior. Las voces que en un primer momento llegaron a aplaudir la vuelta a una mayor proteccionismo tras el estallido del «crash» financiero se han acallado.
Pero usted mismo diagnostica fallos en el comportmaiento de los Estados como germen de la crisis...
Sí, pero debemos diferenciar entre intervención y regulación. Son dos cosas muy distintas y esta crisis no se ha producido por una ausencia de intervención, sino por una falta de regulación. Rechazar la intervención no es equivalente a rechazar la regulación. De hecho, cuanto más liberalización alcanza un sector, más regulación necesita para asegurar su buen funcionamiento y evitar excesos. Es justo en este ámbito dónde los Estados no han hecho bien su trabajo. Creo que todos nos hemos dado cuenta de que el intervencionismo no es el camino pero la regulación sí lo es.
En España, la regulación también tiene lagunas en el sector energético. Las eléctricas negocian un pacto para solucionar el déficit tarifario, ¿pueden dañar al consumidor?
Algo diremos si las eléctricas llegan a un acuerdo de actuación para resolver el déficit tarifario. El acuerdo de una patronal, en ocasiones, puede dar lugar a una colusión grave contra la competencia.
El pacto, no obstante, estaría bendecido por Industria...
Igualmente algo diremos. Frente a la Comisión una administración sólo puede amparar una actuación contra la competencia si lo hace por ley.
¿El Gobierno no debería eliminar la tarifa de la luz?
Creo que, por motivos sociales, las tarifas eléctricas deben mantenerse. No obstante, hay que discutir a qué porción de la población deben circunscribirse y bajo qué criterios deben materializarse. Y eso es una decisión que le corresponde tomar en exclusiva al Gobierno. Yo, desde luego, no creo que deba eliminarlas...
Las gasolineras también le dan quebraderos de cabeza, ¿cómo ve que tachen la última investigación de la Comisión como golpe de «márketing»?
Sólo hay que mirar hacia atrás y ver las sanciones que acumulan los empresarios de esta actividad para darse cuenta de que es un sector que no hace las cosas bien. Yo lo que le aseguro es que nosotros vamos a seguir vigilando el comportamiento de este nicho.
¿España aún tiene lagunas en la competencia?
Sí, y son evidentes. Excesiva cartelización y abusos de posición de dominio.
Ante la virulencia de la crisis, ¿no sería momento de dar facilidades y rebajar la vigilancia a las empresas?
Le aseguro que el Gobierno no analiza ninguna reforma en ese sentido. La crisis no cambia nada, vamos a tener tolerancia cero con las infracciones porque la competencia no es el problema de esta crisis sino su solución.
Tampoco va a dar tregua a los directivos...
Era necesario ampliar las multas a los directivos responsables de conductas colusorias y establecer que la compañía no puede pagar su sanción. Y por eso acabamos de hacer ambas cosas. Es importante que los directivos sepan y se conciencen de a qué se exponen si cometen conductas colusorias contra la competencia.
¿Ha dado resultado el programa de clemencia?
Sólo puedo decirle que ha dado sus frutos. Ahora estamos viendo los expedientes a que puede dar lugar.
¿No cree que a España le vendría bien una mayor liberalización comercial?
Soy partidario de la libertad total de aperturas y licencias comerciales y así debiera ser en un entorno de crisis, por sus beneficios para el crecimiento y el empleo. Desde luego, me gustaría ver derogada la Ley del Comercio Minorista. La fórmula para ayudar a los pequeños comerciantes no es el cierre de los horarios y licencias. Los gobiernos locales deben buscar otras vías porque esa senda ni siquiera protege a estos comerciantes.
Este panorama cambiará con la directiva Bolkestein...
Sí, pero vamos a tener que estar muy vigilantes. Algunas comunidades autónomas ya han anunciado que van a utilizar la exención que establece la directiva como fórmula general para mantener acotada la liberalización comercial.
Se le abre entonces un nuevo frente de batalla...
Nos consta que algunas comunidades preparan proyectos legislativos en ese sentido. Le aseguro que vamos a ser muy beligerantes contra esas normas, y que la última palabra la tendrá el tribunal de Luxemburgo.
También tiene a los colegios profesionales con el grito puesto en el cielo...
No puede ser que los rangos de precios orientativos que establecen los colegios profesionales sean asumidos por el sector como los precios de prestación de sus servicios, porque entonces no hay competencia. Hay que acabar con esa prerrogativa y también con la reserva de actividad.
¿No puede conducir todo ello a una menor especialización?
Ésas son las afirmaciones de los grupos con privilegios que quieren mantener su «status quo». No se trata de restar especialización a ciertos trabajadores sino de ponerlos en competencia con otros y eso no puede ser negativo. De hecho, muchos profesionales nos han dado su apoyo y ha sido precisamente el órgano colegiado el que, en aras de defender su interés, nos ha criticado. Era necesario dar ese paso y vamos a seguir avanzando.
¿Novedades en el famoso expediente de los alimentos?
Sigue su curso y aún le faltan varios meses de instrucción.
Vienen cambios en la CMT y CNE, ¿vería bien si ambos se supeditaran a la CNC?
Yo veo bien que ambos organismos se conviertan en dos subregulados de esta casa. Así lo llevo escribiendo y lo he defendido desde hace años pero ésa es tan sólo mi opinión personal.
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