El actor malagueño hace campaña en favor de su amiga Penélope Cruz. Hace unos días ofreció una cena en su honor, y no desaprovecha la ocasión para apoyarla en su carrera hacia el Oscar. El desenlace lo sabremos el domingo

AP Antonio Banderas, en una imagen tomada durante una de las ediciones del Festival Sundance
Jueves, 19-02-09
Hollywood ya está en capilla, en vísperas de su noche más grande, una espera desde luego angustiosa aunque nada amarga para los candidatos a los premios mayores de la cinematografía mundial. Queda poco por hacer, quizá las suertes ya están completamente echadas, pero aún no están al descubierto. En cualquier caso, un último empujoncito será bien recibido y hay que apoyar y presionar hasta el último momento... Y eso ha hecho Antonio Banderas, el tercer vértice con Penélope Cruz y Javier Bardem, de nuestro triángulo estelar en la meca del cine. quien está seguro de que Penélope se alzará el domingo con el Oscar a la mejor actriz de reparto por su interpretación en «Vicky Cristina Barcelona», de Woody Allen.
-¿Qué opina de la posibilidad del Oscar de Penélope Cruz y del que ganó Javier Bardem?
-Voy a saltar de alegría cuando se pronuncie su nombre, Dios mediante. Le van a regalar una muñequita para su casa, un madelman de oro». De verdad, es un orgullo total por mis compañeros y amigos. Es muy bueno para ellos y es muy bueno para el cine español.
-¿Cree que en cierta forma usted le abrió la puerta de Hollywood a Javier y Penélope para que ellos mismos tengan el Oscar?
-¡Hombre! Yo no me veo en esos términos, no me veo representante de nada. Me represento a mí mismo. Pero cuando me instalé aquí, pensé que se podía hacer, como dice Obama, y se podía; he aportado eso y el decirle a los jóvenes que hay que sacudirse el complejo de inferioridad, porque estamos preparados para todo. Luego llegan otros que ponen listones más altos y así se escribe la historia de la cinematografía y de la sociedad española, paso a paso...
-Hasta Salma Hayek le debe sus comienzos con «Desperado». Yo mismo estuve en aquella entrega del Oscar cuando usted mismo le entregó a Pedro Almodóvar el Oscar como Mejor Película Extranjera por «Todo sobre mi madre». Y Penélope estaba a su lado, allí mismo, cuando en EE.UU. todavía nadie la conocía...
-Sí... era más desconocida. Supongo que habrá producido un efecto. Yo creo que conmigo, los estudios llegaron a pensar que un hispano podría significar taquilla. Hasta entonces solía resultar muy raro que un actor hispano tuviera buena taquilla. De pronto, después de películas como «El Zorro» y «Desperado», «Evita» y «Asesinos», se le abrieron los ojos a los estudios, que dijeron «algo está pasando en esta comunidad que a nosotros nos interesa». Y fíjese ahora lo que hay... hay un montón de actores, directores, productores españoles. Hay un montón de gente.
-¿No siempre fue así?
-Cuando yo llegué aquí, los propios hispanos me decían «Uy, si te quedas aquí, vas a ser narcotraficante y delincuente por muchísimos años». Pero algo cambió. Y no por mí. Creo que yo llegué en un momento en el que la comunidad hispana estaba cambiando. Lo que ocurrió conmigo, lo raro, fue que yo llegué aquí sin hablar absolutamente la lengua. No pertenecía a esta cultura, en absoluto.
-¿Y el Oscar para usted, cuándo?
-(Ríe) Para el Oscar se necesitan muchísimas circunstancias. Yo siempre he dicho que las películas -como el arte en general-, son ellas mismas y sus circunstancias. Hay películas que si observas en el tiempo presente, no tienen valor, y si la vuelves a revisar veinte años después, tienen un valor que no tenían en su momento. Y al revés, hay películas que uno ve ahora y son fantásticas, pero dentro de veinte años te parece algo imposible.
-¿No lo ve como una cuenta pendiente?
-No. Yo no tengo en mi cabeza subirme algún día al escenario a llevarme una estatuilla a mi casa por muy importante que sea. Yo quiero trabajar.
-Ni Bardem ni Penélope tienen una estrella en Hollywood Boulevard, como Antonio Banderas. ¿Aquel reconocimiento lo sintió como su propio Oscar?
-Mire: Uno no lo busca, pero cuando te lo conceden es muy bonito, como el premio que recibí este año en el Festival de San Sebastián, o la medalla de las Bellas Artes que me entregó el Rey. Hay cosas que son muy bonitas y a mí me han pasado muchas. Yo fui el primer actor español que estuvo nominado a un Globo de Oro, tres veces. Fui el primero que estuvo nominado a un Emmy, el primero que estuvo nominado a un premio Tony. Eso no me lo puede quitar nadie. Está ahí. Pero tampoco estoy todo el día pensando «Yo fui el primero», porque es ridículo. Gusta cuando percibes que te sientes admirado por tus compañeros y en algún momento estoy seguro de que va a volver a pasar, seguro. Pero necesitas vehículos perfectos.
En fin, Antonio Banderas se ha empleado a fondo para ayudar a su amiga y organizó un almuerzo en honor de la actriz hace escasos días en su residencia de Los Ángeles...
-Fue hace semana y media, justo antes de que Penélope se fuera para la entrega de los premios Goya, y la vi magnífica,tranquila, relajada, segura, contenta, feliz y realizada.


