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Canfranc: un laboratorio estrellado
Lunes, 09-03-09
POR YOLANDA AZNAR
FOTO FABIÁN SIMÓN
ZARAGOZA. El primer trimestre de 2010 es la fecha marcada por la Consejería de Ciencia, Tecnología y Universidad del Gobierno de Aragón y la Universidad de Zaragoza para la reapertura del Laboratorio Subterráneo de Canfranc. Una instalación única en su género en España que lleva cerrada tres años, y en la que se han invertido más de cuatro millones de euros. El laboratorio, dirigido hacia la física nuclear y altas energías, está gestionado por un Consorcio integrado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, el Gobierno de Aragón y la Universidad de Zaragoza.
Está situado en el túnel internacional de ferrocarril del Somport, que actualmente se encuentra cerrado al tráfico ferroviario. Ubicado a 800 metros bajo tierra fue inaugurado en el año 2006 por la entonces ministra de Educación y Ciencia, María Jesús San Segundo. Una inauguración anunciada a bombo y platillo por el Gobierno aragonés.
Un año después de su inauguración, y sin que las nuevas instalaciones hubieran entrado plenamente en funcionamiento, se cerró por el desprendimiento de parte de la cúpula central del laboratorio.
La reconstrucción de la cúpula se finalizó en el verano de 2007. Sin embargo, el laboratorio no volvió abrir sus puertas, ya que este desprendimiento puso en entredicho la seguridad de su estructura. Se abría así un periodo de estudios e informes acerca de su seguridad que finalizará este mes de abril con el inicio de las obras de reforzamiento del laboratorio subterráneo.
Mejorar la seguridad
Unas obras que costarán un millón trescientos mil euros y se prevé tengan diez meses de ejecución. El dinero lo aportarán principalmente las empresas encargadas de construir el laboratorio, IDOM y la sociedad Dragados. Con este proyecto se busca mejorar la seguridad del laboratorio. Las obras de reforzamiento consistirán en duplicar la capa de hormigón y los bulones de la cúpula.
Según explicó la consejera de Ciencia Tecnología y Universidad, Pilar Ventura, en las Cortes de Aragón, ha sido precisamente la seguridad «el principal problema al que se ha enfrentado» este laboratorio.
Para Ventura, «se está muy cerca del final en la trayectoria desgraciada» de ese centro.La consejera reconoció que la reapertura del laboratorio «ha ido de forma lenta», debido a la «complejidad y singularidad del proyecto» y a que lo «verdaderamente importante es garantizar la seguridad».
Una instalación pionera
El Laboratorio Subterráneo de Canfranc fue concebido para reforzar y dar una infraestructura de vanguardia al grupo de Física Nuclear y Altas Energías de la Universidad de Zaragoza, compuesto por veinticinco personas, entre investigadores, becarios y técnicos, pero también abierto a investigadores de otros países que buscan descifrar las claves de la composición del Universo y de sus orígenes.
Se trata de una instalación única en España y una de las pocas que existen en Europa. Su labor principal es el estudio de los neutrinos y la materia oscura. Está llamado a ser el centro de Investigación y Desarrollo más importante de Aragón y uno de los más punteros de España y la U.E. Sin embargo, los tres años de cierre han paralizado su consolidación en el mundo de la investigación física. El estudio del universo es la principal función de este laboratorio. En concreto, la actividad de sus investigadores se centra en el estudio de los neutrinos y la materia oscura.
Laboratorio de referencia
El laboratorio de Canfranc dispone de dos salas complementarias para distintos tipos de experimentos, una zona de conexión con instalaciones propias de un gran laboratorio y una organización que hacen que esté llamado a ser uno de los laboratorios de referencia en el concierto mundial. Fue el profesor Ángel Morales, hace casi 20 años, el precursor de las actuales instalaciones. Morales utilizó unos pequeños emplazamientos en el abandonado túnel del ferrocarril, para llevar a cabo sus investigaciones sobre el universo. Fue así como surgió la idea de crear un laboratorio subterráneo en Canfranc. Una iniciativa muy bien acogida por la comunidad científica española, pero que ha generado una gran decepción entre los físicos, ya que debido a los problemas de seguridad el laboratorio de Canfranc nunca he llegado a rendir al cien por cien.
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