La crisis está cambiando hasta los hábitos alimentarios de los españoles, que pasan del menú del día en el bar de la esquina a la tartera con comida casera. Y los restaurantes tradicionales pierden terreno frente a los de comida rápida

La comida rápida se dispara y hasta se regala
El nuevo panorama de contención de gastos tiene una vertiente positiva en el caso de los negocios de restauración pertenecientes a la «comida rápida» que, en 2008 vieron cómo sus ingresos aumentaron un 4%.
McDonalds España cerró 2008 con una facturación de 755 millones de euros, un 6,8% más que el año precedente. La empresa abrió 17 nuevos restaurantes, lo que generó mil puestos de trabajo que, sumados a los ya existentes, suponen 19.700 empleados.
Para Teresa Rincón, directora de Comunicación de McDonald's España, este auge se debe a que los consumidores «buscan productos de calidad a buen precio. Los resultados obtenidos muestran el éxito de nuestras estrategias basadas en calidad y asequibilidad».
Más llamativa es aún la estrategia comercial emprendida por la Taberna Bocatín, que invitará a comer o cenar, durante todos los miércoles de marzo a quienes hayan perdido su trabajo y presenten DNI y la correspondiente tarjeta del INEM.
Reducir las salidas en fin de semana, canjear el menú del día por el «tupperware» de toda la vida, modificar la cesta de la compra y cambiar el establecimiento a la carta por el restaurante de comida rápida. Los hábitos alimentarios de los españoles han acusado una significativa evolución en el último semestre influenciados, principalmente, por la situación económica actual.
El desplome del gasto familiar tiene en el sector de la hostelería su primera víctima colateral. Según un estudio publicado por la consultora TNS, un 18,2 por ciento de los trabajadores que comen fuera de casa optaron el año pasado por la tradicional tartera en detrimento del desembolso en restaurantes a la hora del almuerzo.
El estudio, referente a hombres y mujeres mayores de edad (por lo que se excluyen los bocadillos de los colegios), evidencia que la medida de llevarse comida de casa para ahorrar es una tendencia al alza, testada en los últimos tres años y disparada en el último cuatrimestre de 2008 por efecto de los apuros económicos que viven cada día más familias españolas.
Ellas se aprietan el cinturón
Hombres y mujeres no se comportan de igual forma a la hora de apretarse el cinturón. Ellas están más dispuestas a sacrificar el trinomio café, copa y puro en aras de la economía doméstica: según TNS, la apuesta por llevarse el «tupperware» de casa ha notado desde marzo de 2005 un incremento del 22 por ciento en el caso de las mujeres frente al más modesto 5,2 en lo que se refiere a la población masculina que come de lunes a viernes fuera de su hogar.
Los españoles, acostumbrados al tapeo, a las comidas fuera de casa y a las largas sobremesas han tenido que adaptarse a las nueva situación, circunstancia que el mercado ha sabido aprovechar potenciando varios productos ad hoc (el novedoso maletín portaalimentos aumentó sus ventas un 26 por ciento) y generando la expansión de libros de cocina para llevar. La nueva situación también ha orientado nuestras visitas al súper: según el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM) han aumentado las compras de pasta, platos preparados, salsas y bollería.
Esta tendencia y el recorte que los ciudadanos hacen en sus inversiones de ocio ha motivado que el sector de la hostelería haya evidenciado una caída del negocio que rozó el 4% en 2008, lo que supuso más de 3.500 millones de euros menos.
Los nuevos tiempos obligan a los consumidores a adaptar su comportamiento frente a la barra del bar. Así «donde antes se tomaban tres cañas, ahora son dos, se eligen menús más económicos, se renuncia al postre y se ha vuelto a recuperar algo que se puso de moda en la crisis anterior: compartir plato», explica a Efe José Luis Guerra, adjunto al presidente de la Federación española de Hostelería (FEHR). Los que más sufren la crisis «son los restaurantes de alto nivel, que vivían de su relación con las empresas y los gastos y justificados -comenta el portavoz de la FEHR-; los locales y bares en zonas castigadas por el paro y los polígonos industriales también se han visto afectados».
Más cenas caseras
Cuando se trata de ajustar el presupuesto familiar, los españoles tienen claro por dónde empezar a recortar gastos. Otro estudio de TNS testimonia que las comidas dentro del hogar aumentaron un seis por ciento el año pasado. Según esta consultora, cada español ha realizado una ingesta más a la semana en casa durante 2008. Esta evolución supone un cambio de tendencia, ya que el crecimiento del último año ha doblado el ritmo de aumento de la población, mientras que en los dos años anteriores el número de ingestas de alimentos en casa venía creciendo al mismo ritmo que la población (2%). Esta evolución de consumo dentro del hogar representa 2.245 millones de ingestas adicionales al año. Seis de cada diez de éstas se realizaron durante los principales momentos de consumo: desayuno, comida y cena, que representan casi el 80 por ciento de las ingestas realizadas en el hogar.


