Dice que le hicieron nacer en el siglo equivocado, y es que Karabatic lleva el estigma de los genios incomprendidos. Ahora, a sus 76 años, y con el mundo por montera, le requiere Murcia para que haga de su identidad marca

Actualizado Lunes, 16-02-09 a las 13:00
-En España está en su salsa. Pero ¿qué nos ha visto?
-Encuentro que es un caldo de cultivo inagotable, como dicen los científicos. Esta inmensa variedad es una tentación. Porque yo más que un creador, como dice pomposamente la gente, soy un «encontrador» de estereotipos. En mi trabajo de campo estoy abierto a todo cuanto está a mi alrededor. Absorbo, veo, estudio... Si prefiere soy como un perfumista que proceso todo lo que encuentro, lo que me da la gente, que en realidad es el principio y el final de todo.
-Cuando rebusca, ¿encuentra más tópicos o típicos?
-Me inclino por los típicos, porque los tópicos, como indica la misma palabra, son superficiales. Los típicos son el resultado de un proceso que llega a hacerse costumbre. A mí me interesa la esencia y como si fuera un alquimista me quedo con las dos o tres gotas que salen del alambique e intento reducirlo todo a una frase y eso tal vez me haga ser más un poeta que un hombre de libros.
-«Los estereotipos no separan sino que unen». ¿Uno que una hoy a los españoles?
-A bote pronto diría «todos somos iguales». He viajado a tantísimos lugares y visto tanto que variaciones aparentemente abismales entre tribus se reducen al final a la mínima diferencia. El ombligo nos iguala a todos.
-Creó junto a otros el famoso «Spain is diferent». ¿Lo sigue siendo?
-Menos. En medio siglo todos hemos mejorado.
-¿El estereotipo más odioso?
-Los de carácter racista del tipo los negros tienen menos cerebro y los sexistas como «la mujer al volante, un desastre». Dos tonterías absolutas.
-¿Y el más genial?
-Más que un estereotipo, una frase: «En una sociedad que suprime la diversión, la única diversión posible es suprimir a esta sociedad». Amo la diversión y soy el principal defensor de la aspirina, que quita el dolor.
-La arquitectura y la gastronomía han dado muchos iconos a los pueblos.
-La gastronomía es un elemento identitario de la región, el pueblo o la nación. Ahí está la paella, que yo la he comido muy buena en Navarra, pero usted lo tiene fijado como «paella valenciana». Si digo acueducto, ¿por qué pensar sólo en Segovia cuando también los hay en Tarragona? Un estereotipo refleja una realidad, está sujeto a ella, si no, se hunde.
-Debió de caerle simpático a Fraga. ¿Cómo nació su «Typical spanish»?
-Iba a diferentes sitios para mis trabajos y la gente me decía prueba esto que es típico, mira esto que es típico de España... Así se me ocurrió la frase; pero déjeme que le diga una cosa: no se equivoquen, el éxito no es más que la cima de una montaña de fracasos.
-¿Crear esa marca le hizo rico?
-Me dio dinero, evidentemente, ¿para qué negarlo? Solo los necios confunden el valor con el precio. Yo no pongo precio a mi trabajo, me pagan, sencillamente, a veces bien y a veces mal, cuidado.
-Como la recesión oficial ha llegado, regálenos un estereotipo para Galicia y el País Vasco que están en campaña electoral.
-No sé si atreverme sin previo estudio... Así de repente... «Gaitas y marisco», pero, claro, eso para Galicia suena a panfleto de agencia de viajes. Para el País Vasco, y como están las cosas, no es fácil... «Raigambre y frescura», por tanto verde, ¿se ha fijado en que son antónimos?
-Sin embargo, yo pienso en el País Vasco y se me viene a la cabeza una «boina».
-Pero boina también está en Galicia.
-Toma, y el verde.
-Piense que yo he dicho antes que me consideraba un poco poeta, un poco artista. Le voy a dar otra frase de la que, desgraciadamente, no soy el autor: «el arte es la mentira menos falsa».
-Pues ahí va otra que tampoco es mía: «los tópicos son las grandes verdades poéticas». Es de ese otro gran viajero que fue Stevenson, pero para mí que se pasó.
-Estoy de acuerdo, pero con Stevenson.

