Domingo, 15-03-09
(Viene de página anterior)
Coincidiendo con las primeras movilizaciones, el secretario de Inmigración de la Generalitat, Oriol Amorós, advirtió de que las autorizaciones iniciales de trabajo para extranjeros se reducirán «drásticamente» durante 2009. En declaraciones a Efe, Amorós aseguró que «no es el momento de dar autorizaciones iniciales de trabajo a personas que están en el extranjero», sino el de «concentrarse en las familias que pasan dificultades, inmigrantes o no».
A lo largo de 2008 ya se observó un cambio significativo en la cifra de permisos iniciales o modificaciones aprobadas en Cataluña, que fluctuó hacia la baja en el segundo semestre del año.
Con todo, los datos provisionales del Govern indican que el año pasado 32.000 personas extranjeras obtuvieron por primera vez el permiso de trabajo o su modificación en Cataluña. A pocos meses de que la Generalitat asuma la gestión de los permisos de trabajo -en octubre de 2009- , Amorós evitó hacer estimaciones porcentuales sobre la reducción en la concesión de ese tipo de autorizaciones, e insistió en la necesidad de «agilizar» su otorgamiento para los extranjeros en situación de reagrupación familiar.
Además, ante el gran impacto que el paro genera en la población inmigrante -el 20,5% de los parados en Cataluña son extranjeros-, la Secretaría de Inmigración ha apostado por ampliar su oferta formativa en sectores laborales con mayor proyección de futuro, explicó Amorós. «Movilizar hacia el mundo del trabajo a la inmigración que tenemos aquí -especialmente la familiar- será positivo para fortalecer a estas familias, reducir el flujo migratorio y mejorar el nivel de integración», aseguró.
Respecto a las políticas de retorno voluntario, promovidas de forma simultánea por el Gobierno y la Generalitat, señaló que «son muy positivas», pero advirtió de que «no es la solución a los problemas ni la política principal. No lo es ni lo será». Así, aunque se reforzará este tipo de medidas, Amorós aseguró que el retorno afectará sólo a una pequeña porción de la inmigración catalana, entorno a las 1.120.000 personas.

