
Martes, 03-03-09
La morosidad de CajaSur podría haber alcanzado el 6% en el ejercicio 2008 teniendo en cuenta los datos del pasado mes de septiembre (4,51%) y proyectándolos a diciembre, y los activos dudosos estarían próximos a los 900 millones de euros, según las fuentes financieras consultadas. Esas cifras supondrían un incremento cercano al 300% de las cifras de morosidad y del ratio de mora sobre la inversión crediticia, teniendo en cuenta los datos del año 2007, cuando la mora fue del 2,42% y los activos dudosos alcanzaban los 350 millones.
Estos datos apuntan a que el resultado de CajaSur en 2008 podría llegar a ser el peor de su historia, con un resultado operativo prácticamente de pérdida o próxima a ella. La entidad ha anticipado que el beneficio de la caja podría alcanzar los 51,3 millones de euros, pero para conseguir esta cifra, CajaSur debería haber dispuesto de una cantidad superior también a los 50 millones de provisiones genéricas para no entrar en la zona de pérdidas.
Ante estos malos datos, resulta llamativo que CajaSur no haya tomado la determinación de vender su filial de seguros, como han hecho otras entidades, y tal y como lo había anunciado. De esa forma hubiera generado plusvalías para frenar el crecimiento de la mora y de las provisiones necesarias y a la vez no empeorar su ratio de solvencia. En 2007, las plusvalías derivadas de la venta de Metrovacesa le permitieron a CajaSur salvar ese ejercicio. En 2008 al tener que incrementar las provisiones de unos 100 millones hasta los 160 millones, según los datos de la última asamblea general, celebrada en diciembre, es llamativo que no se haya recurrido a la venta, al menos del 50%, de la compañía filial, Seguros CajaSur, para generar plusvalías como otras cajas y así no tener que disponer (para no entrar en pérdidas) de provisiones genéricas por más de 50 millones, al amparo de la autorización excepcional del Banco de España en la Circular 4/2004.
Las fuentes financieras consultadas señalaron que si no realiza esa venta se verá abocada a un proceso de mejora de gestión de la entidad y fortalecimiento de sus recursos propios que tiene abiertas tres posibilidades. La primera es aumentar capital por la vía de cuotas participativas (que por razones de mercado tendría que suscribir en gran parte la Iglesia), ya que la capacidad de emitir preferentes es insuficiente para sus necesidades.
La segunda sería la intervención del Estado tomando parte de su capital, en la línea con lo apuntado por el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Por último, podría verse forzada a entrar en una fusión con otra u otras cajas que consigan diluir con sus balances el de CajaSur. Esta entidad ha negado que hayan mantenido contactos preliminares con los presidentes de la CAI y de Cajacírculo, aunque otras fuentes manifestaron a ABC que hubo conversaciones de tanteo a muy alto nivel entre las cajas pertenecientes a la Iglesia.
Las plusvalías de la venta de su empresa de seguros podría frenar el crecimiento de las provisiones necesarias para cubrir su mora