Miércoles, 11-03-09
Médico y etarra en situación de huido. Beñat Aguinagalde Garmendia, de 24 años, ha sido identificado por la Ertzaintza como el autor material de los asesinatos de Isaías Carrasco, ex concejal socialista de Mondragón (7 de marzo de 2008), y del empresario del AVE vasco Ignacio Uria (3 de diciembre de 2008 en Azpeitia). El criminal, que utilizó dos pistolas diferentes, habría contado con el apoyo de Ugaitz Errazkin Telleria. Ambos, que eran miembros «legales» (no fichados), se dieron a la fuga, al igual que el «liberado» Iurgi Gerrikagoitia, el pasado febrero, es decir, poco antes de que la Ertzaintza pusiera en marcha una operación contra este «comando», al que se atribuyen catorce atentados cometidos en la provincia de Guipúzcoa desde el final de la tregua.
Es a principios del año pasado cuando medios de la lucha antiterrorista sitúan la constitución de este «comando». Y fijan este periodo porque en enero de 2008 Iurgi Guerrikagoitia -«liberado»- abandonó su domicilio de Bilbao. Su desaparición resultó sospechosa, porque no tenía pendiente ninguna causa judicial, aunque fue detenido en mayo de 2007 por la Ertzaintza en una «herriko taberna» de Bilbao, acusado de desobeciencia y atentado a la autoridad, por negarse a facilitar su identidad tras haber participado en unos altercados con los que se pretendía reventar un mitin del alcalde, Iñaki Azkuna, durante la campaña electoral. Tras provocar los incidentes, encontró refugio en la «herriko taberna».
Medios antiterroristas creen que Gerrikagoitia, a instancias del entonces máximo dirigente del «aparato militar» de ETA, Garikoitz Aspiazu, «Txeroki», ya en la cárcel, abandonó su domicilio de Bilbao para trasladarse a Guipúzcoa con la intención de formar el «comando». Con todo, los especialistas no descartan que haya participado en alguno de los atentados cometidos en Vizcaya. El nuevo grupo criminal, «dinamizado» por el «liberado», lo integraban los «legales», y vecinos de Hernani, Beñat Agingalde, licenciado en medicina que tiene aprobado el examen de Mir, y Ugaitz Errazkin Tellería, ambos huidos, así como por Manex Castro Zabaleta -primo del ex dirigente etarra José Javier Zabaleta Elósegui-, que ya se encuentra en prisión tras ser detenido por la Ertzaintza el pasado 1 de marzo. Los etarras recibieron en Francia de mano de los «txerokis» un cursillo sobre armas y explosivos.
Las investigaciones han permitido comprobar que el «liberado» y los tres «legales» contaban con el apoyo de varios colaboradores. Dos de ellos también están en prisión. Es el caso de Mikel Garmendia, que fue arrestado por haber facilitado un coche a los etarras que perpetraron el atentado contra la casa del pueblo de Lazcano. El segundo detenido es Iraitz Santa Cruz, quien está acusado de prestar un turismo a los autores del asesinato del empresario Ignacio Uría. De este grupo también formaba parte una mujer, que en estos momentos se encuentra en ignorado paradero.
La casa de Hernani
Especialmente importante en esta investigación han sido los datos obtenidos en el piso de Hernani que los etarras utilizaban como taller para confeccionar los artefactos. La vivienda era propiedad de un familiar de Manex Castro, individuo que ha sido el hilo que ha conducido a desentrañar la red que ETA había consiguido instalar en Guipúzcoa. Su ADN se encontró en una de las bombas trampa colocadas contra la Ertzaintza en el monte Santa Bárbara de Hernani. Descubierta su identidad, los agentes siguieron los pasos de este sujeto y el pasado día 1 de marzo observaron cómo despositaba en un contendor unas bolsas de basura. Recuperadas por los investigadores, se comprobó que parte de su contenido eran restos de la manipulación de explosivos.
Huyeron en febrero
Ante este hecho, la Ertzaintza procedió a la detención del sospechoso ante la posibilidad de que hubiera estado confeccionando un artefacto para cometer un atentado. Después se determinó que los material arrojados eran restos de bombas anteriores. Castro fue detenido el 1 de marzo y se cree que los otros dos «legales» y el «liberado» huyeron en febrero, es decir, días después de que Ertzaintza descubrira el ADN del «legal».


