Un estudio de la Universidad Pontificia Comillas revela que el 22% de los jóvenes ha participado en una pelea durante el último año
Familia y «factor religioso», amortiguadores del riesgo
Los investigadores de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad de Comillas, Carmen Meneses, Jorge Uroz y Silvia Giménez, han encontrado, en este estudio, dos factores de protección frente a tanto riesgo que corren los adolescentes madrileños de 13 a 16 años. El primero es el factor familiar, que hace referencia a la «comunicación». Esto significa que se cuenta con apoyo, cercanía y cariño. También destaca el factor religioso. «Aquellos adolescentes —insiste el estudio— que tenían mayores puntuaciones en estos dos factores manifiestan que las conductas de riesgo se daban con menor frecuencia». Por tanto, «se puede concluir que una buena comunicación familiar y la religiosidad podrían ser factores de protección para las conductas de riesgo».
A la vista de los resultados, el estudio recomienda prestar atención a las diferencias de género en los comportamientos y situaciones de riesgo para que sean tenidas en cuenta por los profesionales de la salud, los padres profesores, orientadores y trabajadores sociales que intervienen con este grupo de población.
Los adolescentes madrileños entre los 13 y los 16 años se meten, a menudo, en la boca del lobo y no son conscientes. Hay cifras que lo demuestran: el 18 por ciento ha tenido relaciones sexuales coitales a los 14 años como edad media y, además, estas relaciones aumentan conforme tienen más años. Además, el 22 por ciento ha participado en alguna pelea física durante el último año y casi el 24 por ciento se ha expuesto al riesgo en el coche.
Son algunos de los datos del estudio «Adolescencia y riesgo» elaborado por la Universidad Pontificia Comillas-ICAI-ICADE que ha sido subvencionado por el Ministerio de Ciencia e Innovación. El trabajo analiza cinco situaciones de riesgo para la salud de los adolescentes de los cuatro cursos de Educación Secundaria Obligatoria (ESO).
En cuanto a la sexualidad, el estudio revela que, en el último año, entre los que habían mantenido relaciones sexuales, el 93 por ciento utilizó algún método anticonceptivo. «Como dejes preñada a alguna te vamos a capar», cuenta un adolescente que le habían dicho en su casa. Y otra comentaba a los investigadores responsables del estudio: «Tengo una amiga que se ha quedado embarazada pero ha abortado. Porque cuando bebes alcohol, luego no sabes lo que haces y, al otro día, ni se acuerdan».
Entre compañeros
En el terreno de la violencia, queda dicho que el 22 por ciento de los adolescentes se ha peleado en alguna ocasión durante los doce últimos meses. Los chicos (32,5%) son más proclives que las chicas (13,4%). Alrededor del 5 por ciento sufrió agresiones de tipo verbal; un 4 por ciento situaciones de rechazo, un 5 por ciento agresiones físicas y un 3,5 por ciento, un intento de agresión sexual. Todas estas acciones se producen entre compañeros.
Para el 77 por ciento de los adolescentes «es fácil» conseguir cerveza; para el 76 tabaco, para el 75 por ciento vino o «calimocho» y para el 58 por ciento un combinado. Queda claro que las chicas hacen menos deporte, fuman y beben más y se enfrentan con mayores trastornos alimenticios. Los chicos están más involucrados en conductas violentas y en inseguridad vial.
No deja de sorprender el hecho de que casi el 23 por ciento de los adolescentes afirme que durante el último año había hecho «botellón» y después se había montado en una moto. Pero es que un 3,4 por ciento condujo una moto tras consumir drogas, especialmente hachís. El 5,8 por ciento tuvo relaciones sexuales después de beber alcohol o drogarse y el 2,4 por ciento confesó vender drogas.
Medidas preventivas
En el capítulo de seguridad vial, el estudio pone de manifiesto que el 20,8 por ciento de los jóvenes entre 13 y 16 años no se ha puesto el casco cuando monta en moto mientras que el 58,2 por ciento no lo usaba cuando iba en bicicleta por la carretera. Además, el 12 por ciento ha consumido alcohol «alguna vez» o «muchas veces» y ha llevado después una moto.
Los datos se van a distribuir a los colegios madrileños que han participado en el estudio y a las instituciones que lo soliciten para estudiar medidas educativas y preventivas.

