
Después de tres décadas en el poder, el PNV controla algunos servicios públicos, como la Ertzaintza o la EITB, que nacieron y maduraron bajo su mandato tan a su medida que será difícil que pierdan su sello, por mucha renovación de cargos que haya.
La Ertzaintza no es sólo una policía autónoma. A lo largo de su corta historia ha sido también una policía de partido. Hasta el punto de que uno de sus máximos mandos operativos, el sargento mayor Joseba Goikoetxea, fue condenado en 1991 a seis años de inhabilitación por practicar escuchas ilegales en 1986 al entonces lendakari Carlos Garaikoetxea, cuando éste mantenía con la dirección de su partido un enfrentamiento que acabó en la escisión del PNV y el nacimiento de EA. Cuando en 1993 Goikoetxea fue asesinado por ETA, su capilla ardiente quedó instalada en la sede del PNV y el gobierno de José Antonio Ardanza firmó su indulto.
También la Radio Televisión Pública Vasca -EITB- está fuertemente ligada al PNV. Quien fuera su director general hasta el año pasado, Andoni Ortúzar, es hoy el presidente del partido en Vizcaya, mano derecha de Íñigo Urkullu. En aquel relevo el partido fue más importante que EITB y Ortúzar tomó posesión de su cargo al frente del PNV de Vizcaya antes de que se produjera su relevo en la televisión pública vasca, que permaneció un tiempo sin director general.
Cobertura mediática
Durante estos años la televisión pública vasca ha dado cobertura mediática a las políticas del Gobierno de Ibarretxe, convirtiéndose en su mejor aparato de propaganda, aunque algunas de ellas fueran tan discutibles como el apoyo a los partidos ilegalizados por su relación con ETA.Y es que el PNV tiene una concepción patrimonial del País Vasco que le lleva a identificar los intereses del partido con los de la Comunidad, por lo que cabe esperar un relevo casi traumático.
El sindicato ERNE de la Ertzaintza ha criticado con insistencia la labor de los cargos políticos de la Policía Autónoma, que son los responsables de que un eficaz cuerpo de policía profesional apenas haya detenido terroristas en los últimos años, con la salvedad de la operación anti ETA desarrollada en los últimos días en Guipúzcoa. El cambio de la estructura policial-política de la Ertzaintza no afectaría demasiado a los profesionales, según manifestaron a ABC fuentes de ERNE, que recuerdan cómo la llegada del PSOE al Gobierno catalán provocó cambios limitados en los Mossos de Escuadra. No obstante, un consejero de Interior vasco «remando a favor» de la política antiterrorista del Gobierno central y que potencie los mecanismos de colaboración leal con la Guardia Civil y la Policía sí tendrá efectos positivos en la lucha contra la banda. En este sentido, suena con fuerza el nombre de Rodolfo Ares para ese departamento clave. Se trata de una persona con inmejorables relaciones con el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
En cuanto a los empresarios, sus relaciones con el PNV han sido tradicionalmente buenas, si bien siempre ha habido un sector no nacionalista moviéndose con discreción entre las asociaciones patronales. Aunque pierda el Gobierno vasco, el PNV puede mantener su particular red de clientelismo a través de las tres diputaciones forales, que en estos momentos gobierna. En el País Vasco las diputaciones son instituciones muy poderosas. Hay que recordar que la autonomía fiscal vasca reside en los territorios históricos y que no hay una hacienda vasca, sino una vizcaína, otra guipuzcoana y otra alavesa.
El poder de las diputaciones
Son las diputaciones las que recaudan los impuestos de los contribuyentes y las que deciden, por ejemplo, la cuantía del impuesto de sociedades que tienen que pagar las empresas. Por eso, el PNV podría seguir manteniendo, incluso fuera del Gobierno vasco, sus políticas fiscales, algunas de las cuales han sido históricamente contestadas por las comunidades autónomas limítrofes.
A través de estas instituciones forales, el PNV puede controlar también las cajas de ahorro vascas, aunque en estos momentos, dado que el partido dirigido por Iñigo Urkullu no ganó las elecciones forales ni en Álava, ni en Guipúzcoa, no cuenta con las mayorías suficientes para hacerlo. Por eso, la caja alavesa, la Vital, tiene como presidente al socialista Gregorio Rojo y como vicepresidente primero al nacionalista Iñaki Gerenabarrena, presidente del PNV de Álava.
En principio, los nacionalistas controlan las cajas de ahorro vizcaína y guipuzcoana, aunque el reparto de poder es tan ajustado que en diciembre les faltaron unos votos para aprobar la fusión de la BBK y la Kutxa y el proyecto fracasó cuando ya estaba hasta diseñado el logotipo común de las dos entidades financieras.
Por tanto, la pérdida del Gobierno vasco no acabaría con la influencia que el PNV tiene en la sociedad vasca, desde la Iglesia hasta el Athletic. Haría falta más de una legislatura para que se desmontara el andamiaje económico y social que el PNV ha tejido durante décadas, si bien los nacionalistas son conscientes de que puede ser el principio del fin.Y eso les inquieta, hasta el punto de radicalizar sus posiciones como se ha visto esta semana.


