
CME Arriba, A. C. G. entrando en un banco. Abajo, sus «herramientas»
Domingo, 15-02-09
J. GUIL
BARCELONA. La crisis económica está empujando a algunos a solventar sus apuros económicos con métodos ilegales. Delinquiendo. Una desespero que afecta a muchos trabajadores... pero también a empresarios. Lo prueba el caso de A. C. G, un empresario de la construcción de Lleida, de 52 años y de nacionalidad española, al que ayer los Mossos d´Esquadra detuvieron por atracar cinco entidades bancarias, después de que su empresa presentara un concurso de acreedores, según informó la policía autonómica.
El arrestado, natural de la capital del Segrià y que mañana pasará a disposición judicial, presuntamente atracó cuatro entidades bancarias de Lleida y Huesca y lo intentó en una quinta en Ascó (Tarragona), llevándose en total un botín aproximado de unos 80.000 euros. Según explicó a los agentes, empezó a atracar a raíz de los problemas económicos de la empresa, que había entrado en concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos) por la morosidad de sus clientes y la falta de crédito de las entidades bancarias.
Los Mossos lo tenía identificado y le seguían la pista desde principios de mes y procedieron a la detención tras un amplio despliegue policial cuando se disponía a atracar una nueva sucursal armado con un revólver y una navaja. Los atracos empezaron el 5 de septiembre en Albatrrec (Lleida) y continuaron hasta el 23 de enero en Artesa de Lleida, Alpicat (Lleida) y Peñalva (Huesca).
Los Mossos d´Esquadra informaron de que han tenido muchos problemas para dar con el detenido por la falta de antecedentes de éste. Además, pese a ser un novato, actuaba con maneras de profesional, inspirándose -según él mismo confesó a la policía- con el atracador más buscado de España, Jaime Jiménez Arbe, alias «El solitario», que fue detenido el 2007 después de años de dedicarse a atracar sucursales bancarias. De sus métodos dieron buena cuenta todos los medios de comunicación y hasta una serie de ficción televisiva. Un manual de instrucciones al alcance de cualquiera.
«Meticuloso» Como «El solitario», el empresario atracador buscaba sucursales aisladas y evitaba dejar huellas dactilares con esparadrapo en sus dedos y pretendía dar golpes esporádicos que le permitiesen cubrir las pérdidas de su empresa.
En el momento de la detención, se disponía a atracar una quinta entidad e iba armado con una navaja y un revólver.
Según informaron los Mossos, el arrestado realizaba los robos con un operativo meticuloso. Tras vigilar las entidades y asegurarse de que sólo quedaban dentro una persona, el presunto atracador se cambiaba su ropa por la de un «operario», y entraba en la entidad armado con un revólver y cubierto con una gorra y unas gafas. Una vez dentro, A.C.G. intimidaba a la persona que se encontraba en la oficina con un revólver, la ataba y la dejaba encerrada en una habitación.

