
Viernes, 20-03-09
JANOT GUIL
BARCELONA. Como cuando él mismo era estudiante y corría detrás de los grises (se le supone por su currículum), el conseller de Interior, Joan Saura, recibió ayer palos por doquier -incluso de las juventudes de su partido, de sus socios de coalición, EUiA y de los de gobierno, ERC- por la desproporcionada contundencia con la que los Mossos d´Esquadra cargaron en la víspera contra los universitarios anti-Bolonia. Una polémica más como gestor de Interior que mina la buena imagen que nunca tuvo.
La sucesión de batallas campales entre «mossos» y estudiantes que se desarrolló anteayer por el centro de Barcelona tras el desalojo de los universitarios encerrados en la Universidad de Barcelona se saldó con siete estudiantes detenidos -aunque en libertad con cargos- y 81 personas heridas por golpes, entre policías (46), estudiantes, periodistas, sobre todo fotógrafos, y algún que otro peatón, incluso menores de edad. De ahí las críticas.
Saura rompió ayer su censurado silencio y en rueda de prensa en el Parlament expresó su desagrado por lo ocurrido. «Ningún responsable policial puede estar contento», dijo, y admitió que lo sucedido «no me gusta» y «me preocupa». Luego, pidió disculpas a los heridos y anunció que ha encargado un informe policial para determinar cómo tuvieron lugar las actuaciones.
Saura deslizó que se han podido cometer «algunos errores» y anunció que comparecerá en el hemiciclo catalán para dar explicaciones una vez se haya elaborado el citado informe, de cuyas conclusiones también dependerán la aplicación de medidas disciplinarias contra algún miembro del cuerpo policial.
Muchos se abonaron ayer a criticar la acción policial contra los anti-Bolonia y a pedir que se depuren responsabilidades. El PP, por ejemplo, sugirió la dimisión del propio Saura, aunque a buen seguro el conseller encajaría peor que su socio de coalición, EUiA, pidiera «ceses» por las «desproporcionadas» cargas policiales -uno de sus dirigentes herido en las cargas- o que el socio de tripartito ERC exigiera que se asuman responsabilidades si hay errores. Hasta las juventudes de ICV calificaron de excesivas las actuaciones policiales.
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Las imágenes de los asaltos de la Policía Armada, los «grises», a la Universidad Complutense, fueron la traducción gráfica del «Muera la Inteligencia» que Millán Astray le escupió a Unamuno en la Universidad de Salamanca cuarenta años antes y sin cámaras delante. Ahora, las imágenes son en color y a Saura le cabe el dudoso honor de ser el responsable directo de un comportamiento policial similar, fruto inequívoco de órdenes políticas.

