Mariano Rajoy, en su intervención de hoy en el Congreso / EFE
Actualizado Miércoles, 11-02-09 a las 00:17
A pesar de que sus asesores se habían hartado de pronosticar que el presidente del Gobierno no utilizaría los problemas judiciales del PP contra Mariano Rajoy, fue lo primero que hizo cuando se subió a la tribuna de oradores para replicar a los grupos parlamentarios. José Luis Rodríguez Zapatero, que llevaba tres horas aguantando en su escaño la «leña» de todos los grupos, en especial de un Rajoy desinhibido en la crítica, se arrancó con el mismo tono condescendiente que usó el pasado lunes. Dijo que comprendía que Rajoy llegara «cargado» y «con mucha agitacion» a tras el shock de las detenciones de empresarios vinculados al principal partido de la oposición y las posteriores dimisiones políticas, pero «no las pague conmigo», añadió en medio de los aplausos de su grupo.
A partir de ahí, el jefe del Ejecutivo, exigió a líder de la oposición «coherencia» para, si habla de austeridad en el gasto público, convenza a los alcaldes de Madrid y Valencia a fin de que esos disminuyan la deuda . Recordó que el Consistorio de Alberto Ruiz Gallardón, que se ha convertido en objetivo político a abatir en la sede de Ferraz, Así, Zapatero recordó que sólo el Ayuntamiento de Madrid tiene una deuda de 6.496 millones de euros, el 26 por ciento del conjunto de toda la deda municipal, muy superior al conjunto de la deuda del resto de capitales de provincia.
«Cada día que usted pasa al frente del Gobierno, aumenta el paro»En el turno de réplica de la intervención de José Luis Rodríguez Zapatero en el Congreso para explicar sus medidas de cara a cómo afrontar la acuciante crisis económica, el líder la oposición ha cogido, con ironía, el testigo en la tarima parlamentaria y le ha espetado al presidente del Gobierno hasta qué cifra de paro se tiene que llegar para poner sobre la mesa un auténtico plan de recuperación de la economía. «Cada día que usted pasa al frente del Gobierno, la cifra del paro aumenta en 6.000 personas», le ha increpado Rajoy.
El líder de la oposición ha arremetido contra el jefe del Ejecutivo porque, ha dicho, «estamos viviendo de prestado para pagar el desempleo» y asoma un panorama «negro», hasta el punto de ver en el espejo retrovisor la sombra de un «viejo conocido del Gobierno: el déficit de la Seguridad Social». Rajoy ha dicho que Zapatero y su equipo, lejos de mejorar, contribuye a «empeorar la situación», porque no ofrece medidas «adecuadas» para remontar la mala coyuntura económica, además de «pulverizar la confianza de las familias, los inversores y los empresarios» y «despilfarrar el dinero» público.
«Usted no conoce la realidad, la falsea. Ni siquiera la ha dicho hoy. Teme a la verdad», ha zanjado un Rajoy que ha apuntalado que, primero, el Gobierno mintió para obtener un rédito electoral. Pero, pasadas las elecciones, no ha rectificado ni siquiera cuando era imposible de disimular la farsa. «¿Cómo se puede rectificar la crisis cuando no se acepta su extensión?», y «¿cómo se puede abordar la crisis efectivamente si no se admite su dimensión real?» son los interrogantes que ha lanzado a sus señorías el presidente de los populares, quien ha descalificado como «erráticas» las medidas que ha presentado Zapatero en su turno de intervención precedente.
Rajoy ha continuado indagando: «¿Cuáles de sus milagrosas medidas han dado resultado en términos de creación de empleo neto? Ninguna», se ha respondido al tiempo Rajoy.
Además, ha tildado de «cucharadita de azúcar en el café» las líneas de crédito del Instituto de Crédito Oficial (ICO) puestas en marcha por el Ejecutivo estatal y reivindicadas como relevantes por Zapatero en su discurso en la Cámara. Pero Rajoy ha recordado que esa importancia queda minimizada cuando se comprueba que, de las líneas de ayuda al crédito anunciadas el pasado mes de noviembre, se han concedido apenas un 1 por ciento. «Ha perdido mucho tiempo y ha despilfarrado el dinero de los españoles», le ha dicho al jefe de filas socialistas. «Ha llenado el futuro de deudas y ha querido apagar el fuego echándole gasolina», ha argumentado Rajoy.
