Cristina Peri Rossi, por «Playstation», y Javier Vela, por «Imaginario», son los galardonados

Cristina Peri Rossi en una imagen de archivo /ERNESTO AGUDO
Publicado Miércoles, 11-03-09 a las 17:34
Un juego, un divertido juego literario se desarrolla en la pantalla de «Playstation», el libro con el que Cristina Peri Rossi obtuvo el XXI Premio de la Fundación Loewe, que ayer fue presentado en la Residencia de Estudiantes de Madrid, presentación en la que también saltó a la palestra el poeta Javier Vela con su poemario «Imaginario», ganador del Premio de la Joven Creación de esta misma vigesimoprimera edición. Ambos están editados por Visor.
Luis Antonio de Villena hizo las veces de albacea de Peri Rossi para destacar que «Playstation» es un sumando general de la vida de una persona, un balance de la sucesión de fracasos y triunfos que es la vida, y es un libro que supone un gran juego”. De Villena resaltó, igualmente, la habilidad de la poeta uruguaya nacionalizada española para hacer del coloquialismo algo más que cháchara vana. “Para conseguirlo –dijo- hay que realizar un intenso ejercicio literario que pasa sobre todo por la elipsis y con podar mucho el lenguaje”. “La literatura se hace para raptar un periodo de vida y “Playstation” rapta muchos periodos de vida”, concluyó el poeta y escritor madrileño.
La literatura como juegoPor su parte, la autora destacó de su libro que ya desde el título “hay que vincularlo al hecho de la literatura como un juego, pero juego en el sentido lúdico, no banal, porque no hay mejor manera de conocer a alguien que jugando con él, el juego saca a flote las ilusiones internas. Está repleto de ironía, porque la ironía es el poder de distanciarnos de nuestras propias desgracias. He querido tomarme el pelo a mí misma y compartir con los lectores la sonrisa y a través de ella ganarme su complicidad”.
Javier Vela, quinta del 81, ganador del Adonais de 2004 por “La hora del crepúsculo” tuvo en José Manuel Caballero Bonald su mentor durante la presentación. De su libro, el ya mencionado “Imaginario”, Bonald destacó que es un poemario que muestra “mucha potencia poética, solvencia, eficacia y una interpretación mítica de la realidad, como debe ser la gran poesía. Es, sin duda, una llamativa conquista, con su total sensación de madurez para un veinteañero que ha conseguido la mayoría de edad de las palabras”. Por su parte, Vela describió su libro como “un álbum de instantes, un repertorio de calas en la propia vida, que registradas mediante la palabra pueden perdurar mejor. La poesía es contestataria en el sentido de que se rebela contra la plana realidad, y también es rebelarse contra uno mismo”.

