Actualizado Martes, 10-03-09 a las 08:13
En el almacén de la Coca-Cola en Caracas reina la incertidumbre después del ultimátum de desocuparlo en las próximas dos semanas que el presidente Hugo Chávez ordenó a la multinacional de EEUU. Los más preocupados son los 200 trabajadores que laboran en ese sitio porque la expropiación los ha pillado fuera de base.
En su programa “Aló Presidente” del domingo pasado, Chávez exigió que los terrenos, unos 10.000 metros cuadrados, que dispone la estadounidense en Gramoven, zona oeste de la ciudad, para almacenar las gaseosas y estacionar sus camiones de reparto, deben ser desalojados en un plazo de dos semanas, tiempo que considera de “suficiente para acatar esta medida e iniciar el procedimiento judicial”.
“Qué le cuesta con tanta ganancia que tiene la Coca-Cola llevarse esos vehículos de allí. Yo le pido a la Coca-Cola que se vayan ya. Hoy es 8 de marzo, dos semanas le doy a la empresa para que por sus propios medios desaloje el terreno”, señaló.
El ministro del Despacho de la Presidencia, Luis Reyes Reyes, será el encargado de notificar a la multinacional, pero hasta el momento los representantes de la multinacional no han recibido la orden de desalojo.
El presidente Chávez aseguró que el terreno de la Coca-Cola será utilizado para “desarrollar numerosos proyectos en beneficio de la comunidad, como la construcción de comunas, viviendas colectivas, entre otros”.
Nelson Maldonado, presidente de Consecomercio, el gremio de los comerciantes, señaló que el mandatario venezolano se ha metido en problemas graves con la “expropiación arbitraria y caprichosa” de empresas multinacionales.
Mencionó varias demandas de transnacionales de los sectores petrolero, minero y agropecuario que han sido expropiadas. Las empresas extranjeras afectadas han demandado jurídicamente al Estado venezolano en tribunales internacionales. “Chávez tiene muchos frentes abiertos en los contenciosos y no ha resuelto ninguno hasta ahora. No ha respetado los tratados de garantía de las inversiones extranjeras. Lo mismo va a pasar con la Coca-Cola. Lo malo es que la factura de la defensa o los platos rotos los van a tener que pagar todos los venezolanos”.

