-Con Obama han tenido más suerte. A nosotros Zapatero nos prometió en 2004 y 2008 una ley de libre información, y nada.
-También temíamos que fuera sólo la promesa de una campaña centrada en el cambio, pero el hecho de que el primer día en funciones Obama firmara dos memorandos y una orden ejecutiva relacionada con el libre acceso a la información marca una línea clara: transparencia, frente a la opacidad del Gobierno Bush.
-Pues en España, como con Bush: un informe de Acces Info Europe constata que la respuesta de Presidencia del Gobierno a la pregunta de cuántos días estuvo ZP fuera de España el año pasado es «eso no se da».
-En EE.UU. ni siquiera haría falta preguntarlo porque ya hay mecanismos de transparencia en internet y se publica proactivamente. Conozco el caso y me sorprendió tanto como que la gente en España no tenga conciencia de que puede preguntar esas cosas y ser respondida. En países como Honduras, Guatemala, México o Nicaragua eso ya no pasa.
-Si no tenemos ley de libre información...
-Sucede, como en España, que no hay establecido quién debe responder a las solicitudes de información, qué es o no público, los plazos de respuesta, qué cláusulas se pueden alegar para no facilitarla... Además, una ley obliga a publicar mucha información sin que se solicite.
-¿Una sociedad con mayor acceso a la información es más libre?
-Toma mejores decisiones porque pueden entender mejor qué hacen los que nos gobiernan, qué hacen con nuestros recursos. Tener el derecho a saber es una responsabilidad porque tener más información implica la obligación de usarla.
-NSA demandó a la Casa Blanca por la desaparición de e-mails de 2003 a 2005, de la invasión de Irak a las secuelas del Katrina.
-Estamos en juicio igual que demandamos el acceso a los e-mails de Reagan. Decir que se han perdido es una excusa para tenerlos en secreto. De un correo privado se ocultaría lo que no debamos conocer, pero no la información de dos años.
-Al fin y al cabo, las tachaduras en los documentos dependen de un funcionario.
-Vemos cómo documentos del Consejo Nacional de Seguridad llenos de tachaduras, por «excepción de seguridad nacional», a la semana vuelven con otras partes ocultas. La sociedad civil debe ser activa y exigente porque la libertad de acceso a la información depende de ello. La Administración Bush invocó mucho la seguridad, que puede ser cualquier cosa.
-¿La blackberry de Obama es pública?
-Aún nadie ha pedido la información que contiene, pero habrá que probar. Obama decidió seguir con ella, mientras que Bush no volvió a usar su correo electrónico desde que llegó. La blackberry tiene un acceso restringido, pero si la paga el Gobierno deberíamos tener acceso a ella.
-¿Y si la paga él, pero la usa para hablar con el Rey de España?
-Tuvimos el caso de Sarah Palin, la famosa candidata republicana a la vicepresidencia, que mandó a sus empleados no usar el correo institucional, sino los suyos privados, para hacer transacciones oficiales; y serán privados, pero tenemos acceso. Nuevas tecnologías implican otros retos, y los ciudadanos deberán comprobar hasta dónde pueden llegar.
-Hillary Clinton blindó los archivos presidenciales de su marido hasta pasada la elección para que nadie indagara en ellos...
-Junto a la Asociación Norteamericana de Editores de Periódicos analizamos cuál era la postura de candidatos y precandidatos a la presidencia, y nos llamó la atención lo de Clinton. Cuando se lo planteamos, dijo que el procedimiento era estandar pero lento y que no tenía que ver con la campaña. Nos dio la impresión de que trataba de retrasar el proceso.
-Ahora Clinton está con el Obama de «estamos con los que buscan difundir la información, no con los que la retienen». En fin...
-El acceso a la información tiene mucho que ver con la línea que recibas del Ejecutivo y de quién esté al mando. Entonces, a pesar de Clinton, habrá directrices muy concretas.