Zapatero ha aumentado «el gasto público irresponsablemente»La primera medida propuesta por Rajoy para combatir la crisis radica en la austeridad, «manejando bien el gasto público», en palabras del líder de la bancada popular. Zapatero, en cambio, «lo ha aumentado irresponsablemente», ha diagnosticado su rival político. «La reducción del gasto corriente fue una enmienda que ya propuso hace tres meses el PP», le ha recordado el líder de este partido, echando por tierra la principal medida que había presentado anteriormente el presidente del Gobierno, consistente en realizar un «trasvase» de 1.500 millones de euros desde el gasto público -aplicable a todos los ministerios- a la garantía de prestaciones como la cobertura por desempleo.
También le ha reprochado los recursos destinados al «Plan E» y le ha dicho que hubiese sido más útil que las administraciones públicas locales pagasen sus deudas.
En tercer lugar, Rajoy ha resaltado que hay reformas estructurales todavía en el aire: la laboral, la energética y la educativa, ha dicho el presidente de los populares.
En estas circunstancias, Rajoy ha recordado, finalmente, que la confianza de los consumidores ha caído en picado, y también la del mercado financiero, como de los empresarios. Este «puntal» se sustenta, en primer lugar, en que el ciudadano «recibe la verdad» y no los «bandazos» de la información con los que le ha alimentado hasta ahora el Gobierno actual. Zapatero está recurriendo al sistema de «esperar a que pase el nubarrón» y no implementar las mejoras que repunten la confianza de la población, ha recetado Mariano Rajoy. Pero es algo que, «con ustedes no va a ocurrir», ha apostillado el gallego, por lo que ha dicho que el gabinete de Zapatero se ha convertido en «parte del problema», aunque no le ha acusado de «la totalidad de la crisis», sino de la «desidia del principio» y que «hasta hace media hora dijo que no había crisis». Rajoy ha concluido su intervención recibiendo la oferta de diálogo hecha por Zapatero cuando, el PSOE quiera, de verdad, trabajar en favor de superar los vientos de crisis. «No puede pedir en serio», ha dicho Rajoy, que el PP sea «cómplice de la ineficacia» del Ejecutivo.
Medidas anunciadas por el presidente del GobiernoCon anterioridad, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha abierto el periodo ordinario de sesiones, en jornada vespertina, siguiendo las palabras de Cristina Fernández de Kirchner, la presidenta argentina de visita estos días en nuestro país, que ha destacado la inestabilidad que hubo en un momento político de su país -que llegó a tener «cinco presidentes en una semana»- y después ha instado a elaborar «propuestas e instrumentos que doten a este mundo de otro capitalismo diferente» del que vivimos hasta ahora, ha dicho la mandataria iberoamericana.
El presidente del Gobierno ha comenzado recordando a los más de 3 millones de parados en nuestro país, según la última Encuesta de Población Activa. «Sabemos bien lo que ese dato significa. Pertenezco a una juventud marcada por el desempleo», ha afirmado el líder del PSOE, que ha rememorado tiempos difíciles en los que el desempleo es «doloroso». «El trabajo es el cauce de la integración social», por lo que «desazona el horizonte» que se esconde bajo los fríos datos del paro y la recesión de la economíoa. «Lo sabemos bien, lo sé yo», ha subrayado Zapatero, arguyendo que es lo que más le preocupa en la actualidad.
Por eso, ha pedido una conjunción de fuerzas entre los partidos políticos. Por séptima vez, el líder socialista ha tomado la tarima parlamentaria para explicar sus medidas económicas, en especial, el Plan de Estímulo de la Economía que ha diseñado el Gobierno y las medidas de apoyo a la industria, aprobadas en el último Consejo de Ministros. Ha vuelto a proponer la formación y el trabajo de la mesa de diálogo social y ha formulado una petición de colaboración entre todos los partidos ante el «desafío colectivo» que tenemos ante nosotros.
