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En España la selección genética de embriones se utiliza con fines exclusivamente médicos. Con esta técnica se puede detectar si son portadores de algún defecto genético e implantar en el útero materno sólo los sanos. Así se puede cortar la transmisión de enfermedades familiares, evitar el nacimiento de niños con malformaciones como el síndrome de Down o buscar el mejor donante para curar a un hermano enfermo. Más allá de los problemas bioéticos que plantea este procedimiento, la legislación española lo respalda en los tres casos citados. Pero los límites no están del todo claros.
¿Se debería descartar un embrión porque tiene un riesgo elevado de padecer cáncer de mama, aunque no se tenga la certeza de que lo vaya a padecer? ¿Y en otras enfermedades degenerativas que no aparecen hasta la cuarta o la quinta década de la vida? ¿Se deben rechazar embriones portadores de enfermedades compatibles con la vida?
No son preguntas para calmar debates del futuro. En el Reino Unido ya ha nacido una niña, elegida para eliminar el riesgo genético de cáncer de mama y ovario y en Estados Unidos también se ha evitado el nacimiento de bebés con antecedentes familiares de un tipo de alzhéimer muy precoz.
En España dos familias con antecedentes de cáncer de mama, dispuestas a ser padres, ya han pedido permiso a la Comisión Nacional de Reproducción Asistida para utilizar esta técnica. Los centros que realizan este tipo de tratamientos han pedido al Ministerio de Sanidad que aclare en qué enfermedades la selección genética puede hacerse por expreso deseo de los padres, sin necesidad de más permisos, y cuáles necesitan la autorización expresa de la comisión de reproducción.
Un debate delicado
«El debate es delicado y queremos oír lo que opinan los expertos antes de plantearlo en la Comisión Nacional de Reproducción Asistida», reconoce Augusto Silva, director general de Terapias Avanzadas del Ministerio de Sanidad. En esta primera reunión técnica se debatirá cuál es la posición de la Ciencia hoy; qué enfermedades hereditarias se consideran realmente graves, qué se define como aparición precoz y cuáles son las alternativas.
El diagnóstico genético preimplantacional permite diagnosticar hasta 200 enfermedades en el embrión. Entre ellas, algunas que provocan la aparición de ciertos tipos de cáncer. En muchas, se sabe con certeza que los niños que hereden la mutación responsable de la enfermedad, desarrollarán la patología con el cien por cien de seguridad. Este es el caso de un tipo de cáncer de colon hereditario muy agresivo, de ciertos tumores renales o de la Corea de Huntington, una enfermedad neurodegenerativa para la que no existe cura y termina siempre en un desenlace fatal.
Más resbaladiza es la decisión del cáncer de mama, en la que no sólo cuentan los genes. Se sabe que los portadores de los genes BRCA1 y 2 están ligados a este tumor tan común. Pero en el cáncer de mama, como en otras patologías, también influye el ambiente y otros factores. «Hay familias que han visto cómo el cáncer de mama acaba generación tras generación con las mujeres de sus familias y otras con la misma mutación en la que la enfermedad es menos agresiva. Eso es lo que debemos saber antes de tomar una decisión en cada caso», detalla Xavier Vendrell, director de biología reproductiva del centro Sistemas Genómicos. Este experto considera necesario que Sanidad deje de tratar «todos los cánceres por igual y elabore una lista en la que no sea necesario pedir autorización para los casos que no planteen dudas».
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