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Hillary Clinton anuncia una «nueva era de relaciones» entre Washington y Pekín al concluir su gira. China seguirá comprando bonos del Tesoro norteamericano
EE.UU. y China aparcan diferencias para luchar contra la crisis económica
Hillary Clinton leía ayer en la Embajada estadounidense de Pekín el diario chino en lengua inglesa «China Daily» | REUTERS
Tras asistir a un oficio religioso en una iglesia autorizada y «chatear» con ecologistas tolerados por el Gobierno, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, concluyó ayer su visita a Pekín abriendo una «nueva era en las relaciones entre Estados Unidos y China». Ambos «imperios» han aparcado sus diferencias para salir de la crisis, que ha dejado a 20 millones de trabajadores chinos en el paro al cerrar miles de fábricas por la caída del consumo en el gigante americano.
La Casa Blanca lanzará una nueva emisión de deuda pública para financiar su plan de rescate de la economía, presupuestado en 789.000 millones de dólares (611.850 millones de euros), y necesita que China siga comprando sus bonos del Tesoro. Con 1,5 billones de euros, Pekín acumula las mayores reservas de divisas del planeta, la mayoría en títulos de la Reserva Federal estadounidense.
«No habrá recuperación económica sin la cooperación y el liderazgo de EE.UU. y China», indicó en una entrevista televisiva Clinton, quien reconoció que ambos países están «tan interconectados que los chinos saben que, para exportar de nuevo a su mayor mercado, EE.UU. debe tomar medidas drásticas con el plan de estímulo de la economía, lo que significa emitir más deuda pública». A cambio, la Casa Blanca ha evitado presionar en materia de derechos humanos y en la apreciación de la moneda nacional china, el yuan.
Tíbet y Tiananmen
Dos «olvidos» que le vienen de perlas a Pekín en un año que aparece complicado, ya que en marzo se cumple medio siglo de la huida del Dalai Lama y el primer aniversario de la revuelta tibetana y en junio hará dos décadas de la matanza de Tiananmen.
Sin dicha presión, el Gobierno chino seguirá actuando como mediador en el conflicto nuclear de Corea del Norte y ejercerá su influencia en otros países enfrentados a Washington, como Irán, Pakistán, Sudán y Birmania.
El pragmatismo de Clinton ha enojado a los grupos defensores de los derechos humanos, que han denunciado la detención o arresto domiciliario de una docena de disidentes durante su paso por Pekín.
Además de lograr su apoyo económico, la nueva Administración Obama quiere implicar a China en la lucha contra el calentamiento global en la cumbre de Copenhague de diciembre, donde se revisará el Protocolo de Kioto.
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