El presidente ha culpado a la dinámica internacional, así como al aumento del precio del petróleo y el crecimiento de la tasa de población activa o la especulación de aquellos que se aprovecharon de los mercados «mal regulados», del contexto de crisis que vive España, íntimamente ligado a la crisis inmobiliaria, que representa la mayor parte de los empleos destruidos en el año 2008. «Necesitamos un sector inmobiliario ágil, dinámico», que aumente el número de viviendas que requiere la sociedad actual, ha dicho el presidente, que ha dado el dato de que se prevé un reajuste de la actividad, con retroceso del Producto Interior Bruto en un 1,9 por ciento, en el sector inmobiliario. «Hay razones para pensar que estamos en los peores momentos de la crisis, pero no se notan todavía los efectos de las medidas adoptadas y de la inversión pública» realizada por el Gobierno, ha aducido el mandatario del PSOE.
Ha sido más optimista en lo concerniente a la Seguridad Social: «Se ha cerrado 2008 con un superávit de más de 14.400 millones de euros, el mismo que el año anterior, lo que demuestra la solvencia del sistema de prestaciones sociales», ha destacado Zapatero, que ha invocado a que nuestra economía sigue siendo «atractiva» para los inversores extranjeros, que en los primeros once meses de 2008 habían invertido más de 42.000 millones de euros, el 17 por ciento más que doce meses antes.
Ha caído la inflación y el Euribor, pero se mantienen los sectores emergentes, ha ensalzado como aspectos positivos el presidente del Gobierno, así como la tasa de población joven en edad de trabajar. «No hay precedentes de esta situación. «Nadie ha transitado por este camino» y es «arriesgado decir con precisión cuándo veremos la luz al final del túnel» han sido las apostillas de las que ha echado mano el presidente para poner énfasis en lo dramático del balance económico.
Por eso, ha querido subrayar que el Gobierno está concienciado en que debe trabajar «con coraje» y lidiar con la destrucción de empleo, ha afirmado Zapatero. «Tenemos que ser más competitivos. Las prioridades están identificadas y vamos a ir ejecutándolas en los próximos meses» y el Ejecutivo lo quiere hacer «sin dejar a nadie en la cuneta», en primer lugar, contando con los agentes sociales.
El Plan para el Estímulo de la Economía y el Empleo, ha vuelto a reiterar el presidente, servirá para moderar la crisis en el seno de las empresas y familias para poder hacer frente a los gastos. Movilizará un 2,3 por ciento del PIB, a los que hay que añadir más de 30.000 millones de euros consignados para las pymes y familias y otros 150.000 millones para respaldar la actividad de los bancos y cajas.
La condición previa para mejorar la situación de crisis es la estabilidad del sistema financiero, ha indicado Zapatero, de modo que se facilitó el acceso a los créditos. «El Gobierno está preocupado por facilitar la financiación y estará atento a la evolución del crédito para que fluya de los bancos a las empresas. Se ha establecido la mayor movilización de créditos de la historia: 30.000 millones de euros por parte del Instituto de Crédito Oficial», pero el presidente ha vuelto a emplazar a ver sus efectos «en las próximas semanas». Estas líneas de apoyo a la financiación se han flexibilizado, ha apuntado el presidente socialista. El Gobierno «ha puesto sus recursos al servicio de la liquidez y la inversión de las pymes» en aras de que continúen con su actividad y mantengan los empleos que generan, no ha querido soslayar Zapatero.
También se han dispuesto actuaciones fiscales para apoyar sectores en crisis, además de prever la mayor inversión en infraestructuras de unos Presupuestos Generales del Estado (PGE). También ha apelado Zapatero a los casi 8.000 millones de euros destinados al «Plan E» de apoyo a los municipios españoles, con los que el Ejecutivo prevé crear cientos de puestos de trabajo.
