El Patronato de la Fundación Onuart se reunirá la próxima semana en Madrid

Una vista de la Sala de la ONU en Ginebra cuya cúpula fue pintada por Barceló AP
En medio de recortes masivos en áreas culturales, que van dejando en seco sucesivos proyectos, el más llamativo en vía muerta es el más publicitado y del que aún no se han presentado cuentas: la bóveda de la Alianza de Civilizaciones, de Miquel Barceló, comisionada por el Gobierno para la sede en Ginebra de las Naciones Unidas. En medio de la dramática contracción económica, falta aún un 40 % del presupuesto por desembolsar y, según ha podido saber este diario, no habría de dónde. Pese a la rara lateralidad con que se ha llevado todo el proyecto, del que esperan en Cultura que en una semana se presenten cuentas, fuentes inmediatas confirman que sólo se han abonado hasta ahora 11 millones, faltan 8 por abonar y, aparentemente, no habría partida destinada para ello.
El coste de la renovación de la bóveda de la sala, presupuestada por el Palacio de las Naciones en 4 millones, se ha ido finalmente a los 19, según confirman fuentes que requieren el anonimato, argumentando «el mal ambiente y falta de comunicación con que se ha llevado todo esto». Éstas son claras pero no oficiales e insisten en que no hay dinero y en Ginebra no lo saben aún. «Todos los observadores nos preguntamos: ¿Qué proyectos se van a lanzar, si no hay presupuesto, ni para lo ya comisionado e inaugurado?», dicen en Madrid.
La oficina de Comunicación de Exteriores, «única autorizada a hablar», parece estar casi más para no hacerlo; la fundación responsable, Onuart, insiste amablemente en que no está capacitada para dar información y remite de nuevo al Ministerio, cuyo gabinete del ministro dirige además un vicepresidente de Onuart. Éste, Javier Garrigues, no habla del tema ni responde llamadas; y de las cuentas oficiales, sólo se sabe que no han sido presentadas aún por el Patronato ante el Registro de Fundaciones del Ministerio de Cultura.
Cuentas aún por aprobar
Según recaba este diario, el Patronato se reunirá por fin la semana próxima en Madrid; se espera que apruebe unas cuentas que puedan ser presentadas en el Ministerio. Entonces podrán ser públicas y tal vez se sepa con qué presupuesto se van a pagar los proyectos que esperan reactivar con su anunciada misión artístico-diplomática. Sobre todo, sabiendo que habrá que refinanciar o renegociar los actuales compromisos con los proveedores, señalan las fuentes. Esto parece posible, según opinan personas relacionadas con la obra y los suministros contactados en Ginebra, pero sólo encarecerá la deuda.
En medio de los drásticos recortes, no va a ser fácil explicar a artistas, intelectuales e industria de la Cultura que el Estado permanece endeudado en el exterior, en restos millonarios de lo que el gran sabio del arte en España, Ángel González, ha calificado como poco más que la «obra de autoexaltación de un régimen».


