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De la Vega tienta al PNV para que siga apoyando, pero Erkoreka endurece su postura
Zapatero rechaza la «gran coalición» y limita el pacto con el PP al País Vasco
Fernández de la Vega en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros | JAIME GARCÍA
El Gobierno salió ayer al paso del clima de opinión creado, incluso en sus propias filas, sobre la necesidad de un gran pacto con el PP que garantice la estabilidad parlamentaria rota por la presumible ruptura con el PNV. De momento, José Luis Rodríguez Zapatero no llamará a Mariano Rajoy para ofrecerle un pacto preferente sobre cómo sacar a España de la recesión, o sobre financiación autonómica, al estilo de la «gran coalición» alemana de CDU y SPD. Algo que sería interpretado como debilidad suya y fortaleza de Rajoy.
El acuerdo con el principal partido de la oposición -dijo ayer la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega- se circunscribirá a la investidura de Patxi López y a asegurar la estabilidad del País Vasco. Esto es lo que de verdad preocupa al presidente del Gobierno, convencido de que sus alianzas parlamentarias son ahora un tema secundario. Cree que podrá tejerlas con unos y otros en el Congreso para ir salvando la legislatura. De forma significativa, De la Vega resaltó ayer que no está previsto citar a Rajoy en La Moncloa porque lo que ocurra en el País Vasco «debe decidirse en el Parlamento Vasco».
La portavoz comenzó ayer a «tejer» la reconciliación con el PNV dando una de cal y otra de arena. Primero, pidió a ese partido «sosegarse», pero luego dejó una puerta abierta a seguir colaborando en Madrid. «No tiene por qué afectar para nada a la estabilidad parlamentaria», señaló. Pero, lo cierto es que el portavoz peneuvista en el Congreso, Josu Erkoreka, envió ayer una señal inequívoca de hostilidad. El miércoles se dejará de preguntas de perfil bajo en la sesión de control al Gobierno y preguntará a Zapatero si cree que la actuación del Gobierno es «respetuosa con la separación de poderes».
Aun así, el Gobierno, por boca de De la Vega, insiste en que «el cambio» es irreversible, porque los votantes dictaminaron «que la proporción de las mayorías cambiase» a favor del constitucionalismo. Y el PNV tiene que asumirlo. «Hay que trabajar con lealtad y responsabilidad tanto cuando se gobierna como cuando se está en la oposición», recalcó después de decir que Grupo Socialista hablará «con todos» para sacar adelante las leyes.
CIU: no a un pacto estable
Por otro lado, el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, cerró ayer por completo la puerta a un pacto estable para «salvar» al PSOE sin «prácticamente nada» a cambio, como en 1993 establecieron Felipe González y Jordi Pujol. «Ahora el Gobierno nos necesita aún más que antes. Pero, ni ahora ni antes, CiU no tiene ni ha tenido ninguna obligación de ayudar al PSOE a garantizar la gobernabilidad», advirtió el portavoz de la coalición en el Congreso.
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