ABC.es

Vivir

Ocio

Cine

Valoración:
Era la primera vez que visitaba Colombia y la experiencia ha sido más que satisfactoria. José Luis Cuerda regresa del Festival de Cine de Cartagena de Indias con el premio India Catalina al mejor director por «Los Girasoles Ciegos» bajo el brazo
Actualizado Lunes, 09-03-09 a las 12:30
Uno se podría pasar horas escuchando a José Luis Cuerda. Su tono es el de esos viejos maestros, expertos en el arte de la oratoria, que dejan rendido a su interlocutor por la vehemencia de sus argumentos. Hastiado por el peso de la irracional ceguera que impera en la actual sociedad y volcado en su oficio de dirigir películas, Cuerda acaba de regresar del Festival de Cine de Cartagena de Indias, donde “Los Girasoles Ciegos” ha obtenido dos Indias Catalinas (mejor director y mejor actor de reparto para Roger Princep).
- Es la primera vez que visita Colombia y lo hace en un marco tan adecuado como es el Festival de Cine de Cartagena de Indias. ¿A qué se debe que una película como “Los Girasoles Ciegos”, que ya tiene largo recorrido, esté presente en este festival?
- El jefe de programación del festival, Orlando Mora, la vio en Toronto y me comentó que quería traerla a Cartagena. Además, también allí en Toronto, la productora del Festival de Cartagena la compró para Latinoamérica (de hecho es la única que la ha comprado), me pidió que viniera y aquí estoy. No obstante me habían hablado muy bien del festival y así de paso me voy acostumbrando a meterme en un avión, que es una cosa que me espanta.
- “Los Girasoles Ciegos” forma parte de la Competencia de Cine Iberoamericano del Festival junto a “Forasteros” de Ventura Pons. ¿Qué opinión le merece el actual cine iberoamericano?
- El cine iberoamericano tiene serios problemas económicos, pero su potencial es uno de los más importantes del mundo. Desde luego, lo que en ningún caso se puede obviar es que hay un inmenso talento, pues el español de Latinoamérica es un monumento a la inteligencia, a la flexibilidad, al matiz y, sobre todo, al bien saber escribir. Puede que el problema sea que hay una autocensura económica a la hora de hacer una película que luego va a tener que luchar por robar espectadores a la invasión de cine hollywoodiense espectacular, pero también estúpido y vacío. Lo cierto es que la realidad del cine latinoamericano es azarosa, pero radicalmente admirable.
- El guión de “Los girasoles ciegos” es el último de Rafael Azcona. ¿Cómo valora la influencia de Azcona en el cine español en general y en su obra cinematográfica en particular?
- Cuando murió yo estaba en Barcelona grabando la música de los títulos de crédito de la película. Días después empecé un artículo que se titulaba “Le debemos la vida” y es literal. El cine español adquiere vida cuando Rafael Azcona empieza a escribir las películas de Marcos Ferreri, Berlanga... Rafael era un amante de la vida hasta extremos inimaginables, sin ser hedonista, pero disfrutando de los placeres. Miraba al hombre a la altura de los ojos, como Howard Hughes, no se humillaba ni se ensalzaba para mirar por encima del cogote a nadie. En el cine español supo pegar un tirón hacia abajo de las ínfulas heroicas, algo parecido a lo que hizo la Nouvelle Vague para el cien francés. Para mi las mejores películas de la historia del cine son “El apartamento” y “Plácido”.
- La película es una adaptación de la novela de Alberto Méndez y usted ha reconocido que le conmueven más los grandes poemas que algunas películas. ¿Cómo entiende la relación entre cine y literatura?
- Ni los comparo porque son materiales narrativos de una naturaleza totalmente distinta. Mal que bien, nos han enseñado a analizar la literatura, pero no nos enseñan a leer imágenes de cine por lo que nuestro acercamiento a los estímulos audiovisuales es más torpe. Siempre me ha parecido una chorrada eso de que una imagen vale más que mil palabras. Lo que logran transmitir las cumbres de la expresión poética, como los versos de San Juan de la Cruz “Volé tan alto, tan alto que a la caza le di alcance”, es muy complicado conseguirlo en el cine. En cualquier caso, cada vez que hago una adaptación literaria me aproximo al argumento y eso lo tengo que traducir a cine teniendo en cuenta las leyes inflexibles de la imagen y el sonido.
La personalidad del directorA estas alturas de la entrevista el profesor Cuerda ejerce su sabio magisterio, hasta el punto de analizar las leyes de la mejor creación cinematográfica (“Coloca la cámara donde a ti como persona te gustaría estar para ver lo que ocurre delante de ella de la mejor forma posible”, según un práctico libro que adquirió con 18 años), esbozar un certero diagnóstico de la crítica cinematográfica española (el exceso de academicismo es un lastre del que es difícil zafarse) y hasta sentar cátedra filosófica de la vida, de la que dice “nos hiere a todos y termina matándonos, que es lo peor”.
Ya decía Godard que la personalidad del director se manifiesta en los empalmes, en dónde corta el plano, y está claro que José Luis Cuerda sabe qué quiere contar y cómo lo quiere hacer. Aunque también es cierto que por la calle se calza el traje de civil y deja el de director de cine para las ocasiones más especiales de su vida, aquellas en las que rueda sus historias.
- No sé si se desprende o no de sus películas, pero usted sostiene que ha perdido la esperanza en la humanidad. ¿A qué se debe tan desesperanzadora creencia?
- A mí, como director, me gusta aproximarme a los seres heridos porque creo que todos estamos heridos. Pero me acerco con pudor para no hacer espectáculo de las llagas, que es lo que más me espanta en esta vida. Creo, eso sí, en la infancia, porque hasta la fecha no me consta que hayan hecho nada desdeñable.
- Una de las cosas que más sorprendió a los periodistas españoles en la proyección de la película en el Festival fue que el público se riera en momentos en los que en España nadie se atrevería, ni tan siquiera, a respirar. ¿Qué le pareció esa reacción?
- Esas risas también las escuché en el estreno de la película en Orense y en Madrid. Después me di cuenta de que los que se reían eran gente joven a los que no les entraba en la cabeza que eso sucediera. Puede que la gente más mayor también consiga reírse melancólicamente al ver que todo eso ya se ha superado.
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...