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Martes, 24-02-09
Ha tenido que ser el terrible asesinato de Marta el detonante que ha puesto en evidencia los aspectos más negativos de las redes sociales. Estas redes son una nueva forma de comunicación y de socialización. Parece que si no perteneces a Facebook, Tuenti o MySpace por citar algunas, simplemente no existes. Quizá es en el ámbito de las redes dedicadas a los adolescentes donde haya que extremar nuestras cautelas. Estas redes no son malas en sí mismas, lo que puede llegar a ser potencialmente peligrosa es su incorrecta utilización. No hay que prohibir su uso ni mucho menos, lo verdaderamente importante es educar en su uso adecuado.
Pero para educar es necesario educarse y comprender perfectamente el funcionamiento y la filosofía de las redes. Luego, el sentido común y la confianza con nuestros hijos harán gran parte del trabajo. Las redes sociales son auténticas ventanas a la intimidad de nuestros pupilos y a la nuestra propia. Los adultos tenemos más criterio y experiencia para saber qué podemos y qué no debemos poner en nuestros perfiles. Sin embargo nuestros hijos desvelan multitud de datos, imágenes, sentimientos, frustraciones a las que pueden acceder terceras personas, incluidos los medios de comunicación. También los chicos podrían vulnerar la intimidad de amigos y compañeros.
Por eso es importante que nos impliquemos, sobre todo con los adolescentes. Que hablemos con ellos, que les pidamos que nos enseñen sus perfiles y sus amigos «virtuales», que naveguemos a su lado, que les roguemos que sean exquisitos con las fotografías que colocan en sus «muros». La patria potestad también debemos ejercerla con el mismo cariño en el mundo virtual.
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