Lunes, 16-02-09
Si el Gobierno socialista no mueve ficha en las próximas semanas, la industria aeronáutica española corre el riesgo de perder el tren tecnológico y jugar un papel residual en el futuro, con un coste laboral incalculable.
El próximo 1 de abril concluye el proceso iniciado por el consorcio europeo EADS -en el que España posee una participación del 5,5% a través de la SEPI-, para integrar la División de Aviones de Transporte Militar (MTAD) bajo el paraguas de Airbus, el mayor constructor de aviones del mundo con sede en Toulouse (Francia).
La decisión de incorporar lateralmente la MTAD conlleva en la práctica la pérdida del control de la única unidad de EADS dirigida íntegramente por España, heredera de la tecnología desarrollada durante años por Construcciones Aeronáuticas (CASA). Además, la estrategia impulsada con firmeza por el alemán Tom Enders, consejero delegado de Airbus, pone fin a su autonomía contable -en 2008 facturó 3.000 millones de euros-, presupuestaria, estratégica y deja en el aire la viabilidad de 4.500 empleos directos de alta cualificación y otros 40.000 indirectos procedentes de la industria auxiliar. Y sobre todo un futuro prometedor, porque las previsiones para 2020 apuntan a un volumen de negocio de 20.000 millones de euros en este jugoso segmento de la industria militar.
La MTAD engloba las actividades en España de Airbus Military, dedicada a la construcción de aviones de transporte ligeros, medios y pesados de carácter militar, cuyo máximo exponente es el A400M. Su responsable es Carlos Suárez, quien además es presidente de Airbus Military, de EADS CASA, y miembro del comité ejecutivo de EADS.
Pese al relativo poder que ha disfrutado dentro del gigante europeo, la realidad es que la posición actual de Suárez se ha ido debilitando de forma paulatina por su creciente oposición a un proyecto puesto encima de la mesa en otoño de 2008, que por oscuras razones ha cambiado de rumbo sin previo aviso a partir del consejo de administración celebrado por EADS el pasado 12 de diciembre.
El origen del conflicto aflorado en las últimos meses gira en torno al programa A400M, un avión de transporte militar en el que participan ocho fuerzas aéreas europeas integradas en la OTAN, entre las que se encuentra España. Aprobado en 2003, el proyecto acumula problemas y retrasos que han sido aprovechados por EADS para reorganizar la estructura de la división militar y, de paso, aglutinarla en Airbus. De fabricar los estabilizadores horizontales de los aviones, ensamblarlos, realizar las pruebas de vuelo y entregarlos a los clientes, España puede convertirse en un mero actor secundario si el Gobierno no lo remedia.
Louis Gallois, consejero delegado de EADS, mantuvo una reunión a primeros de diciembre con la Administración española para explicar el alcance del plan que, sobre el papel, tiene sentido estratégico porque incrementa la efectividad de la división, la simplifica, reduce costes, elimina las ineficiencias gubernamentales y crea una marca global.
En apoyo a su visita, Gallois remite el 9 de diciembre de 2008 una carta al ministro de Industria, Miguel Sebastián, comunicándole que la MTAD será integrada para convertirla en la división militar de Airbus, respetando su españolidad, tal y como recogen los acuerdos suscritos entre EADS y el Gobierno en enero de 2004.
Dos días más tarde, el 11 de diciembre, Teresa Santero, secretaria general de Industria, envía una carta al consejero delegado de EADS precisando que la reordenación propuesta desde Francia está exclusivamente motivada por el retraso del A400M, e incide nuevamente en que la MTAD debe mantenerse bajo pabellón español. Santero aprovecha la ocasión para recordarle a EADS el incumplimiento de algunas reivindicaciones históricas planteadas por España.
Al cabo de unas horas, Gallois responde con una nueva carta aceptando que Airbus Military siga siendo española y gestionada por un español, pero obvia hacer referencia a la integridad de la unidad (estrategia y cuenta de pérdidas y ganancias propias) y sólo cita el mantenimiento en España del centro de excelencia de materiales compuestos.
El 12 diciembre el consejo de administración de EADS, en el que España está representada por el ex ministro socialista Juan Manuel Eguiagaray, aprueba la inclusión de la MTAD en Airbus y fija el 1 de abril como fecha tope para concluir el proceso de reorganización.
A partir de esta fecha y en contra de lo acordado por el consejo de EADS, Airbus comienza a hablar en todos los contactos telefónicos y escritos que mantiene con España de «integración total».
¿Por qué se cambia de planteamiento en tan breve espacio de tiempo? Ninguna de las fuentes consultadas lo sabe, pero lo cierto es que los esfuerzos de Suárez con Enders y Fabrice Bregier, director general operativo de Airbus, resultan infructuosos, hasta tal punto que el día 21 de enero Santero vuelve a enviar otra carta a Gallois para intentar clarificar el proceso. Sin embargo, tal y como reconocen las fuentes consultadas, Gallois adopta una postura de no intervención y se mantiene en un segundo plano escénico.
Paralizar el proceso
Tras el consejo de EADS celebrado el 27 de enero en Getafe, y a la vista de que la situación no cambia, Carlos Suárez decide paralizar el proceso y el 1 de febrero remite una misiva a Gallois y Enders en la que entre otras cosas afirma que «en las actuales condiciones no me siento en posición de continuar discutiendo sobre el proceso de integración de MTAD en Airbus». Según reconocen fuentes próximas a la negociación, Suárez se siente «engañado» por el equipo directivo de Airbus.
El 2 del mismo mes Gallois responde a Santero con una carta vaga de intenciones, que es aprovechada por la secretaria general de Industria para proponerle una reunión el miércoles 11. Por razones de agenda el encuentro se traslada al día 12. De esta forma, el pasado jueves se reúnen en Madrid el ministro Miguel Sebastián, Louis Gallois y el secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez.
El alcance de esta decisiva reunión no ha sido desvelado. De hecho, ni siquiera las fuentes de EADS consultadas conocen su existencia, aunque la enmarcan en la ronda emprendida por Gallois -el pasado viernes visitó Alemania- para explicar el nuevo papel militar de Airbus dentro del consorcio.

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