Valoración:
Saura pidió el cese de la delegada del Gobierno en 1999 por una carga en la UAB
YOLANDA CARDO En la imagen, efectivos de antidisturbios de los Mossos agrediendo a estudiantes anti-Bolonia
Viernes, 20-03-09
(Viene de la página anterior)
Durante su rueda de prensa, el conseller Saura se negó a calificar las cargas policiales contra los estudiantes a la espera de visionar las numerosas imágenes que hay de los disturbios de anteayer, a las que habrá que sumar las de ayer. Tras la manifestación de profesores en huelga contra Ernest Maragall y su Ley de Educación (LEC), llegados a la plaza Sant Jaume, un grupo de estudiantes anti-Bolonia lanzó pintura, palos y latas contra los antidisturbios que custodiaban la entrada del Palau de la Generalitat y contra la fachada del noble edificio. Pero no hubo cargas y la protesta se diluyó.
El conseller pues, elude definir las crudas imágenes de Mossos zurrando a estudiantes que hasta los turistas pudieron ver. Son unas instantáneas que se le atragantan a más de uno, sobre todo si quien guía el brazo ejecutor de los policías es un conseller cuya ideología debería evitarle actos que en otra circunstancia él mismo atribuiría a la derecha más rancia, cuando no a la Dictadura (no la del proletariado, claro).
El conseller más ácrata, más «anarco», más «okupa», tildado de represor. Por menos de lo sucedido anteayer el Saura de antaño exigía cabezas. Como en 1999, cuando una visita del presidente Aznar a la Universidad Autónoma de Barcelona acabó con una batalla campal entre policías nacionales y estudiantes.
Entonces, el ahora conseller de Interior se alineó con los universitarios, les dio apoyo explícito en actos públicos y pidió la dimisión de la entonces delegada del Gobierno en Cataluña, la recientemente fallecida Julia García Valdecasas. La trifulca política resonó hasta en el Congreso, donde el ministro de Interior, Jaime Mayor Oreja compareció para dar explicaciones.
En cuanto a las tortas a la boloñesa que sirvieron sus «Mossos», Saura se limita por ahora a afirmar que no le gusta lo que ve, quizás en alusión a su propia imagen reflejada en el espejo.
Dicen que Montilla le puso al frente de Interior, en 2006, para que dejara de ser el ecologista preocupado por el sabor de los tomates y probara lo que es la «realpolitik»; y el desgaste que acarrea. Bingo. En menos de tres años de mandato, casi todos, más o menos interesadamente, están contra él. Incluso sus Mossos le han pedido la dimisión por anihilar la imagen de todo el cuerpo al grabar y difundir a bombo y platillo los malos tratos que algunos agentes infligieron a detenidos.
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...