«Gaudí dejó una fachada y una maqueta, con eso basta para seguir las obras de la Sagrada Familia»
Bassegoda denuncia la política patrimonial del Ayuntamiento por el derribo del mercado del Guinardó
Lunes, 16-02-09
-El Ministerio de Fomento se dispone a construir el túnel del Eixample, a tocar de la Sagrada Familia. ¿Cree que el templo está en peligro?
-Mire, hay una propaganda institucional que decía, «A la feina cap risc»: pues en este caso, lo mismo. Para mayor seguridad, lo mejor sería que el túnel no pasase por allí. Por otra parte, en la calle Aragó, con 30 metros de anchura frente a los 20 de Mallorca, y aunque por allí ya pasa un túnel, no sería difícil hacer pasar otro por debajo. No entiendo por qué se han emperrado en este trazado: tanto la ministra como el alcalde son muy tozudos.
-Por el tipo de construcción, la Sagrada Familia es más vulnerable.
-El peligro está en la fase de construcción del túnel y de la pantalla de protección, sobre la que albergo serias dudas, no tanto en el funcionamiento ordinario posterior. No es ningún secreto, las vibraciones habituales en una obra de este tipo pueden tener repercusiones serias sobre un edificio de 100 metros de altura.
-Se habla de la Sagrada Familia, pero apenas de la Pedrera.
-Es otro edificio amenazado, en este caso por la poca solidez de sus cimientos: rasas de 40 por 50 centímetros con mampostería. El suelo sobre el que se sustenta es argila compacta, que soporta cinco kilos por centímetro cuadrado; pero el problema se da, claro, cuando agujereas por debajo o en los lados. -Usted ha denunciado siempre una campaña de desprestigio contra la Sagrada Familia.
-Sí, el edificio más importante del mundo, el más visitado, el más conocido... y el más atacado. En los años cincuenta un grupo de arquitectos ya promovió una campaña para echar a Bonet padre y a Puig Boada: la Sagrada Familia no lo permitió. Entonces promovieron esa carta que firmaron Le Corbusier, Mies van der Rohe... tampoco lo lograron. Así que de forma periódica van atizando la polémica: ahora ha sido este grupo, con Maria del Mar Arnús y este personaje, el director del Reina Sofía, Borja Villel... ¿por qué te metes?
-¿Cómo valora el trabajo del arquitecto Bonet?
-Es muy bueno. Han reunido un equipo gente de gran capacidad: Margarit, Buixadé y muchos otros. Aunque parezca muy complicado, hacer Gaudí es fácil, sencillo. Con la ventaja de que ahora se hace con hormigón armado y antes no. Están haciendo un edificio rabiosamente actual, con las técnicas más modernas, pero con las formas de Gaudí.
-Oiga, pero no hay planos, lo que se hace ahora es una reinterpretación de lo que se cree que Gaudí habría hecho.
-Dejó hecha una fachada, una maqueta de la estructura y otra del conjunto... elementos suficientes. No hace falta más. Un proyecto no deja de ser un documento administrativo para conseguir los permisos. Lo importante es la obra, y trabajar a pie de la misma.
-Los críticos reclaman parar las obras, dejarla como está.
-Si quieren parar las obras, que digan a la gente que deje de aportar dinero. Ahí radica la diferencia sustancial de la Sagrada Familia. La cúpula de Barceló costó 20 millones a la administración, la Sagrada Familia le sale gratis. Se trata de la voluntad mayoritaria del pueblo.
-Con el templo la discusión va más allá de un debate arquitectónico.
-Mire, cuando la Sagrada Familia empezó era una cosa de izquierdas, ahora es de derechas. Es muy simple, se hace porque la gente quiere. Sin el elemento religioso no habría tanta polémica. Los arquitectos, y yo pertenezco a una nisaga de ellos, son normalmente gente muy soberbia, vanidosa, todo lo contrario de Gaudí y quienes han seguido su trabajo en la Sagrada Familia: Sugranyes, Quintana, Puig Boada, Bonet Garí y Bonet Armengol. Lo que tiene que hacer un arquitecto es construir, no hacer discursos. El caso de la Sagrada Familia es paradigmático: se le busca a la arquitectura un cariz político que no debe tener.
-Pero cada edificio responde a un momento histórico.
-Sí, pero las piedras no son culpables de nada. Mire, ya hace muchos años, antes de polémicas sobre la ley de Memoria Histórica, denuncié la voladura del estadio de Nuremberg. ¿Era símbolo del nazismo? Sí, pero que se gana echándolo al suelo. Es como ahora esta ridiculez de sacar las placas de las viviendas de promoción del franquismo. Cuando se cambia un régimen las estatuas se sustituyen, sí, pero es ridículo llevarlo más allá e intentar borrar 40 años de historia. La fachada de Caixa Cataluña en Via Laietana tiene el símbolo de la República, y a nadie se le ha ocurrido quitarla.
-Cambiando de asunto. Ha levantado la voz contra el inminente derribo del mercado del Guinardó, obra de su padre.
-Allí no se han enterado de lo que pasaba. No han sabido apreciar la importancia del edificio: una estructura de hormigón armado singular, única en Barcelona. Hicieron el proyecto manteniendo la parte menos interesante, y derribarán la que sí lo tiene.

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