Apoyo a diferentes sectores 800 millones de euros están consignados al mantenimiento del empleo en el sector del automóvil, conscientes, ha indicado Zapatero, de que supone 300.000 puestos de trabajo en nuestro país y representa la principal industria exportadora de España. El plazo para recaudar esos incentivos vence el 13 de febrero, así que «hasta marzo» no se recibirán las partidas de apoyo por parte de las empresas automovilísticas.
Por último, se han aprobado planes específicos para sectores como el calzado, pero el sector preferente en el que se busca su «reajuste» es el inmobiliario, lo que se quiere conseguir con el Plan de Vivienda y Rehabilitación, que fomente el alquiler y multiplique por 3,5 veces las actuaciones de rehabilitación en los edificios. Se sumarán otros 110 millones asignados a proyectos concretos de vivienda de los Comunidades Autónomas, repartidos a partir de mañana mismo, ha comunicado Zapatero.
La estabilidad presupuestaria está garantizada con este Plan de Estímulo de la Economía, ha sostenido Zapatero, provocando el primer rifirrafe verbal de la Cámara. Y, a continuación, ha hecho un importante anuncio: la reducción de los gastos no financieros previstos en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) en 1.500 millones de euros, un recorte que se aplicará en todos los ministerios para garantizar, entre otras cosas, que se pague la cobertura de la prestación del paro. Zapatero ha indicado que este nuevo recorte del gasto, unido a la reducción del 1,8 por ciento de los gastos corrientes ya incluida en las cuentas de este año, supone un recorte total del gasto público del 2,6 por ciento. Este estrechamiento del gasto, ha explicado, no afectará «en ningún caso a las retribuciones de los empleados públicos ni a los programas de protección social».
CiU acusa al Gobierno de «desorientación»Josep Antoni Durán i Lleida, portavoz de CiU en el Congreso, ha reclamado un pacto de Estado que siente unas bases mínimas de consenso para afrontar la crisis frente a un Gobierno que ha dicho está «desorientado» y que se está demorando en «entrar al trapo» de esta situación. Por ello, Durán i Lleida ha advertido de la necesidad de revisar los PGE para 2009 porque, a su juicio, «ya no sirven para nada en la actual coyuntura». En un duro discurso criticó al Gobierno, por haber «perdido la noción de liderazgo» y ha sido el primero en acalorar un debate específicamente económico con los «juegos internos peligrosos del PP, alejados de aquello que la sociedad demanda», le ha reprochado CiU al primer partido de la oposición.
Los reproches han sido también el eje del discurso del portavoz del PNV, Josu Erkoreka, que ha comparado al Gobierno con un «boxeador noqueado», que negó la crisis, despreció el peligro y, ahora, se lamenta de que la economía española esté «en la UVI». También ha advertido al Ejecutivo de que no puede centrarse, en exclusiva, en la protección de los desempleados, sino también en la «reconstrucción de la economía».
El líder de la oposición ha arremetido contra el jefe del Ejecutivo porque, ha dicho, «estamos viviendo de prestado para pagar el desempleo» y asoma un panorama «negro», hasta el punto de ver en el espejo retrovisor la sombra de un «viejo conocido del Gobierno: el déficit de la Seguridad Social». Rajoy ha dicho que Zapatero y su equipo, lejos de mejorar, contribuye a «empeorar la situación», porque no ofrece medidas «adecuadas» para remontar la mala coyuntura económica, además de «pulverizar la confianza de las familias, los inversores y los empresarios» y «despilfarrar el dinero» público.
«Usted no conoce la realidad, la falsea. Ni siquiera la ha dicho hoy. Teme a la verdad», ha zanjado un Rajoy que ha apuntalado que, primero, el Gobierno mintió para obtener un rédito electoral. Pero, pasadas las elecciones, no ha rectificado ni siquiera cuando era imposible de disimular la farsa. «¿Cómo se puede rectificar la crisis cuando no se acepta su extensión?», y «¿cómo se puede abordar la crisis efectivamente si no se admite su dimensión real?» son los interrogantes que ha lanzado a sus señorías el presidente de los populares, quien ha descalificado como «erráticas» las medidas que ha presentado Zapatero en su turno de intervención precedente.
