Desde su columna de ABC el maestro Antonio Burgos talla la estética del gladiador y el toro con una expresión literaria de altísima calidad. Así lo reconoce el jurado que le otorga el Premio de Periodismo taurino Baltasar Ibán

La maestría en la columna
Premio Cavia, Ruano, Pemán, Larra... el columnista de ABC Antonio Burgos es uno de nuestros primeros articulistas. En el sentido jerárquico, por su estilo propio y su indiscutible maestría, y por su condición de pionero
-La Fundación Wellington reconoce que usted ha sabido descubrir, de forma didáctica y comprensible al aficionado y no aficionado, joven o maduro, el sentido más profundo de la Fiesta...
-Este galardón supone una alegría enorme porque es de los premios a los que no se presenta uno. El jurado es el que te propone, y entonces es una agradable sorpresa cuando te dicen que te han concedido algo a lo que no te has presentado. Es como si te tocara un gordo del que no juegas décimo.
-La letra callada del toreo se incardina a usted en su más alta expresión, maestro.
-A mí me gusta utilizar mucho un término que es espantoso y muy pedante: el lenguaje vehicular del idioma de los toros. No hay nada más didáctico que el empleo del idioma de los toros, los modismos de los toros, la riqueza de lenguaje de los toros aplicada a los temas de actualidad.
-En usted se premia una grandísima trayectoria «vehicular» taurina.
-Y en cierto modo yo creo que también premian al que hizo el libro sobre Curro Romero. Por ese lado es algo bastante gratificante.
-Un libro en el que nos perfuma con el aroma de Romero: el Faraón de Camas.
-En ese libro le explico al lector que el toreo, al fin y al cabo, es un sistema filosófico, un modo de ver la vida, que yo es algo que siempre me empeño mucho en explicar, y que encierra todo un mundo de conceptos y valores que en sí es todo un sistema filosófico.
-Sócrates, Empirion, Génesis, Doctos, Agon, Atlos, Calímaco, Histerion y Sacerdos dialogan en torno a una corrida.
-El toreo, no solamente desde el punto de vista de los toreros o los ganaderos, sino desde el prisma de los espectadores, implica al fin y al cabo un modo de ver el mundo, asentado en las raíces de la cultura hispánica.
-De la Medalla de las Bellas Artes a Rivera Ordóñez, ¿queda algo que rascar?
-De la polémica lo que me queda es que los que estamos pidiendo que los toros pasen a Cultura, vista la experiencia, rectificamos: por favor ¡no pasen bajo ningún concepto! a Cultura porque cuando Cultura toca el mundo de los toros ¡fíjese la que lía!
-¿Qué les diría a los antitaurinos?
-Que cuando en su bando de antitaurinos haya un Picasso, un Lorca y un Goya entonces podemos empezar a hablar en igualdad de condiciones.
-«Los toros es la fiesta más culta», dijo Federico García Lorca. José Tomás se encierra en Barcelona. La temporada arde.
-Habría que decirlo en términos históricos: eso es el Frente de Cataluña. Creo que José Tomás está tomando Barcelona tal como la tomaron las columnas de Franco. Realmente hay una guerra contra la Fiesta por lo que asistir a los toros allí no es ya Filosofía, es un acto heroico. Allí no solamente tienen que dar la Medalla de Bellas Artes a los toreros, sino la laureada de San Fernando a los espectadores.
-¿Qué me dice del jurado que le ha dado el premio gordo sin llevar décimo?
-Que está compuesto por bastantes buenos amigos, y presidido por Andrés Amorós, a quien me unen el amor y la dedicación a la Literatura, y la afición a los toros. Tanto Andrés como yo tenemos entre nuestros recuerdos una foto muy preciada con pantalones cortos y con nuestro padre que nos llevaba a los toros. Yo me considero abonado de la plaza de Sevilla y apoquinante de la empresa Canorea. Si algo se puede aprender bien es cuando tu padre te ha llevado desde chico a los toros. Y en el resto del jurado hay grandes amigos, como el profesor Serrano Carvajal o mi paisano sevillano Álvarez del Manzano.

