
Antonio el Bailarín /ABC
Homenaje a la vieja escuela
Cuando se presentó el espectáculo, José Antonio dijo “quiero que el año 2009 sea una conmemoración especial para todos los profesionales y admiradores del Ballet Nacional de España”. Quizá se refería a todos los profesionales de la danza, jóvenes bailarines que aún se están formando, o aficionados a la danza que han llenado el Teatro de Madrid estos días. O quizá pensaba también en aquellos bailarines que algún día pertenecieron al gran Ballet Nacional de España, colegas y compañeros, que estos días contemplaban desde la butaca -y con cara de nostalgia- cómo una nueva generación de bailarines interpetaba en el mismo escenario, con las mismas zapatillas y los mismos trajes las coreografías con las que ellos habían emocionado hace años al público de todo el mundo. Para todos ellos, esos a los que se les encendía algo por dentro al escuchar las músicas de este espectáculo, también supone todo un homenaje.
Actualizado Viernes, 13-03-09 a las 19:51
El Ballet Nacional de España (BNE) ha pasado de apostar por estrenos arriesgados - y brillantes, sin duda- como fue el de «El corazón de piedra verde», la creación inédita de José Antonio sobre la novela de Salvador de Madariaga, a echar la vista atrás para recuperar piezas coreográficas de los inicios de la compañía.
Ya iba tocando. Y es que la escuela bolera -para los que desconozcan el término, sería la suma de zapatilla y castañuela- se ha convertido en los últimos tiempos en el patito feo de la danza española. ¿Por qué? Pues quizá porque se trata de un estilo difícil de ejecutar, que requiere una buena técnica y cierta forma física y en el que no todos los bailarines se pueden lucir.
Ya iba tocando. Y es que la escuela bolera -para los que desconozcan el término, sería la suma de zapatilla y castañuela- se ha convertido en los últimos tiempos en el patito feo de la danza española. ¿Por qué? Pues quizá porque se trata de un estilo difícil de ejecutar, que requiere una buena técnica y cierta forma física y en el que no todos los bailarines se pueden lucir.
Por otra parte, es cierto que parece que un zapateado bien metido aquí y una ceja bien levantada allá resultan una fórmula mucho más rentable para arrancar el aplauso y suscitar el reconocimiento del público -ya saben... flamenco-. Pero éste no debería permanecer ajeno a las raíces de nuestra danza y a los grandes maestros que ha visto nacer nuestro país.
El programa con el que el actual director del Ballet Nacional de España ha querido homenajear el 30 aniversario de la compañía está repleto de joyas de la escuela bolera. Desde las «Seis sonatas para la Reina de España», interpretadas según la coreografía y el estilo propio de Ángel Pericet, a la casi legendaria «Danza y Tronío» de Mariemma que pone el broche final al espectáculo –y en la que la primera bailarina Esther Jurado brilla con luz propia-, pasando por una preciosa versión de «Córdoba» con guitarra en directo y una espectacular «Eritaña».
La «Chacona» y la «Zarabanda»También cabe mencionar la delicada «Chacona», coreografiada por «Betty» y la espectacular «Zarabanda» de José Antonio, en su momento interpretada por Aída Gómez y ahora por una enérgica Cristina Gómez, -pura casualidad lo del apellido-.
También tienen su momento de gloria en el programa los jóvenes valientes del Taller Escuela del BNE -algunos de los cuales ya apuntan muy alto-, que llenan de frescura e ilusión el escenario en «Amanecer en el XVIII».
Si el gran Antonio o la pionera Mariemma levantaran la cabeza, estarían, sin duda, orgullosos del homenaje que les ha preparado José Antonio. Y nadie mejor para interpretarlo que los excelentes bailarines del Ballet Nacional de España, que han recogido con ganas e ilusión la herencia de aquellos maestros, que un día fueron la esencia de la compañía. Concretamente, hace 30 años. Que cumplas muchos más...Ballet Nacional de España.