Rajoy ha continuado indagando: «¿Cuáles de sus milagrosas medidas han dado resultado en términos de creación de empleo neto? Ninguna», se ha respondido al tiempo Rajoy.
Además, ha tildado de «cucharadita de azúcar en el café» las líneas de crédito del Instituto de Crédito Oficial (ICO) puestas en marcha por el Ejecutivo estatal y reivindicadas como relevantes por Zapatero en su discurso en la Cámara. Pero Rajoy ha recordado que esa importancia queda minimizada cuando se comprueba que, de las líneas de ayuda al crédito anunciadas el pasado mes de noviembre, se han concedido apenas un 1 por ciento. «Ha perdido mucho tiempo y ha despilfarrado el dinero de los españoles», le ha dicho al jefe de filas socialistas. «Ha llenado el futuro de deudas y ha querido apagar el fuego echándole gasolina», ha argumentado Rajoy.
Zapatero ha aumentado «el gasto público irresponsablemente»La primera medida propuesta por Rajoy para combatir la crisis radica en la austeridad, «manejando bien el gasto público», en palabras del líder de la bancada popular. Zapatero, en cambio, «lo ha aumentado irresponsablemente», ha diagnosticado su rival político. «La reducción del gasto corriente fue una enmienda que ya propuso hace tres meses el PP», le ha recordado el líder de este partido, echando por tierra la principal medida que había presentado anteriormente el presidente del Gobierno, consistente en realizar un «trasvase» de 1.500 millones de euros desde el gasto público -aplicable a todos los ministerios- a la garantía de prestaciones como la cobertura por desempleo.
También le ha reprochado los recursos destinados al «Plan E» y le ha dicho que hubiese sido más útil que las administraciones públicas locales pagasen sus deudas.
En tercer lugar, Rajoy ha resaltado que hay reformas estructurales todavía en el aire: la laboral, la energética y la educativa, ha dicho el presidente de los populares.
En estas circunstancias, Rajoy ha recordado, finalmente, que la confianza de los consumidores ha caído en picado, y también la del mercado financiero, como de los empresarios. Este «puntal» se sustenta, en primer lugar, en que el ciudadano «recibe la verdad» y no los «bandazos» de la información con los que le ha alimentado hasta ahora el Gobierno actual. Zapatero está recurriendo al sistema de «esperar a que pase el nubarrón» y no implementar las mejoras que repunten la confianza de la población, ha recetado Mariano Rajoy. Pero es algo que, «con ustedes no va a ocurrir», ha apostillado el gallego, por lo que ha dicho que el gabinete de Zapatero se ha convertido en «parte del problema», aunque no le ha acusado de «la totalidad de la crisis», sino de la «desidia del principio» y que «hasta hace media hora dijo que no había crisis». Rajoy ha concluido su intervención recibiendo la oferta de diálogo hecha por Zapatero cuando, el PSOE quiera, de verdad, trabajar en favor de superar los vientos de crisis. «No puede pedir en serio», ha dicho Rajoy, que el PP sea «cómplice de la ineficacia» del Ejecutivo.
Medidas anunciadas por el presidente del GobiernoCon anterioridad, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha abierto el periodo ordinario de sesiones, en jornada vespertina, siguiendo las palabras de Cristina Fernández de Kirchner, la presidenta argentina de visita estos días en nuestro país, que ha destacado la inestabilidad que hubo en un momento político de su país -que llegó a tener «cinco presidentes en una semana»- y después ha instado a elaborar «propuestas e instrumentos que doten a este mundo de otro capitalismo diferente» del que vivimos hasta ahora, ha dicho la mandataria iberoamericana.
