
Gordon Brown recuerda su propio dolor
Cuando el primer ministro, Gordon Brown, expresó ayer su pesar por la muerte de Iván Cameron, su recuerdo se fue también para su propia hija Jennifer, que murió en 2002 a los diez días de nacer. Su parto había sido prematuro y no pudo superar un periodo mínimo de cuidados intensivos en incubadora.
«Esto es algo que ningún padre debiera tener que soportar», dijo Brown. «Sé que a pesar de su corta vida —añadió en relación al pequeño fallecido en la madrugada de ayer—, trajo alegría a todos los que le rodearon, y sé también que todos los días de su vida estuvo rodeado por el amor de su familia».
Las emocionadas palabras de Brown no sólo responden a su simpatía por los Cameron. Tienen que ver también con el profundo dolor con que él y su esposa, Sarah, acogieron la muerte de su pequeña Jennifer, y con el hecho de que el matrimonio Brown tiene además un hijo enfermo, James Fraser, al que se le diagnosticó fibrosis quística en 2006. Los Brown tienen otro hijo, John Macaulay. Él y James Fraser vinieron a llenar el enorme vacío dejado por Jennifer.
«Después de su partida no creo que podamos ser los mismos otra vez», había declarado Brown hace seis años tras la muerte de su hija, «pero nos ha hecho reflexionar sobre lo que es importante. Nos ha hecho pensar que hay que aprovechar el tiempo adecuadamente. Nos ha hecho más determinados. Las cosas que correctamente creemos que hay que alcanzar, a ésas tenemos que aspirar. Jennifer nos inspira».
David Cameron no había escondido a su hijo discapacitado, sino que lo había puesto ante las cámaras, en un gesto criticado por muchos como propio de un desaprensivo márketing electoral, pero que el líder del Partido Conservador, a quien todos los sondeos dan como próximo primer ministro en los comicios del próximo año, defendía como ejemplo de transpariencia sobre la personalidad del político.
Ivan Cameron, cuyo nacimiento en 2002 con parálisis cerebral y un extraño tipo de epilepsia cambió radicalmente la vida del dirigente «tory» y modeló sus planteamientos ideológicos, falleció ayer de madrugada a los 6 años de edad en un hospital de Londres.
Necesitado de atención constante, e internado con frecuencia para cuidados especiales, Ivan fue trasladado de urgencias al St. Mary´s Hospital del barrio de Paddington, debido a una de sus crisis. En cuestión de 45 minutos falleció de un ataque que no pudo superar. Padecía el llamado síndrome de Ohtahara, una rara forma de epilepsia que puede llegar a causar hasta cien ataques al día.
Duelo parlamentario
La noticia produjo una profunda conmoción en el Reino Unido, con la suspensión de un debate en el Parlamento, «como señal de respeto a Ivan», según dijo el «speaker» de la Cámara de los Comunes, y un sentido mensaje de condolencia del primer ministro, Gordon Brown, quien en 2002 sufrió la pérdida de una hija de diez días.
Ivan había aparecido junto a su padre, su madre Samantha y sus hermanos Nancy y Arthur, de cinco y tres años, respectivamente, en la felicitación enviada las pasadas Navidades por el dirigente «tory» y publicada en todos los medios británicos.
No fue la única aparición de Ivan más allá de los límites familiares, pues su caso era citado con frecuencia por su padre en sus discursos, normalmente para alabar el Servicio Nacional de Salud (NHS en sus siglas inglesas), la Seguridad Social británica.
La enfermedad del hijo mayor de Cameron, según destacaban ayer todos los comentarias políticos, contribuyó a modelar el perfil ideológico del político, que apenas llevaba un año como diputado en la Cámara de los Comunes cuando se produjo el nacimiento.
Procedentes de esferas privilegiadas de la sociedad, Cameron y su mujer tuvieron que comenzar a pasar algunas privaciones y acostumbrarse a las incomodidades de cuidar a Ivan, con muchas noches sin dormir o haciéndolo junto a él en el hospital.
La enfermedad les puso en contacto con otras familias de divesos orígenes sociales. Todo ello le permitió a Cameron una visión más general que la que le aportaba su propia clase social, un incuestionable aprecio por la sanidad pública y una decidida apuesta por lo que él llama «conservadurismo compasivo».
«Es un niño mágico, con una mágica sonrisa que puede hacerme el hombre más feliz del mundo. Lo adoramos de una manera que con la que nunca querremos a nadie más, porque te sientes tan protector», había declarado tiempo atrás Cameron. Cuando él y su esposa supieron, nada más nacer Ivan, que estaba gravemente enfermo, recibieron la noticia como «si te golpeara un tren de mercancías. Sientes depresión durante un tiempo porque lamentas la diferencia entre tus esperanzas y la realidad. Pero luego lo superas, porque Ivan es maravilloso».
«Para mí», afirmó Cameron en 2006 en relación a la sanidad pública, «no es una cuestión decir que el NHS está en seguras manos. Mi familia está a menudo en manos del NHS. Y quiero que estén seguros ahí. Tony Blair explicó una vez sus prioridades en tres palabras: educación, educación, educación. Yo puedo hacerlo en tres letras: NHS».
Pide donativos en vez de flores
La familia agradeció a través del número dos del Partido Conservador, William Hague, las condolencias expresadas, también enviadas desde el Palacio de Buckingham. El matrimonio Cameron solicitó que la gente no envíe al hospital o a su casa ramos de flores en señal de apoyo, sino que envíen donativos a una institución dedicada al aprendizaje de niños con minusvalías o a la fundación del hospital.

