
Inés Sastre, de compras en una lencería de lujo de la Avenue Montaigne | J. P. QUIÑONERO
Actualizado Miércoles, 11-02-09 a las 17:53
A primera hora de una tarde soleada y fría, Inés Sastre hace sus compras de ropa interior femenina en una famosa tienda de lencería de lujo de la Avenue Montaigne, frente al último domicilio de Marlene Dietrich.
Sin maquillar, entre rodaje y rodaje, Inés luce una sonrisa deslumbrante, sin abrigo, despeinada por el viento, a todas luces feliz, a caballo entre Madrid, Londres y París, donde la llevan y la traen la publicidad, el trabajo, las sesiones de estudio fotográfico, encadenada a su imagen, indisociable de las metamorfosis del lujo de nuestro tiempo.
En París, de paso, Inés Sastre recala en la Avenue Montaigne, donde se encuentran las grandes marcas del lujo que ella ha encarnado, encarna o encarnará, deteniéndose aquí o allá, de compras, cediendo a las menudas tentaciones femeninas de un perfume embriagador, un abrigo con cuello de piel de nutria, o, en este caso, la lencería y sofisticada ropa interior de una mujer de nuestro tiempo, sensible y deportiva.