El presidente del Gobierno ha comenzado recordando a los más de 3 millones de parados en nuestro país, según la última Encuesta de Población Activa. «Sabemos bien lo que ese dato significa. Pertenezco a una juventud marcada por el desempleo», ha afirmado el líder del PSOE, que ha rememorado tiempos difíciles en los que el desempleo es «doloroso». «El trabajo es el cauce de la integración social», por lo que «desazona el horizonte» que se esconde bajo los fríos datos del paro y la recesión de la economíoa. «Lo sabemos bien, lo sé yo», ha subrayado Zapatero, arguyendo que es lo que más le preocupa en la actualidad.
Por eso, ha pedido una conjunción de fuerzas entre los partidos políticos. Por séptima vez, el líder socialista ha tomado la tarima parlamentaria para explicar sus medidas económicas, en especial, el Plan de Estímulo de la Economía que ha diseñado el Gobierno y las medidas de apoyo a la industria, aprobadas en el último Consejo de Ministros. Ha vuelto a proponer la formación y el trabajo de la mesa de diálogo social y ha formulado una petición de colaboración entre todos los partidos ante el «desafío colectivo» que tenemos ante nosotros.
El presidente ha culpado a la dinámica internacional, así como al aumento del precio del petróleo y el crecimiento de la tasa de población activa o la especulación de aquellos que se aprovecharon de los mercados «mal regulados», del contexto de crisis que vive España, íntimamente ligado a la crisis inmobiliaria, que representa la mayor parte de los empleos destruidos en el año 2008. «Necesitamos un sector inmobiliario ágil, dinámico», que aumente el número de viviendas que requiere la sociedad actual, ha dicho el presidente, que ha dado el dato de que se prevé un reajuste de la actividad, con retroceso del Producto Interior Bruto en un 1,9 por ciento, en el sector inmobiliario. «Hay razones para pensar que estamos en los peores momentos de la crisis, pero no se notan todavía los efectos de las medidas adoptadas y de la inversión pública» realizada por el Gobierno, ha aducido el mandatario del PSOE.
Ha sido más optimista en lo concerniente a la Seguridad Social: «Se ha cerrado 2008 con un superávit de más de 14.400 millones de euros, el mismo que el año anterior, lo que demuestra la solvencia del sistema de prestaciones sociales», ha destacado Zapatero, que ha invocado a que nuestra economía sigue siendo «atractiva» para los inversores extranjeros, que en los primeros once meses de 2008 habían invertido más de 42.000 millones de euros, el 17 por ciento más que doce meses antes.
Ha caído la inflación y el Euribor, pero se mantienen los sectores emergentes, ha ensalzado como aspectos positivos el presidente del Gobierno, así como la tasa de población joven en edad de trabajar. «No hay precedentes de esta situación. «Nadie ha transitado por este camino» y es «arriesgado decir con precisión cuándo veremos la luz al final del túnel» han sido las apostillas de las que ha echado mano el presidente para poner énfasis en lo dramático del balance económico.
Por eso, ha querido subrayar que el Gobierno está concienciado en que debe trabajar «con coraje» y lidiar con la destrucción de empleo, ha afirmado Zapatero. «Tenemos que ser más competitivos. Las prioridades están identificadas y vamos a ir ejecutándolas en los próximos meses» y el Ejecutivo lo quiere hacer «sin dejar a nadie en la cuneta», en primer lugar, contando con los agentes sociales.
El Plan para el Estímulo de la Economía y el Empleo, ha vuelto a reiterar el presidente, servirá para moderar la crisis en el seno de las empresas y familias para poder hacer frente a los gastos. Movilizará un 2,3 por ciento del PIB, a los que hay que añadir más de 30.000 millones de euros consignados para las pymes y familias y otros 150.000 millones para respaldar la actividad de los bancos y cajas.
La condición previa para mejorar la situación de crisis es la estabilidad del sistema financiero, ha indicado Zapatero, de modo que se facilitó el acceso a los créditos. «El Gobierno está preocupado por facilitar la financiación y estará atento a la evolución del crédito para que fluya de los bancos a las empresas. Se ha establecido la mayor movilización de créditos de la historia: 30.000 millones de euros por parte del Instituto de Crédito Oficial», pero el presidente ha vuelto a emplazar a ver sus efectos «en las próximas semanas». Estas líneas de apoyo a la financiación se han flexibilizado, ha apuntado el presidente socialista. El Gobierno «ha puesto sus recursos al servicio de la liquidez y la inversión de las pymes» en aras de que continúen con su actividad y mantengan los empleos que generan, no ha querido soslayar Zapatero.
