Boix dice que la oferta de Resurrección era abrir cartel «sí o sí»

Actualizado Miércoles, 25-02-09 a las 09:17
Las explicaciones de Eduardo Canorea sobre la no contratación de José Tomás («le ofrecimos antes que a nadie el Domingo de Resurrección») han caído como una bomba en su entorno. «La empresa cuando nos habla de Resurrección pone por delante que tiene contratados a Morante y El Cid por el gesto que han tenido de matar la corrida de Victorino y que se ve obligada a recompensarles. Es un hecho consumado. Ante esto le decimos que José Tomás no abre cartel», explica a ABC su apoderado Salvador Boix. Le recordamos que la empresa Pagés subraya, como si el cartel estuviese enteramente virgen, que «los toreros que generalmente pide José Tomás no son para torear un día tan significativo», nombra Canorea a Ponce y deja en el aire que ya «no hubo más comentarios». Boix se enciende: «Esto es enteramente falso, no es así. Lo desmiento rotundamente. A no ser que quisiera dar una corrida de ocho toros. ¿Si hay dos toreros contratados, cómo va a hablar de Enrique Ponce la empresa? Es rocambolesco. Lo que nos ofrecían era abrir cartel sí o sí. ¡Ah!, pero que quede claro para todas las empresas de España que con Ponce no hay ningún problema en torear». Y luego, dice, parlamentaron sobre la fecha del Corpus. A José Tomás le parecía bien después de madurarlo. «No es la que hubiéramos preferido pero...Ok. Es cierto que la empresa ofrece todo el elenco de ganaderías. Pero el torero cree que para volver a Sevilla es irrenunciable Núñez del Cuvillo, la ganadería triunfadora de 2008, que le ha reportado grandes triunfos como también graves cornadas, ojo. Esta premisa la sabía Canorea —continúa Salvador Boix— como la sabe todo el toreo. Es verdad que algunas corridas (El Torreón, El Pilar) del elenco de Sevilla las mata José Tomás en determinadas plazas, pero para él, como máximo responsable de su carrera, Cuvillo ofrece las mayores garantías. ¿Que nos hemos equivocado a veces? Seguro. ¿Que hemos acertado otras? También».
Si la ilusión era tanta, el periodista no entiende cómo poniéndole todo el abanico ganadero de abril a su disposición no haya una corrida, una, que flexibilice su inflexible postura cuvillista. «Le voy a dar mi lectura: la intención de la empresa ha sido ir poniendo trabas. Todo esto en cualquier otra plaza de España se solventa en beneficio de la afición. La cuestión es económica. ¡Ése es el trasfondo! Ha habido mala fe en las declaraciones de Canorea. ¿A quién puede perjudicar que José Tomás se anunciase en el Corpus una fecha que nunca se llena? Sólo había beneficios para todos».
En Bilbao, les han puesto los rieles y han antepuesto el interés del público a todo. Corrida de Cuvillo a su disposición y fecha sin televisión «es una buena forma de abrir vías para que las negociaciones cuajen, la contraria a la que tomó la empresa de Sevilla», concluye Boix.

