Actualizado Martes, 03-03-09 a las 10:27
Nadie diría que Eric Hobsbawm, a sus 91 años y sus múltiples distinciones nacionales, constituye un peligro para la seguridad nacional del Reino Unido, pero los servicios secretos británicos han denegado al eminente historiador marxista poder acceder a los informes recogidos sobre él.
Hubo un tiempo en que el MI5, la central de espionaje para el interior, siguió muy de cerca a los intelectuales, escritores, académicos y artistas de la izquierda comunista. Informes realizados en los años 30 y 40 y en el arranque de la Guerra Fría escrutaban las inclinaciones y actividades de escritores como George Orwell, W. H. Auden, Olivia Manning, Arthur Ransome y Sylbia Townsend. Los archivos relacionados con ellos, ya fallecidos, han sido abiertos por el MI5, pero los de Hobsbawm se mantienen en secreto.
En su negativa, el MI5 no confirma ni desmiente que en su día recogiera información sobre el historiador, pero Hobsbawm está seguro de que se le espió. Estudiante comunista de la Universidad de Cambridge antes de la Segunda Guerra Mundial, fue miembro de la sociedad secreta «Los apóstoles» y estuvo en contacto con condiscípulos de Cambridge que llegarían a ser dobles agentes, como Guy Burguess, quien en 1951 se pasó a la URSS. Pero él asegura que no estuvo implicado en nada que afectara a la seguridad nacional. «Creo que la única razón por la que los servicios secretos no quieren darme la información es porque no desean decir quién informó a las autoridades sobre mí», afirma Hobsbawm, que ha tramitado la petición de consultar los informes del MI5 con el fin de cotejar algunos datos sobre su persona y así poder actualizar su autobiografía.
Nacido en 1917 en Alejandría de padres judíos centroeuropeos, vivió en Viena y Berlín y emigró a Londres en 1933 al quedar huérfano. En 1936 se afilió al Partido Comunista Británico y su actividad académica le confirmaría como uno los principales historiadores marxistas. Es autor de 23 libros de historia, incluía una trilogía sobre el siglo XIX, y en 2002 publicó su autobiografía.
En 2007, con la aprobación de una nueva legislación que permite solicitar información retenida por el Gobierno, Hobsbawm reclamó el acceso a sus datos reunidos por el MI5, pero los servicios secretos están facultados a no entregarlos alegando razones de seguridad nacional.

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