El PSOE teme el efecto en el votante de las informaciones publicadas por ABC

Touriño acude al acto electoral de hoy en su flamante Audi / FOTO: MIGUEL MUÑIZ
Actualizado Miércoles, 18-02-09 a las 00:15
Victoria en la «foto finish». En el cuartel general de los socialistas gallegos pronostican una apretada llegada de su candidato a la cita puntuable del próximo uno de marzo. Inquieta la desmotivación del electorado de izquierda, y preocupa el «pagaré» por la denunciada tendencia al lujo del candidato Emilio Pérez Touriño. El margen es apretado, y la suma, entre mejoras y adquisiciones, excelsa: 500.000 euros, el último coche oficial, un A8; dos millones, la remodelación de las tres plantas del Área de Presidencia; y otros cuatro la reforma en dos salas de reuniones, más otra de comparecencias de prensa.
Todos estos desembolsos han sido revelados por ABC, y enjuiciados por el PP: «Quiso llegar a la Xunta para vivir bien, con lujo asiático; ¡hay quien dice incluso que tiene los ojos un poco así!», comentaba el postulante Alberto Núñez Feijóo en su mitin en Celanova, simulando una mirada entornada. Pero no sólo en la arena política se cuece el desagrado. La rechifla está en la calle.
En el paseo del aspirante del PSdeG por la plaza de abastos de la capital gallega, escuchó: «Menos mirar y más comprar», «¿Qué tal nos va? ¡Pues bien se vive donde vive usted!» o «Póngame aquí un parasol, que soy del partido»; una insignificancia, al lado de un ventanal de 170.212 euros que se hace opaco con el mando a distancia. En la caminata por el mercado de Teis, en Vigo, más reprimendas por el despilfarro.
El coche más caro que el de ObamaEn esta ocasión, por el Audi blindado, con inhibidores de frecuencia y neumáticos especiales. «¡Baja más el paro, y menos coche de tantos millones», le espetó un espontáneo. «¡Hay que solucionar esta crisis tan dura!», una vendedora, a la que piropeó:«¡Qué ojos bonitos!».
En el BNG, ni una palabra. Anxo Quintana insiste en que el gobierno ha sido «austero», y cumple así un acuerdo implícito para no agredir al socio (y viceversa) e intentar debilitar al único rival (PP). «El dispendio responde a una campaña orquestada por los populares gallegos», insinúan ambos una y otra vez. El pasado día 12, Touriño sostuvo incluso que tampoco va a bailar «al son del trombón» que este periódico le marque, con cada información de derroche que publica; para, a continuación, dejar en el aire la posibilidad de concecer a este cabecera una entrevista.
«A ver si tienen suerte... méritos escasos», apuntó, antes de despedirse con un escueto: «supongo que la tendrán, como todo el mundo». La contestación todavía no se ha producido («está tramitada, pero tiene muchas y aún no se sabe nada», es la última actualización). Y hay también otra versión más del debate entre los postulantes. La televisión gallega notificó a la Junta Electoral Central que «no se dan las condiciones» para garantizar un encuentro a tres bandas entre los aspirantes a la Xunta. No hubo acuerdo.
En los cinco primeros días de esta quincena electoral, el actual presidente en funciones no mencionó este espacio. Esperó a ayer. Por la mañana, participó en un encuentro con cooperantes. Expuso su postura en este campo, y a puerta cerrada (sin presencia de los periodistas) disertó con ellos: hubo una pregunta, y luego fue mesa por mesa. Le recordaron que Galicia es la comunidad que menos destina a ayudas al desarrollo.


