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La constructora también quiere designar «uno o más suplentes sucesivos» para blindar su posición
ACS pide a Galán un puesto en el consejo de Iberdrola por requerimiento notarial
Con ACS fuera de Unión Fenosa, era cuestión de días que la batalla por Iberdrola entrara en su fase decisiva y ese cambio se acaba de producir. Tras varios meses de avisos, la constructora ha enviado un acta de requerimiento notarial a la compañía eléctrica, por la que reclama su «derecho» a entrar en el consejo de administración de Iberdrola.
El documento, al que ha tenido acceso ABC, está acompañado por una misiva dirigida personalmente al presidente de Iberdrola. Ignacio Galán, firmada por el secretario del consejo de ACS, José Luis del Valle, mano derecha del presidente Florentino Pérez. En la misma, del Valle comunica a Galán que la constructora ha decidido «ejercitar el derecho de nombramiento de miembros del consejo de Iberdrola por el sistema de representación proporcional» a su participación en el capital.
Enseñar la carta al consejo
Dado que para poder designar a un consejero de Iberdrola se requiere contar con un 6,67% de su capital, ACS invoca su posición como primer accionista con un 7,2% para reclamar «al menos la presencia mínima (un puesto) a la que proporcionalmente tiene derecho». Junto a ello, Del Valle reclama que ACS pueda nombrar a «uno o más suplentes sucesivos» para blindarse ante la eventualidad de que su designado pierda la condición de vocal de Iberdrola.
Unas peticiones que considera «convenientes y adecuadas a sus intereses sociales» dada la condición adicional de que sus derechos políticos ascienden al 12,6% gracias a los derivados que mantiene por otro 5,4% de la eléctrica. Apoyando todo ello, subraya que ACS ha abandonado Unión Fenosa, lo que hasta ahora le impedía sentarse en el consejo de otra eléctrica, y confiado en sus argumentos reclama a Galán que traslade su misiva a todos los administradores de Iberdrola.
Consciente de que el consejo de la eléctrica no tiene asientos disponibles, el grupo constructor formula su reclamación «en previsión de que pueda producirse alguna vacante» de forma previa o durante la próxima junta de accionistas que Iberdrola celebrará el 20 de marzo en Bilbao. El requerimiento notarial se cursó a última hora del martes desde el despacho del notario bilbaíno José Ignacio Uranga a petición de su homólogo madrileño Cruz Gonzalo López-Muller, notario habitual de la constructora.
El trasfondo de esta petición es netamente financiero. ACS consolidaba en sus cuentas el beneficio de Fenosa por el método de la integración global. Al vender su posición en esta eléctrica no podrá seguir haciéndolo, de forma que sus estados contables corren el riesgo de desincharse, perjudicados además por la crisis que sufre el sector del «ladrillo». Para evitarlo, ha puesto el foco en Iberdrola de la que tan sólo se apunta dividendos. Su plan pasa por integrar de forma proporcional el beneficio de la eléctrica en sus cuentas y, para ello, la legislación española le exige contar con «influencia significativa». Un título que obtendría, directamente, accediendo a su consejo. El otro movimiento que podría otorgarle tal «ascendiente» sería elevar su posición accionarial en la eléctrica. Sin embargo, su enfrentamiento abierto con la dirección de Iberdrola podría presentarle problemas a la hora de demostrar el ejercicio de «influencia significativa».
Galán, en todo caso, no se lo va a poner nada fácil. Teme que ACS siga en su grupo los pasos que dió en Fenosa que recientemente ha replicado Acciona en Endesa y Sacyr aspira a imitar en Repsol. Básicamente, la entrada en el grupo con una participación minoritaria desde la que ejercer el control para ordenar la venta escalonada de los mejores activos, apuntarse las plusvalías correspondientes y desinvertir posteriormente al mejor postor. Argumentos en los que resguardarse no le faltan. Junto al cartel de «ocupado» que cuelga sobre su consejo, puede esgrimir la posición de grupo rival que ACS sigue ejerciendo frente a Iberdrola, dada su creciente presencia en el sector del kilovatio. Este mismo miércoles trascendió que tanto la eléctrica como el grupo constructor compiten en México por construir, operar y mantener una central eléctrica de ciclo combinado.
No en vano, el grupo que preside Florentino Pérez es ya un agente destacado en el desarrollo de instalaciones eléctricas, y uno de los líderes en proyectos de generación de energías renovables.
ACS cuenta con ello y no descarta ningún camino a seguir para conquistar su objetivo. Entre ellos, el de adquirir nuevas acciones de la compañía eléctrica a «bajo precio» o pedir la intervención de la Comisión del Mercado de Valores en defensa de sus derechos de primer accionista. La batalla está servida.
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