Fidel Castro y Carlos Lage, en una imagen de archivo / EFE
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Un día después de la mayor remodelación ministerial de los últimos lustros en Cuba, Fidel Castro se apresuró ayer a advertir en una de sus «reflexiones» que su hermano Raúl le consultó antes de expulsar del poder al canciller Felipe Pérez Roque o al primer ministro en la práctica Carlos Lage. Sin citarlos por su nombre, el enfermo dictador aseguró sobre los políticos destituidos que «la miel del poder, por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que les condujeron a un papel indigno».
El gobernante cubano, que dejó el poder en julio de 2006 por una grave enfermedad, negó que el general haya sustituido a «fidelistas» por «raulistas». Fidel Castro dijo que a «la mayoría de los que fueron reemplazados nunca los propuse yo. Casi sin excepción llegaron a sus cargos propuestos por otros compañeros de la dirección del partido o del Estado», informa Efe. Roque. por ejemplo, fue durante años su secretario personal. Y Lage, el artífice de la conducción de la economía cubana durante el «periodo especial» en el que cayó la isla tras el desplome de la Unión Soviética. Los dos representaban un cambio generacional en la gerontocracia cubana.
El presidente cubano anunció este lunes los cambios en once ministerios, la mayoría relacionados con la economía, incluida la fusión de cuatro departamentos en dos. Las salidas más significativas son las del ministro de Exteriores, Felipe Pérez Roque; el secretario del Consejo de Ministros, Carlos Lage, y el ministro de Economía y vicepresidente José Luis Rodríguez. Los tres fueron reemplazados por Bruno Rodríguez, el general José Amado Ricardo Guerra y Marino Murillo, respectivamente.
Fidel Castro, que ayer confirmó también que se reunió con el presidente dominicano, Leonel Fernández, recalcó que los nombramientos «fueron consultados conmigo, a pesar de que ninguna norma obligaba».
Aunque una de las excusas por el retraso en los cambios en el Gobierno fue el paso de tres devastadores huracanes a finales de 2008, el régimen ha debido antes de realizar «un verdadero juego de equilibrios» en sus filas, en concreto entre los mismos hermanos Castro, según los analistas consultados por este periódico.
«Dictadura más pragmática»
Raúl Castro ha reforzado su poder frente a su hermano Fidel con militares y civiles próximos para afrontar las consecuencias de la crisis económica mundial y la ausencia de reservas financieras en el país. Aunque existe «alguna posibilidad de que emprenda cambios en la economía», los observadores descartan cambios políticos o en el respeto a los derechos humanos. «Quiere convertir a Cuba en una dictadura más pragmática», agregaron, para lo que son de gran utilidad los militares, «que han demostrado su eficacia en el Ministerio de Defensa».
El economista y periodista independiente Óscar Espinosa Chepe aseguró en este sentido que «existen mejores condiciones ahora para las reformas económicas y las condiciones obligan, pero la lógica no es lo que funciona en Cuba». El activista de derechos humanos Elizardo Sánchez apuntó por su lado que, en este campo, «no habrá impacto a corto plazo, la situación seguirá siendo muy desfaforable»


