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Un trágico comienzo tuvo el tercer festejo de Fallas, ya que Antonio Hernández, novillero debutante en Valencia, fue corneado de pronóstico muy grave. Ocurrió en el primer derechazo, con un manso de Torres Gallego que ya lo había prendido en el toreo a la verónica. A partir de ese momento, la psicosis se apoderó de casi todos los actuantes, debido también al peligro que desarrollaron los cuatro primeros novillos.
La tarde quedó en un mano a mano entre Carlos Durán y el también debutante Adrián de Torres. Durán, con un público a favor, logró sobreponerse y cortó una oreja al noble quinto tras un trasteo alegre, bien rematado con la espada. Silencio tras aviso, palmas y oreja.
De Torres dejó muestras de un concepto clásico, perdiendo un trofeo del sexto por culpa del acero. Saludos, saludos y vuelta tras aviso.
Parte facultativo: Antonio Hernández sufrió «una cornada de 25 centímetros en el muslo derecho con hemorragia activa profusa venosa y tres trayectorias: una ascendente que llega hasta el ligamento inguinal, otra que alcanza el paquete vascular-femoral profundo y otra descendente que llega hasta el conducto de Hunter, afectando a los músculos sartorio y abductor mediano, con laceración de las venas perforantes de la femoral profunda, una de tres centímetros y otra de medio. Pronóstico muy grave».
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