Cine Mujer es el espacio que el Festival de Cine de Cartagena reserva por y para la mujer. Un encuentro entre creadoras que tienen mucho que decir. Porque no siempre una imagen vale más que mil palabras.
Actualizado Martes, 03-03-09 a las 08:55
Ya lo predijo Virginia Wolf: las mujeres terminarían conquistando su propio espacio, su habitación única y privada en la que dar rienda suelta a su (a veces) silenciado ingenio. A lo largo de todos estos años de evolución, regresión y trasgresión, la mujer se ha sentido especialmente cómoda en el cine, un ámbito de creación sin ataduras y donde la libertad ha ejercido de pieza de engranaje hasta conformar esa ansiada “habitación propia”.
En el Festival de Cine de Cartagena de Indias, que en estos días celebra su 49 edición, ese espacio recibe el nombre de Cine Mujer y, según su coordinadora y artífice, Margarita Sorok, “pretende ser un apoyo para los jóvenes talentos ofreciéndoles un espacio donde presentar sus trabajos y también un estímulo para que no dejen de hacerlo”. No es labia sostenida por el velo de la representación, tan común en este oficio de cómicos, sino la sapiencia reverencial de quien lleva más de veinte años entregada en cuerpo y alma a este festival.
Fue en la pasada edición cuando Margarita, respaldada por Amanda Sarmiento (principal responsable de la Fundación Mujer Es Audiovisual) y el Festival de Guión para Mujeres, decidió poner en marcha esta femenina iniciativa. El éxito de la convocatoria fue tal que incluso el prestigioso Women’s International Film Festival de Miami quiso poner su granito de arena y apoyar a Cine Mujer de la mejor manera posible, estando presente y designando al Festival de Cine de Cartagena como su representante para América Latina.
Tomando impulsoLo mismo hizo una de las cineastas colombianas de mayor proyección y que más futuro tiene por delante, Tatiana Villacob. Con apenas 23 años, Tatiana está presente este año en el Festival con “Dolores” y aunque no presente ningún trabajo en Cine Mujer, Sorok considera que su sola presencia es un síntoma muy positivo de que esta iniciativa va tomando cuerpo.
Tanto es así que incluso desde la organización del Festival se están planteando la posibilidad de crear una sección competitiva específica, con lo que una de las Indias Catalinas tendría más que nunca cuerpo de mujer. De momento es sólo una posibilidad y, hasta entonces, podemos disfrutar de una gran variedad de cortos y largometrajes cuyo común denominador es que están filtrados por el tamiz de la sensibilidad femenina. Todo un lujo para los tiempos que corren. Así lo atestiguan la mirada en el espejo del tiempo pasado que Aura Raquel Hernández propone en “Superboy” (uno de los pocos largos que se exhiben en Cine Mujer) o el reflejo en la piel de la otra cuando ésta ya no está (¿y acaso es demasiado tarde?) que dibuja la “Belleza Impermanente” de Natalia Alavarado Jiménez. ¿Qué quieren? Es su habitación y a ellas les corresponde el placer de decorarla a su gusto. Y después habitarla, sobre todo habitarla.

