Publicado Lunes, 23-02-09 a las 15:23
Pasado el mediodía, ha comenzado en el Hotel Ritz la tercera sesión de trabajo de la “V Conferencia Internacional de ABC: Europa y América, ante los cambios”, que ha versado sobre los “Fallos de regulación y de mercado e impacto de las reformas”.
El director adjunto de ABC, José Antonio Navas, ha conducido en esta tercera ponencia el debate, partiendo de la “dolce vita” que disfrutaron las maquinarias financieras y estatales abocadas a la actual crisis que sufrimos en la actualidad. Algunos interpretan que se necesita un “giro copernicano” en la economía globalizada y para ello hoy han dado su opinión experta los siguientes ponentes:
Pamela Cox, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y Caribe desde el pasado 1 de eneroSegún Cox, no hay precedentes de la crisis en los términos que se dan a día de hoy. “La única área en la que todos se ponen de acuerdo parece ser la necesidad de aumentar el papel del Estado en formas imposibles de imaginar en el pasado”, ha enfatizado esta mujer. Hay varias inquietudes que tiene el Banco Mundial en estos momentos, como la de que los mercados financieros no terminan de aprender de sus errores del pasado; además del error en la supervisión financiera; o el hecho de que un problema supuestamente restringido a un sector en un país (las hipotecas “sub-prime” en Estados Unidos) se convirtiese en un desorden financiero generalizado que se propagó rápidamente fuera de ese mercado y esas fronteras. Cox también ha esgrimido la inquietud por los paquetes de rescate financiero y de estímulo fiscal para “detener la hemorragia” actual; y la de que cómo se puede reconstruir la arquitectura regulatoria financiera pensando en el futuro.
Según Cox, “la tarea que queda por delante es inmensa” y en la búsqueda de respuestas a esas inquietudes se está afanando el BCE y lo seguirá haciendo “durante muchos años más”. Una de las claves que marcarán ese trabajo será la de “revisar a fondo la relación entre el Estado y los mercados financieros, logrando el equilibrio preciso”.
Cox ha explicado que los principales fracasos en el tema de la regulación de las entidades financieras tras la crisis “sub-prime” de Estados Unidos son los fallos de alcance, los de enfoque y los de dinamismo. En este contexto, los bancos centrales pasaron de ser prestamistas de última instancia de los bancos comerciales a prestamistas de prtimera instancia de todos los intermediarios financieros, regulados o no regulados, por igual.
La vicepresidenta del Banco Mundial para la región hispana del nuevo continente ha abundado en que “la experiencia española puede proporcionar un punto de referencia clave para las futuras reformas regulatorias en este ámbito, ya que España fue líder en el desarrollo de las reglas de provisiones contra-cíclicas para dominar los sesgos por ciclo en los mercados de crédito”. Cox ha concluido apuntando a que “es hora de pensar en el futuro y dar una voz más importante a las economías emergentes cuyos sistemas financieros son cada día más importantes en el mundo, como el caso de América Latina, donde los reguladores e instituciones financieras han hecho bien su tarea”.
El director adjunto de ABC, José Antonio Navas, ha conducido en esta tercera ponencia el debate, partiendo de la “dolce vita” que disfrutaron las maquinarias financieras y estatales abocadas a la actual crisis que sufrimos en la actualidad. Algunos interpretan que se necesita un “giro copernicano” en la economía globalizada y para ello hoy han dado su opinión experta los siguientes ponentes:
Pamela Cox, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y Caribe desde el pasado 1 de eneroSegún Cox, no hay precedentes de la crisis en los términos que se dan a día de hoy. “La única área en la que todos se ponen de acuerdo parece ser la necesidad de aumentar el papel del Estado en formas imposibles de imaginar en el pasado”, ha enfatizado esta mujer. Hay varias inquietudes que tiene el Banco Mundial en estos momentos, como la de que los mercados financieros no terminan de aprender de sus errores del pasado; además del error en la supervisión financiera; o el hecho de que un problema supuestamente restringido a un sector en un país (las hipotecas “sub-prime” en Estados Unidos) se convirtiese en un desorden financiero generalizado que se propagó rápidamente fuera de ese mercado y esas fronteras. Cox también ha esgrimido la inquietud por los paquetes de rescate financiero y de estímulo fiscal para “detener la hemorragia” actual; y la de que cómo se puede reconstruir la arquitectura regulatoria financiera pensando en el futuro.
Según Cox, “la tarea que queda por delante es inmensa” y en la búsqueda de respuestas a esas inquietudes se está afanando el BCE y lo seguirá haciendo “durante muchos años más”. Una de las claves que marcarán ese trabajo será la de “revisar a fondo la relación entre el Estado y los mercados financieros, logrando el equilibrio preciso”.
Cox ha explicado que los principales fracasos en el tema de la regulación de las entidades financieras tras la crisis “sub-prime” de Estados Unidos son los fallos de alcance, los de enfoque y los de dinamismo. En este contexto, los bancos centrales pasaron de ser prestamistas de última instancia de los bancos comerciales a prestamistas de prtimera instancia de todos los intermediarios financieros, regulados o no regulados, por igual.
