
Lunes, 16-03-09
PILAR HERNÁNDEZ
SESEÑA. Fue en la madrugada del pasado martes cuando unos individuos forzaron las puertas de la iglesia parroquial de Seseña e intentaron llevarse el Sagrario del altar mayor. Sin embargo, gracias a la rápida intervención del párroco, Juan Triviño, los ladrones no lograron su objetivo.
Según relató ayer el párroco antes de finalizar la misa del domingo, unos fuertes golpes le despertaron sobre las tres de la madrugada del martes e inmediatamente fue a ver qué ocurría. Se dio cuenta que la puerta que da acceso a su vivienda, anexa a la parroquia, había sido forzada y al comprobar que dentro del templo se oían ruidos, llamó a la Policía Local y a la Guardia Civil, que poco después se personaban en el lugar.
Los agentes comenzaron a inspeccionar la iglesia y comprobaron que al menos uno de los delincuentes seguía dentro, por lo que intentaron detenerlo. Sin embargo, consiguió salir del templo y comenzó su huída a pie, aunque no logró llegar muy lejos, pues fue arrestado a pocos metros de la plaza. Un segundo ladrón fue localizado al día siguiente cuando intentaba coger el coche que había dejado aparcado junto a la iglesia la noche del robo.
Escondido en un rincón
Tras inspeccionar la iglesia, el párroco se dio cuenta de que el Sagrario no se encontraba en su sitio, aunque por lo mucho que pesa, los ladrones no podrían haber huído con él, por lo que tras buscar por todo el templo, lo encontró escondido en un rincón de la iglesia, con diversos arañazos junto a la cerradura. Con la ayuda de tres guardias civiles, volvió a colocarse en su sitio.
Lo que sí consiguieron los delincuentes fue destrozar las puertas de acceso a la parroquia y poner patas arriba la sacristía para llevarse el único dinero que allí había, diez euros que había dejado el cura de una misa del día anterior.
Este intento de robo del Sagrario, en cuyo interior se encuentra el Cuerpo de Cristo, hacía reflexionar al párroco sobre los motivos de los ladrones para apoderarse de este objeto y recordaba lo sucedido hace un mes en otra parroquia de Toledo o el robo sufrido hace apenas unos días en una iglesia de la vecina localidad de Aranjuez, donde lo único que sustrajeron fue la llave del tabernáculo.
Juan Triviño pedía en la celebración eucarística de este fin de semana ayuda a los vecinos para reparar los daños ocasionados, principalmente en las puertas del templo. Un gasto más que se une al que afronta la parroquia desde hace unos meses con la restauración del recinto, incluida la torre, cuyas obras ya han concluido y que han permitido disponer de nuevo del reloj, destrozado hace años por un rayo.

