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La Ertzaintza detuvo ayer en Hernani a Iraitz Santa Cruz Ugalde, que podría estar relacionado con uno de los vehículos utilizados para huir tras el asesinato del constructor Ignacio Uría, perpetrado el pasado 3 de diciembre en Azpeitia. Además, la Policía Autónoma busca a una mujer, de la que se sospecha que también tiene conexión con el «comando» que acabó con la vida del empresario.
Pese a la huída de, al menos, dos «legales» y un «liberado», el operativo de la Ertzaintza podría haber dejado tocada la estructura de ETA en Guipúzcoa. La integraría un núcleo, con al manos un «liberado» del que dependían varios «taldes» «legales», sin conexión entre sí, encargados de dar cobertura a los pistoleros en los diferentes atentados.
Mientras, el juez Eloy Velasco decretó prisión incondicional para el etarra Manex Castro, a quien, en principio, se le atribuye su participación en el atentado con bombas trampa contra la Policía autónoma, el 16 de enero en Hernani, y en el ataque a la casa del pueblo de Lazcano.
Castro se negó a declarar ante el juez, quien le imputa los delitos de integración en banda, estragos, tendencia de explosivos y asesinato en grado de tentativa. El etarra dijo haber sido objeto de torturas por parte de la Ertzaintza
Operativo abierto
Permanece en dependencias de la Ertzaintza, además de Iraitz Santa Cruz, el etarra Mikel Garmendia. Los agentes buscan a los otros dos «legales» que lograron eludir el operativo, Beñat Aginalgalde y a Ugaritz Errazkin, así como al «liberado» que se había encargado de formar y adiestrar al «comando». Fuentes de la lucha antiterrorista sospechan que podrían haber huido ya a Francia, aunque tampoco descartan que permanezcan ocultos en la zona de Hernani, donde, al tratarse de un feudo de ETA-Batasuna, podrían haber encontrado cómplices amigos dispuestos a cobijarlos.
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