La vicepresidenta del Banco Mundial para la región hispana del nuevo continente ha abundado en que “la experiencia española puede proporcionar un punto de referencia clave para las futuras reformas regulatorias en este ámbito, ya que España fue líder en el desarrollo de las reglas de provisiones contra-cíclicas para dominar los sesgos por ciclo en los mercados de crédito”. Cox ha concluido apuntando a que “es hora de pensar en el futuro y dar una voz más importante a las economías emergentes cuyos sistemas financieros son cada día más importantes en el mundo, como el caso de América Latina, donde los reguladores e instituciones financieras han hecho bien su tarea”.
Álvaro Espina, asesor estratégico del Ministerio de Economía y HaciendaEspina ha titulado su alocución como “La gran crisis de 2007-09... y el fallo del Banco Central”, creador de la Reserva Federal y del dólar como la moneda de la reserva. En una intervención definida incluso como “provocadora”, ha glosado a expertos en el área económica para indicar que las entidades pueden caer en la “trampa de la liquidez” y que al renunciar a regular la banca sumergida, el Banco Central perdió el control sobre la oferta de crédito. Y es lo que ha sucedido en los umbrales de la actual crisis. Un fallo puro del Banco Central fue que abandonó la llamada “regla de Taylor” o las buenas prácticas regulatorias, al entender de Espina, que ha combatido el “monstruoso fallo” del Banco Central con una receta básica: aplicar el sentido común.
José Manuel González-Páramo, miembro del Comité Ejecutivo y del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE)González-Páramo ha observado una combinación de causas más o menos remotas de la crisis financiera, como el elemento macroeconómico, “que tiene que ver con los desequilibrios globales, extendidos en base a que unos países generaban un gran volumen de ahorro procesado por sus sistemas financieros. Esto tiende a presionar a la baja los tipos de interés, pero las políticas económicas practicadas por algunos países no estuvieron a la altura”. El segundo elemento es el desarrollo de la innovación financiera y el deseo de búsqueda de rendimiento, asociado a los bajos tipos de interés. “Hubo una excesiva confianza en que los mercados eran capaces de absorberlo todo y se mantendrían líquidos, a salvo de cualquier perturbación, lo que dio lugar a la crisis que hizo eclosión en el verano de 2007”, al decir de González-Páramo.
Este economista ha ratificado que “ni siquiera el más optimista defendería que los mercados financieros no estuviesen bajo una regulación sólida” y “ha habido un conjunto de fallos en esa regulación, como la opacidad y la mala alineación de los incentivos, o fallos en las agencias de “rating” o calificación de los sistemas financieros (a las que se ha acusado de adquirir un peso excesivo en el sistema regulatorio)”. Se han sucedido igualmente“conflictos de interés”, ha dicho este experto, que ha hablado de los fallos puramente nacidos en la incorrecta regulación. Estos fallos se han derivado de que “no hemos tenido transparencia adecuada en relación con productos, mercados y con instituciones. Falta transparencia y se ha hablado de una banca a la sombra porque no sabíamos nada de ella y estaba en la sombra”, propiamente.
González-Páramo ha valorado los “hechos positivos” que deja la actual crisis, que es “la respuesta” a nivel global, “la coordinación planetaria en esta respuesta” por parte del G-7, y también del G-20, que “ha estado a la altura”, en su opinión. Ha rememorado que en agosto de 2007, el Banco Central Europeo fue el primero en reaccionar de modo rápido y masivo ante las situaciones de liquidez, proporcionándola en cantidades inusualmente grandes, manteniendo la política de precios, la política monetaria que viene desempeñando. “Las políticas de gestión de liquidez se han convertido en una herramienta no convencional de apoyo a la estabilidad financiera, desde el pasado mes de octubre”, y este miembro del BCE ha defendido la gestión de este organismo porque ha permitido a las entidades de crédito “seguir suministrándolo a proyectos en los que identifican una rentabilidad razonable”. Además de las políticas de liquidez, la “respuesta” global ha estribado en las políticas monetarias. La trayectoria de la política monetaria del BCE ha conseguido “anclar” las expectativas de la inflación a medio plazo, en un nivel inferior cercano al 2 por ciento, lo que “ha moderado también el declive económico”, ha dicho.
La tercera línea de respuesta han sido las políticas fiscales, con una contestación importante porque cayó la demanda y se necesitaban medidas de apoyo al sistema financiero. “Lo que los países de la UE han comprometido en ayudas de inyecciones de capital asciende al 20 por ciento del PIB, una respuesta decidida para estabilizar el sistema financiero y económico en general”. González-Páramo ha confiado en que los efectos de estas respuestas sean visibles en un tiempo y ha dirigido la luz al final del túnel hacia la respuesta regulatoria, con iniciativas en marcha por parte del Consejo Europeo y el Ecofin, el FMI... y otras entidades, que facultarán, según sus palabras, que “nos encontremos ante un sistema financiero más estable y más sostenible a largo plazo”.