También se han dispuesto actuaciones fiscales para apoyar sectores en crisis, además de prever la mayor inversión en infraestructuras de unos Presupuestos Generales del Estado (PGE). También ha apelado Zapatero a los casi 8.000 millones de euros destinados al «Plan E» de apoyo a los municipios españoles, con los que el Ejecutivo prevé crear cientos de puestos de trabajo.
Apoyo a diferentes sectores 800 millones de euros están consignados al mantenimiento del empleo en el sector del automóvil, conscientes, ha indicado Zapatero, de que supone 300.000 puestos de trabajo en nuestro país y representa la principal industria exportadora de España. El plazo para recaudar esos incentivos vence el 13 de febrero, así que «hasta marzo» no se recibirán las partidas de apoyo por parte de las empresas automovilísticas.
Por último, se han aprobado planes específicos para sectores como el calzado, pero el sector preferente en el que se busca su «reajuste» es el inmobiliario, lo que se quiere conseguir con el Plan de Vivienda y Rehabilitación, que fomente el alquiler y multiplique por 3,5 veces las actuaciones de rehabilitación en los edificios. Se sumarán otros 110 millones asignados a proyectos concretos de vivienda de los Comunidades Autónomas, repartidos a partir de mañana mismo, ha comunicado Zapatero.
La estabilidad presupuestaria está garantizada con este Plan de Estímulo de la Economía, ha sostenido Zapatero, provocando el primer rifirrafe verbal de la Cámara. Y, a continuación, ha hecho un importante anuncio: la reducción de los gastos no financieros previstos en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) en 1.500 millones de euros, un recorte que se aplicará en todos los ministerios para garantizar, entre otras cosas, que se pague la cobertura de la prestación del paro. Zapatero ha indicado que este nuevo recorte del gasto, unido a la reducción del 1,8 por ciento de los gastos corrientes ya incluida en las cuentas de este año, supone un recorte total del gasto público del 2,6 por ciento. Este estrechamiento del gasto, ha explicado, no afectará «en ningún caso a las retribuciones de los empleados públicos ni a los programas de protección social».
CiU acusa al Gobierno de «desorientación»Josep Antoni Durán i Lleida, portavoz de CiU en el Congreso, ha reclamado un pacto de Estado que siente unas bases mínimas de consenso para afrontar la crisis frente a un Gobierno que ha dicho está «desorientado» y que se está demorando en «entrar al trapo» de esta situación. Por ello, Durán i Lleida ha advertido de la necesidad de revisar los PGE para 2009 porque, a su juicio, «ya no sirven para nada en la actual coyuntura». En un duro discurso criticó al Gobierno, por haber «perdido la noción de liderazgo» y ha sido el primero en acalorar un debate específicamente económico con los «juegos internos peligrosos del PP, alejados de aquello que la sociedad demanda», le ha reprochado CiU al primer partido de la oposición.
Los reproches han sido también el eje del discurso del portavoz del PNV, Josu Erkoreka, que ha comparado al Gobierno con un «boxeador noqueado», que negó la crisis, despreció el peligro y, ahora, se lamenta de que la economía española esté «en la UVI». También ha advertido al Ejecutivo de que no puede centrarse, en exclusiva, en la protección de los desempleados, sino también en la «reconstrucción de la economía».
En esta línea, el portavoz del PNV ha terminado aseverando que «si no se abordan las reformas estructurales que necesita la economía, el esfuerzo consumido en apagar el fuego puede acabar siendo inútil e improductivo». Por ello, le ha pedido, entre otras medidas, que acelere la creación de un «Observatorio Permanente de la Crisis Económica» que permita participar en la toma de decisiones a todos los grupos con representación en el hemiciclo.


