El PNV abrió ayer las hostilidades con el PSOE calificando de «agresión política» la posibilidad de que Patxi López llegue a un acuerdo con el PP y UPyD para gobernar el País Vasco. Los nacionalistas amenazan con «responder con todos los elementos a nuestro alcance», en palabras del presidente del PNV vizcaíno, Andoni Ortúzar.
El partido dirigido por Iñigo Urkullu deja así claro que no acaba de digerir la posibilidad de perder el poder y que dará la batalla para intentar que Juan José Ibarretxe se quede en Ajuria Enea. De momento, el senador Iñaki Anasagasti ya ha advertido a José Luis Rodríguez Zapatero que la investidura de López tendría como consecuencia que el PNV no apoyaría los Presupuestos en el Congreso. «Y no se trata sólo de Presupuestos -amenazaba el senador nacionalista- sino también de las votaciones en la Mesa del Congreso, de las Proposiciones de Ley, de los Proyectos de Ley, de las Comisiones de Investigación, de las recusaciones a los ministros y eso, ante la presidencia semestral española de la Unión Europea».
Así las cosas, empieza a vislumbrarse que pasarán dos meses antes de que se vea con claridad el futuro. En principio, Patxi López obtendrá sin contrapartidas el voto del PP para su elección como lendakari, no así el de UPyD. Pero luego tiene que gobernar durante cuatro años y sólo cuenta con 24 de los 75 escaños de la Cámara de Vitoria, 25 en el mejor de los casos, si el voto pendiente de contabilizar le resulta favorable y recupera el último escaño de EA en Alava.
El presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, se declaró ayer dispuesto a apoyar al candidato del PSE y puntualizó que la única condición es que los socialistas «acometan un cambio de verdad y estén por otra política desde el punto de vista cultural, educativo, de convivencia y de futuro». Basagoiti subrayó que al PP vasco le interesa más que se produzca el cambio que entrar o no en el gobierno.
Rosa Díez, en cambio, aunque apostaba claramente por la formación de un ejecutivo constitucionalista, advertía de que el candidato socialista «tiene que aceptar que la gente no le va a dar un cheque en blanco» y que con ella no se podía contar «para hacer una cosa tipo Montilla». Por eso los socialistas esperan que el recuento del voto exterior, el viernes, les dé el escaño 25. Para no depender de UPyD.
Mucha «pedagogía»
En círculos nacionalistas consultados por ABC no se descarta en absoluto que el PNV intente «in extremis», un acuerdo de gobierno con el PSE. De momento, Ibarretxe ha hecho oídos sordos a la determinación de López y ya ha empezado, como candidato más votado en las elecciones, a hablar con todos los partidos para intentar formar gobierno. Y los socialistas vascos van a respetar esa potestad de partido más votado porque la «pedagogía» es muy importante en todo este proceso, el no dar miedo con la llegada del nuevo gobierno, reconocen a ABC fuentes socialistas en Madrid.
Mayoría en la Mesa
En este sentido, el primer hito va a ser la formación de la mayoría en la Mesa del Parlamento Vasco, en la que PSOE y PP querrán tener una mayoría para no sufrir bloqueos. Ahí el PNV va a empezar a ver la pérdida de poder, dicen las fuentes consultadas. Después, los socialistas de Bilbao y Madrid contemplan un escenario en el que haya dos candidatos a lendakari, como lo hubo en 2005, Juan José Ibarretxe y Patxi López, que en esta ocasión ganaría el socialista. Con ello -dicen- se visualizaría ante la opinión vasca que la elección de López es fruto de la aritmética parlamentaria y no de ninguna componenda. Para entonces, el PNV ya habrá ido progresivamente haciéndose a la idea traumática de pérdida del poder después de 30 años.
De momento, ayer la Ejecutiva Federal del PSOE, de forma unánime, insistió en la idea de dejar manos libres a López y el propio José Luis Rodríguez Zapatero salió a respaldar la intención del líder de los socialistas vascos de ser lendakari, porque eso es «coherente» con lo que prometió en campaña. En lo que está haciendo mucho hincapié la dirección socialista es en no hacer un gobierno «frentista» contra el nacionalismo. Y también en eso están de acuerdo tanto PSE como PSOE.
El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, esquivó ayer pronunciarse sobre si un gobierno PSOE-PP puede entenderse como frentista. Se limitó a recalcar que la apuesta de los socialistas es lograr un Ejecutivo Vasco que apueste «por la convivencia y por la superación de los frentes». «Es nuestro objetivo -añadió- y a ello están convocados todos los que quieran superar un momento político que debería haber quedado atrás».
«Muy apresurado»
A juicio de Blanco, a día de hoy «es muy apresurado juzgar lo que vaya a ocurrir» porque tienen que pasar muchas cosas en la política vasca durante los próximos dos meses. En fuentes socialistas de toda solvencia consultadas por este periódico se da por seguro que el PNV intentará todo tipo de maniobras para no dejar el gobierno -incluída una posible renuncia de Ibarretxe en favor de una tercera persona-, pero incluso así, aseguran estas fuentes, es «muy difícil» que López acepte y que Zapatero ni siquiera intentara presionarle.
El precedente histórico de la renuncia de 1986 en favor del PNV juega a favor de López.