Antonio Camuñas, presidente de la Cámara de Comercio de España en Estados UnidosCamuñas ha resaltado que lo que más le preocupa desde su cargo son los “peligros del proteccionismo”. Camuñas ha expresado su escepticismo acerca de que “los políticos tengan que resolver lo que los empresarios han hecho mal, con la inyección de ayuda pública”, entre otras medidas. Camuñas ha contado que Amancio Ortega, dueño de Inditex, le ha repetido en diversas ocasiones que en la situación actual “Zara no habría nacido ni podría existir”.
Por otro lado, ha considerado que “desmontar el proteccionismo es muy difícil. Las políticas retribuidas deberán ser revisadas en el panorama que se dibuja a partir de esta situación actual y habrá que caminar hacia una situación en la que los directivos disfruten de exenciones fiscales a partir de un periodo de unos cinco años o más, pero sean penalizadas en los tres primeros años, porque muchos directivos que han arruinado a una empresa, se han ido de la entidad formando un auténtico desaguisado y con una buena inyección en bolsillo, lo que es toda una paradoja”, según el presidente de la Cámara de Comercio española en Norteamérica.
“Tengo dudas de que los gobiernos locales, regionales, nacionales, ayuden con los niveles de deuda que han asumido durante años”, y lo estamos viendo en España con retrasos contraídos en los pagos, y Camuñas ha trasladado la misma incógnita a la solución de inyectar liquidez a las familias y empresas. “En ambos casos, los empresarios ahora estamos desendeudándonos, ahorrando gastos, vendiendo activos, y no veo que la solución sea invertir en un entorno como el actual”, ha zanjado Antonio Camuñas.
González-Páramo ha valorado los “hechos positivos” que deja la actual crisis, que es “la respuesta” a nivel global, “la coordinación planetaria en esta respuesta” por parte del G-7, y también del G-20, que “ha estado a la altura”, en su opinión. Ha rememorado que en agosto de 2007, el Banco Central Europeo fue el primero en reaccionar de modo rápido y masivo ante las situaciones de liquidez, proporcionándola en cantidades inusualmente grandes, manteniendo la política de precios, la política monetaria que viene desempeñando. “Las políticas de gestión de liquidez se han convertido en una herramienta no convencional de apoyo a la estabilidad financiera, desde el pasado mes de octubre”, y este miembro del BCE ha defendido la gestión de este organismo porque ha permitido a las entidades de crédito “seguir suministrándolo a proyectos en los que identifican una rentabilidad razonable”. Además de las políticas de liquidez, la “respuesta” global ha estribado en las políticas monetarias. La trayectoria de la política monetaria del BCE ha conseguido “anclar” las expectativas de la inflación a medio plazo, en un nivel inferior cercano al 2 por ciento, lo que “ha moderado también el declive económico”, ha dicho.
La tercera línea de respuesta han sido las políticas fiscales, con una contestación importante porque cayó la demanda y se necesitaban medidas de apoyo al sistema financiero. “Lo que los países de la UE han comprometido en ayudas de inyecciones de capital asciende al 20 por ciento del PIB, una respuesta decidida para estabilizar el sistema financiero y económico en general”. González-Páramo ha confiado en que los efectos de estas respuestas sean visibles en un tiempo y ha dirigido la luz al final del túnel hacia la respuesta regulatoria, con iniciativas en marcha por parte del Consejo Europeo y el Ecofin, el FMI... y otras entidades, que facultarán, según sus palabras, que “nos encontremos ante un sistema financiero más estable y más sostenible a largo plazo”.
Antonio Camuñas, presidente de la Cámara de Comercio de España en Estados UnidosCamuñas ha resaltado que lo que más le preocupa desde su cargo son los “peligros del proteccionismo”. Camuñas ha expresado su escepticismo acerca de que “los políticos tengan que resolver lo que los empresarios han hecho mal, con la inyección de ayuda pública”, entre otras medidas. Camuñas ha contado que Amancio Ortega, dueño de Inditex, le ha repetido en diversas ocasiones que en la situación actual “Zara no habría nacido ni podría existir”.
Por otro lado, ha considerado que “desmontar el proteccionismo es muy difícil. Las políticas retribuidas deberán ser revisadas en el panorama que se dibuja a partir de esta situación actual y habrá que caminar hacia una situación en la que los directivos disfruten de exenciones fiscales a partir de un periodo de unos cinco años o más, pero sean penalizadas en los tres primeros años, porque muchos directivos que han arruinado a una empresa, se han ido de la entidad formando un auténtico desaguisado y con una buena inyección en bolsillo, lo que es toda una paradoja”, según el presidente de la Cámara de Comercio española en Norteamérica.
“Tengo dudas de que los gobiernos locales, regionales, nacionales, ayuden con los niveles de deuda que han asumido durante años”, y lo estamos viendo en España con retrasos contraídos en los pagos, y Camuñas ha trasladado la misma incógnita a la solución de inyectar liquidez a las familias y empresas. “En ambos casos, los empresarios ahora estamos desendeudándonos, ahorrando gastos, vendiendo activos, y no veo que la solución sea invertir en un entorno como el actual”, ha zanjado Antonio Camuñas.


